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martes, 22 de noviembre de 2022

Ser parte de una Bolita

 Por distintas razones me he ido desprendiendo de mi cuenta en Twitter, todavía no la abandono del todo porque la abrí para ayudar a EPriani a promover las Ráfagas de Pensamiento, que aún transmite Radio UNAM, y eso al menos, sigue funcionando más o menos bien. 

Una de las razones de la mudanza a esta otra red social fue seguir en contacto con una querida amiga de la Facultad y algunas nuevas amistades en el mundo de las redes socio-digitales. La verdad es que a mi no me tocó ver lo peor de Twitter porque siempre tuve una cuenta pequeña, bien elegida y bien administrada, y desde hace varios años no veía el tl general, sino sólo lo de la gente que sigo desde el Tweetdeck. 

Esta otra red social me esta gustando mucho porque me recuerda cuando inicié en Twitter y tenía que hablar con los demás para hacer nuevos contactos y establecer vínculos académicos/filosóficos interesantes, tónica con la que lo sigo usando, pero mis interacciones se han vuelto más escasas aunque publico más que al principio. 

Aunque sé de la existencia de cúmulos, agrupaciones o ligas de usuarios de Twitter con ideologías francamente neo/filo f4scist4 y n4zi nunca he interactuado con ellos directamente, he visto a amigos queridos perder el tiempo intentando dialogar con quienes no debemos darles tal oportunidad. Ni me he asomado jamás al Mundo Maga o de los supremacistas. Sé que existen, y no es que los ignore, pero no tengo estómago para aguantarlos. 

Una cosa que me gusta de esta red social es que es abiertamente Antifa en un 99.99%, y eso me parece muy bien, necesario para estos tiempos que corren. Lo otro que me gusta es, como ya dije, que he tenido que interactuar más con la gente que me interesa seguir e intercambiar con ellas y ellos. Y me gusta porque me ha traído recuerdos curiosos de la primaria.

Es decir, me cambie junto con un grupo de amistades que cada vez están más cómodas y que cada vez tienen más contactos e interacciones. Yo soy tan tímido dentro de las redes socio-digitales como en el mundo real, y me recuerda a la primaria, cuando algún amigo que tenía desde preescolar trababa amistad con alguna de las bolitas de los niños y niñas populares –a finales de primaria, principios de la secundaria–, y me invitaban a pasar tiempo con sus nuevos amigos y me intentaban integrar, y yo simplemente nunca me hallaba de todo. Seguí siendo buen amigo de mis amigos de toda la via y logre hacer nuevas amistades, pero ser parte de la bolita y desenvolverme en ellas con naturalidad nunca fue lo mío. 

Conservo algunas de esas amistades desde la primaria, o antes: del preescolar; y cada una de las nuevas se ha vuelto valiosa para mi, puede que eso contribuya a modificar el enfoque con que usé las redes socio-digitales desde el principio, pero no siento que tenga una intoxicación facebuquera o tuitera, pero quizás es tiempo de moverse a otro sitio. Allá, allende sus limites, el ambiente se está poniendo bueno.

lunes, 6 de diciembre de 2021

Ya quiero que sean vacaciones

Desde que tenía 12 o 13 años tengo la costumbre de iniciar mis vacaciones con cierto tipo de lecturas. En vacaciones de verano comienzo leyendo algo de terror o de misterio y al comienzo de vacaciones de invierno la lectura de inicio es siempre algo de Jorge Ibargüengoitia, ya a estas alturas varias cosas releídas. 

Tengo muy claro como comenzó esta costumbre. La literatura de horror fue porque mi padre me regaló un libro de cuentos de Sir Walter Scott al inicio de las vacaciones antes de salir de viaje familiar a Colima. Al año siguiente descubrí a H.P. Lovecraft y fue no más cosa de seguirse. 

Por otro lado empecé a leer a Ibargüengoitia porque mi hermano Álvaro me presto su libro de Instrucciones para vivir en México cuando íbamos de camino a ver a los abuelos, en Colima. Basta decir que es Jorge Ibargüengoitia y que hay que leerlo siempre que se pueda, aunque no sea sólo en vacaciones de invierno, pero es una buena manera de empezarlas. Quizás tenga que ver su temprana muerte a finales de noviembre, pero me gusta más el recuerdo de los viajes familiares. 

Este año me emociona particularmente porque encontré un libro que no he leído de Ibargüengoitia.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Tenía una vieja sospecha

Ayer ayudaba a mi padre a buscar unos libros que extravió en algún lugar de la casa, y como otras tantas veces encontré a lo largo de la búsqueda varios tomos de Las elegías de Duíno, de Rainer María Rilke, alguna vez había pensado en escribir en este o en ooootro blog sobre tan peculiar hecho: que la casa este llena de distintos tomos, versiones, ediciones, traducciones –y algunos en idioma original–, del mismo libro. 

Aproveché que estaba junto a él y le pregunte por qué era así, y su respuesta confirmó mi sospecha: es un libro que considera importante y además es de sus preferidos, no es que haya trabajado ni el libro ni al autor particularmente, simplemente era un libro que hay que leer y re-leer. 

No es que temiera que la fijación de mi padre con el libro fuera como la que tenía Mark D. Chapman con El guardián entre el centeno de J.D. Salinger, y que además ha quedado demostrado que el libro no tuvo nada que ver con el asesinato de John Lennon. 

Escucharlo hablar del libro y de lo que significa para él fue interesante y conmovedor, y me hizo darme cuenta que cuando me regaló una edición –que nunca ha vuelto a comprar– cuando apenas tenía unos 14 años en realidad me estaba compartiendo algo muy preciado para él pero no me lo dijo, creo que para no imponerme ningún enfoque o relevancia y que simplemente yo me acercara al texto por mi mismo. 

Debo admitir que me costó mucho trabajo leerlo en ese momento –en términos de poesía yo estaba más en la onda de Los cantos de Maldoror del Conde de Lautréamont y algunas cosas dispersas que leía de Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud que me prestaba AFerreia–, pero definitivamente he vuelto a Las elegías más de una vez a lo largo de mi vida, y que en retrospectiva entiendo muy bien lo que me dice sobre ese libro en particular pues a mi me pasa muy claramente con T.S. Eliot y La tierra baldía pero también con Canción de amor de J. Alfred Prufrock y Cuatro cuartetos. 

Y en retrospectiva también me doy cuenta que lo que Andrea me compartió decía mucho de ella misma que apenas ahora entiendo y aunque le estoy agradecido de muchas maneras y que se lo manifesté en ese momento, hoy tengo que agradecerle de nuevo el interés que puso en nosotros como sus alumnos, pues bien que mal, al compartir-nos nos mostró mucho de lo que ella era (y espero siga siendo) y que eso significó un encuentro también muy importante para mi, y esa es otra vieja sospecha que hoy confirmo. 

lunes, 8 de diciembre de 2014

El 18 Brumario de Luis Bonaparte para legos Pt. 3

La entrada anterior explicaba algunos elementos del 18 Brumario y de por qué era importante re-leerlo ahora y de como es una de las piezas clave del pensamiento marxiano sobre la filosofía de la historia. Y de cómo a partir de éste podíamos hacer algunas críticas a los distintos movimientos sociales de este momento. Ahora señalaré algunas de las razones por las que es criticado/ble y detestado, especialmente por Jorge Cuesta. 

1.
Lo que Cuesta no soporta de Marx es no sólo la idea marxiana de que la historia tiene como único fin la revindicación de la clase obrera y de sus demandas de justicia social y de distribución de la riqueza. Parte de una crítica que no está del todo errada, pero que pone en evidencia las dos fobias de Cuesta: la religión y el proletariado y sus líderes. 

Digo que no está del todo errada porque la teleología de la historia marxiana, ese gran fin de la historia que es llegar al comunismo con justicia y y paz para todos, es ciertamente una especie de discurso religioso, aunque esté formulado a partir de supuestos y planteamientos cuasi científicos, hay veces en los que el método científico de Marx señala relaciones de causas y efectos muy acertadamente, pero falla en establecer las razones que dichas concatenaciones deberían derivar en lo que él dice que deberían derivar. Es decir, es bueno haciendo deducciones, pero pésimo con las inducciones. 

Jorge Cuesta era un intelectual muy peculiar, era científico y ateo, por lo cuál era fácil que advirtiera la contradicción entre el tratamiento científico de la historia al mismo tiempo que plantea que ésta respondiera a un plan mayor, que se dirigiera a un final inevitable. Su ateismo lo llevaba a detestar todos los rastros de una religión subvertida o transformada en una filosofía que daba esperanza a los desvalidos y a los desposeídos. Que tan clasista y que tan pequeño burgués pueda ser considerado Cuesta no lo sé, porque al mismo tiempo no toleraba a otros intelectuales más conservadores y alineados, tanto como a los más revolucionarios. Era una persona muy complicada. 

Un elemento que está muy poco estudiado, e incluso reconocido por los marxistas, son los elementos de influencia de las religiones católica y la judía. Si bien es cierto que Marx rechaza la religión, eso no quita que haya elementos, tonos, expresiones, etcétera de la religión cristiana, incluso de la judía, algunas cosas muy específicas de la Tora y de cábala. Porque, aunque a muchos de los izquierdosos les duela en el alma, Marx venía de una familia judía intelectual mas o menos acomodada, que renuncie a su herencia cultural y sus tradiciones es una cosa, que efectivamente se haya desprendido de algunos esquemas mentales, es otra muy diferente. Por eso hasta hace poco no se hablaba mucho de esa línea de pensamiento marxiano que es indudable que está ahí.  

2.
Ese es otro motivo de crítica, y a veces hasta de burla, como decía en la primer entrada, el pensamiento marxiano no es lo mismo que el marxismo, y apenas de unos años para acá se ha venido dirimiendo la diferencia, pues antes estaba efectivamente cooptado por los marxistas y estaba mal visto el estudio directo de Marx sin el contexto del marxismo, ser un revisionista era lo peor, no sólo un estigma intelectual sino que te podía mandar al Gulag (hoy día todavía hay quienes acusan de otros de trotskistas o maoístas como si fuera el peor anatema y estigma que exista). 

Dentro del marxismo dogmático, militante y organizado, que le causaba repulsión a Cuesta, hay, o había, un grupo dominante, que eran los líderes y que conducirían a los proletarios a la consecución de ese gran fin de la historia, o debería decir Gran Fin de la Historia, que es el comunismo, o el Comunismo, solo que antes hay que llegar al Socialismo, a partir del socialismo utópico a través del socialismo real, y no hace falta recordar los pésimos resultados de eso en tanto que fue real o práctico. 

Este dominio de una nueva clase o grupo es inherente al marxismo y tal vez propiciado por el propio Marx, pues si la historia tiende a ese gran fin, cabe esperar que todo lo que los líderes hagan por la consecución de dicho fin, aunque ahora, en este mismo momento parezca equivocado, no lo es, porque irremediablemente nos llevará a ese fin. Y eso pensando en que los líderes pudieran ser cuestionados ante algo que "aparentemente" está mal, porque la tendencia más bien era que los líderes siempre sabían lo que hacían e irremediablemente, aun con críticas y sabotaje de las naciones y potencias enemigas, el Gran Fin de la Historia era inevitable, y que mientras llegábamos a eso los que mandaban debían mandar y los que obedecían debían obedecer. Esa especie de secta dogmática que según Cuesta está en perfecta armonía con el discurso místico o religioso encubierto del marxismo...

3.
Otra de las razones por las que el 18 Brumario es sumamente criticable es su tono de admonición y su notable contenido coyuntural. 

Las ideas que he expuesto en estas tres entradas parecen muy elementales para un librito de casi cien páginas, bueno, no es un librito, es un ensayo que Marx escribe para una publicación de la época, mas bien ha cobrado relevancia por lo que decía de la cristalización del pensamiento marxiano de la filosofía de la historia, y que esa misma claridad y pieza central permitió al marxismo justificar mas de una barbaridad. 

La cosa es que mucho del texto se refiere a hechos históricos del pasado y de como los va relacionando con los hechos de la historia reciente de su momento, y a pesar de ello, las tesis fundamentales del texto se han mantenido con el paso de los años, porque Marx no era tonto, aunque sí tenga sus puntos débiles y criticables, pero es coherente con el resto de su pensamiento y lo coyuntural está como un ropaje que a veces puede parecer incómodo y no deja mucho espacio para lo importante, pero lo importante ahí está.

A manera de conclusión: 
No lo tomen a mal, yo soy de la idea de que Marx y su pensamiento sigue te mucha vigencia, mucha más de la que los dogmáticos a favor se imaginan, y mucha más de la que los dogmáticos en contra quieren reconocer. Peor mi idea es muy clara: hay que estudiar a Marx directamente y al marxismo como una pieza histórica pero no como una interpretación válida y establecida. 

Nota muy personal: 
Releyendo el 18 Brumario en el tomo de mi padre de Obras de Marx y Engels, con solo ver la tipografía y la formación de la página tuve un flashback de cuando lo leíamos en los círculos de lectura con mis amigos del Colegio Madrid en secundaria, y que la primera vez que alguien me habló de Marx fue mi padre cuando era chico, tenía un póster de Marx enfrente de su escritorio y alguna vez le pregunte si él y Jesucristo eran la misma persona, ese día me platicó de lo que era el capitalismo y el socialismo, todavía existía el real, debe haber sido el 87 u 88... Creo que en el fondo las interpretaciones dogmáticas de ambos pensadores no están tan lejos la una de la otra.

También pensé en una chica que conocí hace poco pero que es prima de un buen amigo, y que le parecía de lo más extraño que tuviéramos un círculo de lectura en la secundaria en vez de haber formado un equipo de fútbol, cuando le recordé que desde entonces conozco a su primo, dijo que todo tenía sentido. Debería llamarla no más para saludar. 

lunes, 25 de agosto de 2014

Cosas por venir muy pronto

Resumidas en dos imágenes del Santos: 





Ahora que lo he estado releyendo me doy cuenta de la gran influencia que fue en mi y mis hermanos cuando éramos niños (incluida la letra horrenda). 

Pero bueno: este miércoles, Noche de los Museos @ Universidad del Claustro de Sor Juana...

viernes, 25 de abril de 2014

En una nota mucho más personal, hoy mi abuelo habría cumplido 100 años. 

Creo que fue a raíz de sus últimos días que me entró la idea de que había que disfrutar y aprovechar todos los momentos que fuera posible con los seres queridos. Lo curioso es que no me di cuenta cabalmente de su muerte hasta que murió mi abuela y supe que ir a casa de mis abuelos nunca más sería lo mismo y que desde que el murió echaba algo de menos. 

Esta foto es de su archivo fotográfico y es de mis fotos preferidas:  



Los niños son mi padre y mis tíos (hermanos y primos), mi abuela es la mujer que se ve borrosa/movida, mi abuelo está a la derecha (esa forma de pararse y observar la tenemos todos sus descendientes, mujeres y hombres). 

sábado, 22 de febrero de 2014

Este año Mafalda cumple 50 años

Últimamente me he estado acordado mucho de este chiste:


Mafalda es de esas tiras cómicas que puedo leer y releer y siempre encontrarle nuevos significados e implicaciones. 

No estoy seguro de que el hecho de que siga siendo actual es motivo de alegría o de decepción, pero que bueno que tenemos a Mafalda. 

Tal vez después debería escribir algo más de Mafalda y Quino, pero ya veremos

lunes, 17 de febrero de 2014

Diferentes lecturas para diferentes edades, aunque son los mismos libros

Hace un par de años platicaba con EPriani sobre el Hobbit, el libro, supongo que a partir de la película de Peter Jackson. Me decía que el no creía que el libro fuera una fábula juvenil sino todo lo contrario; que muy seguramente era una deformación de los ex alumnos del Cole Madri -sus hijos tienen la misma opinión del libro y también estuvieron en el Colegio- pues es una buena costumbre leer a Tolkien en la secundaria del Madrid; que él lo leyó en la Facultad y que leyó una historia más adulta. 

Me pareció un buen punto, entre otras cosas por la cronología: cuando Ernesto entraba a la Facultad mi hermano Rodrigo estaba a la secundaria. De mi hermano mayor todos los demás asumimos a Tolkien como una lectura "de la época en la que uno deja de ser... y llega a ser...", es decir, de transición, de la adolescencia, una lectura juvenil. De hecho no soy el único, todos mis amigos que leyeron El Hobbit y El Señor de los Anillos en secundaria tienen hermanos mayores mas o menos de la edad de mi hermano. 

De modo que el libro se popularizó en la misma época pero debido a las diferentes edades cada cuál lo leyó de distintas maneras y pasó al acervo cultural de cada familia según la época en la que los primeros miembros de cada familia lo leyó. Creo que pasó un poco lo mismo con La conjura de los necios, que a Priani no le gustó -o no ha podido con él-, y yo a mis 14 años lo devoré porque decían que ese sería mi futuro (un chiste entre halagador y ofensivo de parte de una de mis maestras más estimadas e importantes en esa etapa formativa). 

No vi la segunda parte del Hobbit, la película, porque quería re-leer antes el libro, pero seguramente se me cruzó un perro con un jamón o que tenía la cola peluda y es un pendiente que tengo. 

Lo que sí hice fue re-leer a José Emilio Pacheco a partir de su muerte. Ya saben, esa especie de compromiso intelectualoide de recordar porque es importante leerlo y porque hay que leer lo que uno no conoce, como yo, que de su poesía no había leído nada, pero eso merecería una entrada aparte, y esta esta aquí un poco por el insomnio, un poco por el fin de semana que termina. 

Volver a leer El principio del placer y Las batallas en el desierto después de tantos años me hizo entender mejor la idea de Ernesto. Seguramente la primera vez que los leí en la secundaria, habré centrado mi atención casi completamente en el tema del amor, de la iniciación en el trato con el sexo opuesto, y la muchas veces frustrada y frustrante iniciación en el intercambio carnal con ellas (ájale, sólo me falto decir algo sobre los pecados veniales o algo así para sonar completamente anacrónico). Debo aceptar que en esa época tenía buenas razones para pensar así, me identificaba con los dos personajes y sus dos diferentes modalidades de amor no correspondido. 

- El de Las batallas en el desierto con una mujer mayor, porque como muchos otros tuve una muy seria infatuación, o enculamiento, o como quieran decirle, con una maestra, no tantos años mayor y que no era particularmente guapa ni estaba buenísma ni era objeto de deseo de otros compañeros, pero a mi me gustaba mucho (y ya, lo dije, ni modo, pueden burlarse de mi, y cabe aclarar que no es la otra maestra que me recomendó el libro de John Kennedy Toole). 

- Y el de El principio del placer con una chica de mi edad, pero que claramente tenía una idea más clara que yo de qué es lo que quería -y con quién lo quería- y que yo no figuraba en todos sus planes. La ventaja en este caso es que la chica en cuestión, con la que tuve muchos intentos de acercamiento y de entendimiento ahora es una amiga muy querida, sin la cual mi juventud podría haber sido tal vez más sencilla, pero mas aburrida, y menos... menos "de nosotros" (esto no lo voy a balconear, porque quien me conozca y tenga dos gigas de memoria sabrá quien es).

Supongo que a esa edad uno se atribula demasiado con esas preocupaciones y además encuentra por todos lados buenos argumentos y buenas refutaciones a lo que le está pasando, y mas si es literatura juvenil, esa en la que los personajes dejan de ser uno y llegan a ser otro aunque sean el mismo. O como pasa con los libros, como dice el título de esta entrada.

Lo que leí ahora en José Emilio Pacheco es menos la anécdota juvenil en sí misma como el hecho de recordarlas, el hecho de escribir y recuperar parte del pasado, pero no para revivirlo, sino para detener, o para acelerar la pérdida de ese pasado, aceptar que se ha terminado, que no hay más, que es tiempo de pasar a otras cosas, de dejar a los muertos muertos y a las relaciones rotas fuera de nosotros. Lo noté en la descripción constante que hace no sólo de como pasan los días mientras cuenta la historia, sino como va poniendo una sobre otra distintas medidas del paso del tiempo mientras cuenta una anécdota de semanas o meses. Es decir, indica en el paso de un día a otro también un paso más de semanas, y de meses, y de años. 

También la forma en que describe la forma en que la ciudad se transforma, en que decae, en la que coexisten y cohabitan distintos parajes de la ciudad, que aparecen y desaparecen, concretamente en la Colonia Roma. En Morirás lejos el recurso lo lleva a un extremo mas amplio, pues lo que coexiste sin estar realmente todo junto son los personajes con muy distintas historias y circunstancias. 

Esta relación o nueva visión a partir de la nostalgia y del paso del tiempo me ayudo a poder nombrar o señalar la sensación que tengo cada vez que vuelvo a Colima, la ciudad de mis abuelos que no es a misma en la que ellos nacieron y crecieron, ni la ciudad en la que nació mi padre pero no creció en ella, ni la que yo visitaba cuando era niño, y que a partir de la muerte de mi abuela dejé de visitar con frecuencia. Y sé que últimamente traigo la angustia -un poco pendeja- de saber que hay mucha gente que son mayores y que como todos habrán de morir y que no hay nada que uno pueda hacer al respecto más que aprovechar mientras todavía están aquí, mientras en el fondo, como la escenografía de un teatro va cambiando sin que uno se de cuenta sino hasta el final de la obra, o de una época. 

Creo que en cierta forma, parte de la obra de Tolkien tiene que ver con eso, con lo inexorable de la muerte para los seres humanos, con la corrupción que produce la codicia y la ansiedad ante lo inevitable, con el decaimiento de la tierra media y de cómo las cosas se van transformando, sin poder decir si para bien o para mal, pues el fin de la tierra media da paso a la era de los hombres, a la nuestra, pues.

Quizás en esta relectura de los libros estoy poniendo, de nuevo, demasiado de mi mismo, pero no hay otra cosa que pueda hacer, no puedo leerlos como alguien más ni de manera absolutamente objetiva y/o desprendida. Creo que una de las cosas más gratificantes e importantes de leer literatura es la posibilidad de leer-se en cada lectura. 

En fin, es importante leer a José Emilio Pacheco, háganlo, no por compromiso intelectualoide, sino porque les puede hablar de ustedes mucho más de lo que imaginan. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Jorge Ibargüengoitia - Sálvese quien pueda

Esta última reseña la adelanté por varias razones. 

Una de ella es para honrar a Ibargüengoitia, el pasado 27 de noviembre fue el 30 aniversario de su muerte y por un descuido imperdonable no lo recordamos en Ráfagas de Pensamiento. Vaya, llevamos años queriendo hacer una serie de cápsulas solo de él, y ésta que era la oportunidad perfecta simplemente se nos pasó, lo olvidamos. Lo difícil de hacer esa serie ha sido que tanto EPriani como yo somos fanáticos jurados y se nos ha dificultado escoger sólo 6 u 8 textos para publicar sólo 5 cápsulas de la serie de un mes. Yo creo que cada semestre deberíamos revisar a Ibargüengoitia, pero quizás sería demasiado.

Otra de las razones es que en en la reciente Feria Internacional del Libro de Guadalajara iban a hacerle un pequeño homenaje en la presentación de éste volumen que reseñaré e iban a estar regalándolo ahí mismo. De hecho es el mismo que estuvieron regalando el Día Nacional del Libro, que fue el 12 de noviembre (en el Natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz). Justo hasta ahora entiendo por qué fue Ibargüengoitia el autor que escogieron este año, que además es el número 33 de la serie de libros regalo del Día Nacional del Libro, si nos ponemos cabalísticos y sacamos la numerología porque además yo empecé a ser su fanS hace unos 20 años, pero no, de eso no se trata.

Y esa es la última razón, la personal. En los próximos días que iré a Manzanillo, a la casa familiar de siempre, con la familia, como cuando éramos niños, adolescentes, jóvenes y ahora de adultos. Ni siquiera es como que vaya a estar allá mucho tiempo y no me de tiempo de subir esta entrada. No, lo hago porque descubrí a Ibargüengoitia en un viaje a Colima, un diciembre (no sé si del 93 o del 94). Mi hermano Alvaro llevaba el libro La casa de usted y otros viajes, recuerdo que me lo prestó "para el camino", pero la verdad es que no lo volví a soltar hasta que lo terminé y luego se lo devolví. 

Recuerdo claramente que pensé que era una genialidad cómo escribía Ibargüengoitia, la desfachatez, el buen humor, los chistes elaborados y los chistes simplones intercalados con reflexiones muy serias y profundas, el rigor periodístico y narrativo que tiene, la inventiva que nunca es exagerada y sin embargo uno sabe que entre todo eso que parece ser cierto y familiar hay un tono fantástico; lo festivo y divertido al mismo tiempo que oscuro y hasta deprimente, mientras te mueres de la risa con lo que es mortalmente serio... En fin, tantas cosas que ahora que lo pienso influenciaron mucho la manera en que yo escribí durante años y que creo que aún lo hago.

Cuando en la secundaria y en preparatoria tuvimos que leer los libros que todos debieron haber leído: Los pasos de López, Los Relámpagos de Agosto y la obra de teatro El atentado y Maten a León. Yo no podía estar mas contento, leer algo que te gusta para la escuela es mil veces mejor que leer algo que detestas y además a huevo. Pero vayamos al asunto. 



Como casi todos los libros de Ibargüengoitia que no son novelas u obras de teatro, o para decirlo en una definición general: una unidad en sí misma, mucho del material recopilado proviene de sus columnas de los jueves en el Excélsior, me parece, por lo tanto pueden sentirse pasadas de moda o con los años encima si hacemos caso sólo a los detalles, pero en general, las ideas rectoras de una u otro comentario son actuales, horriblemente actuales. El problema con que muchos de los libros sean recopilaciones de textos sueltos es que tengo la sensación de que hay algunos artículos repetidos de otros libros, o quizás me confundo pues la primera vez que leí Sálvese quien pueda fue hace muchos años. 

El libro está dividido en tres secciones, cada una reúne ideas o temas similares, en la primera algunas sobre las mujeres y los niños llamada "Las mujeres y los niños primero" estratégicamente puesta al principio del libro. Digámoslo de una vez: si usted arma pedo de género cada vez que lee algún comentario o broma sobre las mujeres, o piensa que el humor que manejamos "los mexicanos" es machista y opresor de las mujeres, esta sección no es para ustedes. 

Los artículos sobre los niños son quizás los más autobiográficos y no me recuerdan tanto a mi infancia, pero por ejemplo, si noto algunas semejanzas entre lo que escribe Ibargüengoitia y cosas que me contaron mis padres de su propia infancia y alguna anécdota de mis abuelos y tíos abuelos en general, hombres y mujeres (no nos vaya a caer un ataque de paladines de la igualdad de género y me niego a escribir esas barbaridades de tod@s y demás mamadas). 

La segunda sección, llamada "Cuidado con los arrecifes" es en realidad una obra de teatro, "La conspiración vendida", que no es mala pero tampoco es lo mejor del teatro de Ibargüengoitia, hay quienes dicen que es el germen de lo que después se volvería Los pasos de López. Y por último, la sección que da nombre al libro tiene algunos artículos más sobre la vida diaria y el trabajo, la ciudad, la historia nacional y sus festejos que es quizás la mas divertida de las tres. 

El prólogo "La risa es sabia" de Alberto Ruy Sánchez  es nuevo y no sólo esta entretenido, sino que pone en perspectiva parte de la personalidad de Ibargüengoitia y de su historia personal que solemos pasar por alto, o al menos algunos de nosotros, al encontrar sus textos como una descripción de los mexicanos, asumimos que es universal, una f para toda x que sea mexicana. Pero no, o no sólo, sino que tiene mucho mas en su obra que también tiene mucho que ver con su historia personal, familiar y sus circunstancias. 

Además, Ruy Sánchez se encarga de recordarnos uno de los aspectos mas dolorosos de que Ibargüengoitia no esté ya entre nosotros: que nos hace falta para ver con buen humor el giro siniestro y ridículo que el país ha tomado en los últimos años y de como pudo haber hecho una contra-celebración oficial del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución, y que habría sido infinitamente más inteligente, entretenido y popular que los actos oficiales. Pero ni modo. 

La verdad es que si se pueden hacer de una versión que no sea ésta, háganlo, pues al ser un libro regalo la edición tiene sus problemas: es un formato pequeño y de letra apretada, las hojas están pegadas, no cocidas y pegadas, así que las hojas se sueltan si lo abres completamente, y si no lo haces al cabo de un rato se vuelve cansado leer un libro a medio abrir. Aunque se agradece el gesto de regalar libros, y que es loable e importante, seguramente existen las re-ediciones de la editorial Joaquín Mortiz/Planeta -las normales- son más cómodas y deben ser baratas y fáciles de conseguir. 



Un libro altamente recomendable para terminar un año mas bien medio raro en el que escribí muy poco en el blog, eso me avergüenza y apena un poco pero espero corregir el próximo año, pero que sirvió para sacar dos o tres cosas de filosofía que tenía pendientes y son importantes. Mientras les dejo saludazos y les deseo lo mejor para lo que queda de este año y para el que sigue. 

viernes, 26 de julio de 2013

Henry Rollins - Get in the van: On the Road with Black Flag

Todos los años desde hace unos 14 años, me corto el pelo a la manera de los mohicanos, que a veces creo que es una costumbre muy juvenil pero que al mismo tiempo me recuerda algunas características de mi mismo juvenil que no debería olvidar, y que si bien puede sorprender y hasta resultarle chocante a algunas personas, creo que eso es lo que menos me importa. 


La foto que sostengo debe ser del verano del 2003, ese año no obtuve mi título de filosofía como debía, pero por lo menos sí tenía mi bebida preferida que sostengo en la foto, se llamaba Filósofo, y era un dizque whisky con agua quina no se de qué marca y podía ser nauseabundo y dar unas crudas bien culeras, pero fue un gran descubrimiento. Luego se puso de moda y se volvió muy mainstream entre estudiantes de filosofía en FFyL, la neta. 

La cosa es que, también releo con bastante regularidad, una vez al año si es posible, el libro que sostengo en esta otra foto:
Henry Rollins - Get in the van: On the road with Black Flag

Es un documento interesante y mas o menos importante, pues aunque sean los diarios personales -y seguramente editados- de Henry Rollins cuando estaba con Black Flag, una banda extremadamente under y perseguida por sus posiciones políticas y forma de trabajar: su logo es la bandera negra estilizada del anarquismo, el arte de sus discos y tocadas hechos por Raymond Pettibon y la llamada ética DIY con que operaban como una familia/mafia/pandilla. Pero que en el fondo era un montón de jóvenes expresando su malestar y descontento en una sociedad que aún no consideraba eso como una comodidad, como un producto de lujo para la adolescencia y la prolongación de ésta. 

Lamentablemente hoy día Black Flag, o por lo menos sus playeras, son insignia hipster. 

Lo interesante y lo importante de este libro es como de primera mano HRollins nos cuenta las experiencias que tuvieron girando por todos los Estados Unidos, cómo eran básicamente bien recibidos en las costas del país y que todo lo que quedaba en medio era una especie de prueba de resistencia y de lealtad a la banda y a sus principios. De cómo en los pocos días libres que tenían Rollins podía ver a la gente en la calle y confrontar sus decisiones de vida y trabajo frente a los demás, esos que han escogido el camino llano y bien pavimentado de "lo que hace la mayoría", y de cómo se convence día a día, madriza tras madriza, arresto tras arresto, que al final de cuentas esa es su vida y que la ha escogido a consciencia. 

Es ese tipo de cosas que vale la pena recordar de vez en cuando. 

Es un documento importante porque de los cinco o seis años que Rollins estuvo con Black Flag sólo dos se mantuvo la alineación original: Greg Ginn, Chuck Dukowski, Roberto "Robo" Valverde, e incluso con Dez Cadena que ya no cantaba pero sí como segunda guitarra. Después de salida de Cadena, Dukowski y Robo y la entrada de Kira Roessler como bajista y Bill Stevenson en la batería la banda vive sus dos últimos años mas o menos estables, pero cuando estos dos abandonan la banda dejando a Ginn y Rollins como únicos miembros permanentes de la banda empiezan a funcionar como banda de puerta giratoria: entran y salen músicos y la banda tocaba bien pero no suena como una banda.

El libro se centra básicamente en esos seis años, desde que HRollins conoce a la banda, acepta intempestivamente la invitación intempestiva de que se una a ellos, las primeras giras con la alineación original, las giras con la última alineación estable, y por último las dos o tres giras catastróficas donde se ve (o se lee) como la banda esta cayéndose por todos lados como un viejo automóvil en neutral que baja a toda velocidad y acelerando por una calle mal asfaltada y que sus tripulantes saben que pronto chocarán contra algo más fuerte que ellos mismos. 

También tiene un montón de fotografías muy buenas  de muchos de mis fotógrafos preferidos de la época y de la escena, así como memorabilia que acompañan el texto.

Aprovechando esta metáfora del camino mal pavimentado cabe aclarar de una vez por todas una cosa, que en los 90 haya podido existir una explosión de la música "alternativa" se debe a dos o tres factores que operaron en los 80, sí, esa década tan decadente tenía cosas buenas. Una de ellas era precisamente el trabajo de Black Flag y su disquera la SST, si no me creen chequen su catálogo y verán que en los 80 sacaron montones de discos de bandas que hoy son de culto, este es el lado punk. Por el otro lado esta algo más pop la disquera IRS que tuvo el buen tino de publicar los primeros discos de R.E.M. y básicamente eso pero también en ayudarlos a organizar buenas giras sin necesidad de tanto dinero. En la mitad están los Butthole Surfers y su sello Latino-BurgerVille, que son tan raros y fuera de lugar que ellos tuvieron que formar su disquera para poder sacar sus discos y a ellos debemos parte del artsy-fancy rock. 

Esto entonces se llamaba DIY o Do It Yourself, también conocido como indie porque las bandas hacían todo el trabajo para grabar, promocionar, armar giras, el arte de los discos, todo de manera independiente. O como en el caso de R.E.M. lo hacía una compañía pequeña sin mucho capital. Desarrollaron un circuito de bandas, disqueras, estaciones de radio, lugares para tocar, donde era bienvenida u propuesta musical y donde se reunía la gente que estaba en los márgenes de la sociedad quería algo más que no estaba ni en la radio comercial ni en la MTV. 

Después aparece la disquera Sub Pop que podríamos decir, es la que capitalizó todos estos esfuerzos e hizo productos "alternativos" que podían ser consumibles por masas cada vez mas grandes y que de hecho lo logró cuando vendió el contrato de cierta banda mas o menera a la disquera de David Geffen. La historia completa y con detalles la pueden encontrar en el fantástico libro de Michael Azerrad Our Band Could Be Your Life, también altamente recomendado

Luego, ya en la primera década del siglo XXI les dio por llamar Indie a un movimiento musical guitarrero, sin más y sin mucha propuesta musical ni muy diferente a los estilos mainstream, pop y comerciales que explotaron en esa década. Pero además, una vez que la idea de que el DIY era posible y que podía ser un buen negocio, muchas bandas se fueron por la vía independiente y sacaron sus propios discos e hicieron sus propias giras. No está mal, lamentablemente se volvió una escena indulgente y mas bien mediocre, pues una banda mala que no conseguía contrato con un disquera grande podía sacar su disco y hacer su gira sin mucho problema, algunas de ellas eran muy populares, por cierto. Algunas bandas muy buenas hicieron pocos discos, giraron menos y se disolvieron en la noche de la vida nocturna y "la escena rockera", perdón: indie o que ahora son motivo de adoración hipster.

No crean que sueno a viejo amargado, es que es cierto. El "Indie" de esa época es mas bien pop y ni siquiera es independiente. Y sobre la indulgencia y la facilidad con que una banda mala podía grabar y distribuir sus crímenes contra el buen gusto, y para que no crean que soy parcial o poco objetivo, pues no más basta con mencionar la banda en la que estuve, pero la diferencia es que Mono Capuchino como banda sólo quería compartir sus debrayes e ideas y no volvernos ricos y famosos y rockstars. 

El libro de Rollins finalmente nos recuerda, o: me recuerda que hay que rendirle honores a quienes honores merecen, y que muchas de las posibilidades, estilos y éticas de trabajo tan manoseadas y desvirtuadas hoy día vienen de lejos y gracias a los esfuerzos de un montón de gente que se quedó en el camino, o que siguen trabajando en cosas, menos vistosas pero igualmente importantes como lo han hecho casi todos los ex-Black Flag, sobre todo HRollins. Y me recuerda cual es la parte importante de tocar: que te guste lo que haces.

También pienso que valdría la pena hacer una especie de genealogía y volver a los principios y a las definiciones originales, sin ser dogmáticos, pues en honor a toda esa gente que trabajó durante años para lograr expresarse y poner al alcance de otros su arte y sus ideas justamente combatiendo el deber ser y el dogmatismo y poner las cosas en su justa dimensión, por eso hay que leer y escuchar a estos nuevos clásicos. 

En fin, corto esta reseña porque podría seguirla y creo que he escrito ya lo suficiente.

jueves, 25 de abril de 2013

Todo está iluminado de Jonathan Safran Foer

Por fin leí la novela que me había recomendado Katana la última vez que vino. Por como me vendió la trama pensé que sería un poco más interesante y que explotaría más la idea de la "iluminación", pero quizás sea pedirle mucho mas realismo mágico del que debería tener un libro de un autor estadounidense como lo es Jonathan Safran Foer. Tenía como fuerte candidato el libro de Stephen W. Hawking La teoría del todo, pero debo meditarlo un poco más, ya saben, para no hacer una crítica muy visceral, que honestamente se merece eso y más, pero pues no cabe aquí y quiero despachar de una vez la novela en cuestión.

Everything is Illuminated es un libro interesante y entretenido, debo reconocer que me atrapó en cuanto lo empecé a leer y a pesar de ser más o menos hipster puedo entender por qué, pero no lo discutiré aquí, porque puede ser muy cuestionable y los fanáticos de las teorías de la conspiración pueden desenvainar sus sables ideológicos de descalificaciones gratuitas y prejuicios acríticos. 

La historia tiene sus particularidades, así como mencioné al realismo mágico también cabe pensar en ciertas referencias a las vanguardias, la verdad es que no sé si un escritor tan joven y estadounidense sepa algo de las corrientes literarias que menciono, creo que no, pues los gabachos suelen estar demasiado ensimismados como para saber algo de la literatura hispanoamericana de la primer mitad del siglo pasado (las vanguardias), o de la segunda (el realismo mágico). 

La historia son en realidad dos historias que se mezclan a lo largo del libro, una de unos 200 años antes de la historia del narrador -que como dato curioso se llama igual que el autor, pero no es él-, una es sobre una abuela lejana del autor (no recuerdo el grado) que es la que tiene más elementos del realismo mágico, y la otra historia está contada a partir de las cartas que intercambian el autor, a veces llamado el héroe, y Alex, un ucraniano que sirve guía turístico y que lo lleva junto con su abuelo y unaperra guía a buscar la vieja villa donde había vivido su familia hasta antes de la Segunda Guerra Mundial, en el libro llamada Trachimbrod. 

La historia es de judíos, sobre judíos, pero no es para judíos, mas bien apunta a un público mucho más amplio, pues no usa tantas palabras o términos en Hebreo o Yiddish como otras obras de la literatura judía, y es un libro entretenido, pero no sé exactamente a que se deba su inmenso éxito, y es por ello que no quiero entrar en detalles de sospechosismos y teorías de la conspiración, es decir, es una historia que trata de judíos pero que se puede disfrutar igualmente sin que este detalle sea determinante. 

Honestamente me gustó mas la historia de Brod, la tatarabuela del protagonista, su historia me parece muy elocuente y es muy bonita, la razón por la que todo se ilumina y cómo es que se ilumina es simplemente hermoso, esperaba que el autor explotara un poco mas ese elemento pero no es así, lo cual me hace sentir que se queda un poco corto en su promesa de contar una historia arrobadora, pero que al mismo tiempo me produce la ambigua sensación de agradecimiento porque también es un acierto no sobre explotarlo. 

También tengo que admitir que Brod, la protagonista me recordó a alguien de mi pasado ya muy lejano, y alguien de mi pasado mas bien intermedio ¡ja! y se podría decir que hubo cosas que me hicieron alucinar bellotas y flotar en el ether por ciertos pasajes que también resonaron en mi a nivel muy personal de mi propia adolescencia.

Es un libro muy recomendable, tiene una buena prosa que atrapa facilmente y no es uno de esos volúmenes inmensos con un estilo y un tema pretenciosos que no cumplen ni con la promesa de entretener o de contar una buena o contarla bien, es un libro que se lee rápido y bien, la única crítica que tengo es pues, personal pues la mitad de la historia que más me gusto la sentí un poco corta y hay un par de cabos sueltos que nunca explica bien, pero al mismo tiempo, tampoco tendría porque ser un libro exacto y perfectamente cerrado, es literatura, mas o menos experimental, y no filosofía analítica (por poner un ejemplo un poco drástico).

Hay una adaptación del libro a película, con Elijah Wood y dirigida por Liev Schreiber del 2005. Como toda adaptación eliminan y modifican muchos pasajes de la obra original. Lo malo es que cortan justo la mitad de la historia que a mi me gusto del libro y hace un par de adaptaciones sobre los personajes de la mitad que conserva, para no arruinarle la historia a nadie sólo diré que las modificaciones que hace al personaje del abuelo de Alex, que también se llama Alex, hace de la historia una cosa mas ñoña, fresa e irreal y le quita la oscuridad y el humanismo que tiene la novela, los motivos del abuelo en la novela son mucho mas creíbles y humanos que los de la película, y en eso pierde mucho. Y si tienen reservas con Elijah Wood como yo (que no pueden dejar de verlo como un Frodo bastante malón y con agruras todo el tiempo en tres películas de 3 horas cada una) pues también se la pueden ahorrar...

Por eso mejor lean en libro y no vean la película, aunque EMeritano tiene razón: las adaptaciones de libros a películas tienen que cortar mucho por la simple razón de que se tienen que explicar lo mejor posible por sí mismas, y no tienen ni los medios ni el "tiempo" que una novela puede alcanzar.

Y ya, a ver si el próximo mes comento con más calma sobre Hawking y sus barbarismos anti filosóficos, y por cierto ya lo había trolleado en este blog y en el otro blog, el de la tesis.

martes, 21 de diciembre de 2010

Necesito una bibliotecaria menos ciega que yo

Hace unos días tuve un flashback... o la sensación de estar viviendo algo que ya había vivido sin que fuera exactamente lo mismo, o sea: no fue un deja vú sino una vieja sensación que no había tenido en mucho tiempo.

Le pregunté a mi padre si tenía algún ejemplar de La Odisea que fuera "manejable" para re-leerla en el camino a Colima, es decir, no la de la Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana de la UNAM que está en varios tomos, ni una que tenga como mil páginas de estudio introductorio o un aparato crítico de media hoja en cada página. Me dijo que sí, "una de Oxford y la de la UNAM es La Iliada no La Odisea".

- ¿y está en inglés?
- No, en griego...
- E inglés...
- No, sólo griego.
- ¿No había una en griego Y francés?
- Mmmmh no, debe haber una de Sepan Cuantos.
- Sí, ya la busqué pero no está, ¿no habían una en francés?
- No, esa es una Iliada, debe haber una de Sepan Cuantos.
- No, ya la busque...

Salió del cuarto y en segundos regreso refunfuñando "ya la busqué ya la busqué" y me dio un ejemplar de La Odisea en la colección de Sepan Cuantos... me trajo tantos recuerdos de la secundaria y la preparatoria, épocas en las que no pocas veces compré varios libros que tuve que leer porque según yo no estaban en su casa y a los dos días ahí estaban, como burlándose de mi... o que tuvo que ir él a buscar los libros que aun teniéndolos frente a mi no encontraba... como un punto ciego, como el tono de azul del argumento de Hume.

A veces se me va un poco el pedo, así pasa cuando sucede y a veces pasa todo el tiempo. Para este momento estoy en la playa, espero que no leyendo o no demasiado para que se me quite este horrible color tesista de ciudad...

jueves, 23 de septiembre de 2010

Centenario de la UNAM


Usando terminología de la internet gooooei, de los chavos y en lenguaje memético: los que odian, odiarán.

Debido a un descuido imperdonable de mi parte, y la nausea del Bicentenario, y que dejé el blog del Maratón de la Tesis programado para todo el mes... (ups, pero psssí, está todo programado) olvidé decir algo del Centenario de la UNAM, bueno, concretamente el Centenaro de cuando la hicieron Universidad de la Nación, o Nacional, todavía tuvieron que pasar algunas décadas para que se volviera autónoma y entonces sí ya es la UNAM que conocemos y que es mi alma mater.

El famoso Centenario fue ayer y hubo mucho rollito buena onda y mucha ceremonia acá, togada, no veía algo así desde tiempos de Barnés, y bueno, no dejé de imaginarlos onda Los Magios, con sus togas y todos pero pedísimos jugando ping pong, golpeando tunos e incendiando pubs irlandeses... mi padre estuvo ahí pero no me contó nada y eso que soy hijo de uno de los Magios, eeeh bueno, ya.

Habría mucho que decir, no quiero ser redundante ni repetir cosas ni encender debates mas o menos absurdos, reconozco que al menos este año la UNAM se durmió -un poco más- en sus laureles, pero sigo creyendo en la institución y en su importancia para este país, que la neta es que si le hace falta sensibilizarse un chingo en un montón de cosas que no son las preocupaciones esas raras medio de moda que rechazo completamente... o lo que eso signifique.

Y ya, no quería dejar pasar la oportunidad de re-ofrendar mis respetos, el cariño ese raro como-de-la-familia que tengo con la UNAM y la enorme admiración y el reconocimiento de su importancia y necesidad, de antes, ahora y para el futuro, puede que sí haya un poco de futuro después de todo.

Y ya, nada de Goyas ni nada de ondas cursis que esta entrada ya esta cursi como ella sola.

Debo un montón de entradas, pero pronto, no más me quite de encima un par de cosas, me quedé pensando anoche, después de escuchar a Narro tengo la impresión de que distingue, completamente erróneamente a la ciencia de la cultura, y en cultura mete desde el taller coreográfico de GContreras, a Chomsky, la filosofía, historia, pedagogía, administración y bueno, todo lo que no es ciencia, bueno, es al revés, la ciencia es parte de la cultura, ¿qué no? Pero eso lo puedo desarrollar después de que publiquen una entrevista que le hicieron a mi tío Luis hace poco.

miércoles, 3 de febrero de 2010

El Reverendo Alegría es un principiante



La canción Big Train de Mike Watt me recordó que Gigio me había preguntado por estas cosas:


http://www.fleischmann.de/
http://www.fleischmann.co.uk/
http://en.wikipedia.org/wiki/Fleischmann_%28model_railroads%29

A veces creo que mis padres sí son como los papás de Flanders, unos forevers, ¿quién en su sano juicio considera estas cosas juguetes apropiados para sus hijos?, lo peor es que Gigio y yo sí jugamos con ellos y ahora que mi hermano me pregunto por ellos hace poco, los ví todavía guardados en sus empaques originales en la biblioteca de casa de mi padre, no deben servir, por años de no usarlos, me dieron ganas de armar un súper circuito acá, de toda la biblioteca... hay una bolsa viejísima de la Tienda UNAM, con el diseño de carrito de compras/logo Puma, que está llena de tramos de vías, hasta soñé que los ponía a trabajar, ah, que memorias
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