jueves, 28 de mayo de 2015
"El espíritu no es un hueso"
martes, 19 de mayo de 2015
Hoy tuve la oportunidad de conocer a IColmenares, que ha trabajado años con mi padre y que han estado juntos en mil cosas de la Universidad, me lo presentó en la entrada de su oficina y después resultó que él iba a la Biblioteca Central, que está junto a la Facultad de Filosofía y Letras. Nos despedimos de mi padre y mientras platicábamos de camino me dijo que su hija también había estudiado filosofía y que también estaba metida en cosas de medios de comunicación, concretamente haciendo cosas de cine, guiones.
Estuvimos de acuerdo en que la filosofía está pasando por un momento en que debe hacer dos cosas: tomarse en serio la divulgación, y explorar otros medios de comunicar la filosofía. Debí haberle preguntado en ese momento dónde podría contactarla porque entre los planes que estoy desarrollando necesitaré alguna ayuda con cosas de guiones cinematográficos.
Horas después se me ocurrió que podría ser el padre de Katya, una chica que iba un par de años arriba de mi en el Cole Madri y luego en la licenciatura, y estuve con ella y con AVázquez en una onda de elección de consejos técnicos (¿o académicos?) para el Colegio de Filosofía de la Facultad (y como dato adicional es la chica que me enseño ha hacer mini ranas de papel, que es parte de esta otra anécdota).
Y tengo estas dos fotos suyas mal escaneadas que me gustan mucho, son de mis preferidas de esa época:
Y cuando digo que me tomó horas pensar que podía ser su hija es literal, no fue sino hasta en la tarde que terminé con todo lo que tenía que hacer me puse a pensar: no es un apellido tan común y él no es muy alto, Katya tampoco, ambas chicas estudiaron filosofía, él es un personaje que está muy metido en cosas de cultura y medios.
No lo sé, seguramente la próxima vez que lo vea se me olvide preguntarle si es su hija, y tal vez pasen años antes de que pueda despejar la duda.
A veces se me va un poco el pedo.
lunes, 13 de abril de 2009
El psiquismo
Como diría Hegel: esta cabrón, bueno, él sólo habla del psquismo, para corregirle unas ondas a Kant. Lo que pasa es que hace unos días Ceci me decía algo de la conexión cerebral porque habíamos estado pensado cosas similares o en los mismos temas en días recientes, y pues nada, que dejó la explicación a medias y ya no me enteré de nada.
La carta se la tenía que dar cerrada a Raúl Quezada para que no hubiera problemas de que se "sospechosearan" un fraude, así que no la abrí, pero nunca encontré al maestro en la Facultad y tuve que llamarle por teléfono para pasarle la calificación. Antes de ello me debatía si darle la verdadera calificación o una falsa, mas amable, total que vi la carta a contra luz y como pude vi que tenía 8.5, que pues no me hacía feliz y la neta ponerme un 9 no estaba tan mal. Al final ganó mi pequeño Kant interno y mientras hablábamos por teléfono le dije a Raúl que era un 8.5, mas o menos así.
- …y entonces que calificación te pusó Axel.
- Ok, entonces ¿abro la carta?
- Sí, por favor.
- Mmmmmmh me puso ocho puntooooo ciiiiiiinco.
- ¡Ah, pinche Axel!, ¿por qué pone esas calificaciones si sabe que no existen decimales? Te voy a poner… nueve (mientras se escuchaba al fondo como llenaba el acta) ¿Y cómo esta tu papá?
- Bien bien, trabajándole.
- ¿Sigue en el CCH?
- Sí, sigue ahí aunque a veces va la Facultad también.
- Bueno, me lo saludas mucho, y nos vemos el próximo semestre.
- Si, nos vemos por allá.
- Bien, adiós.
- Bye.
Así que al final si obtuve la calificación que quería sin ser demasiado deshonesto, eso sería parte del psquismo, o lo que ahora llaman “la ley de la atracción” en la fabulosísima película de El Secreto… pero eso no es lo que quería contar, mas bien que hoy apareció la carta no se por qué en un librero de casa de mi madre y me dio mucha risa darme cuenta de dos cosas, el sobre sigue cerrado, y dos, por mi “fuerza de atracción” (o psquismo), “hice” que apareciera en el lugar menos esperado porque yo no la dejé ahí ¿o sí?
Lo curioso es que estaba junto a otras dos cartas no enviadas. Una de ellas es para la Mina, que curiosamente también había pensado en ella recientemente, de cuando estaba en Ramsgate, Kent, y le contenía: una canción/poema que qué bueno que no le mandé, una brevísima nota y un haiku de una rana y una rana de origami que hice –creo- en la cafetería de la Facultad con Katya. Lo que no recuerdo es si la hice yo o ella, porque eso sí, ella me enseño a hacerlas pero pues no se, esta toda chueca y mal doblada, así que puede ser mía, y es del tamaño de la tapita de una memoria USB.


