sábado, 22 de febrero de 2014

Este año Mafalda cumple 50 años

Últimamente me he estado acordado mucho de este chiste:


Mafalda es de esas tiras cómicas que puedo leer y releer y siempre encontrarle nuevos significados e implicaciones. 

No estoy seguro de que el hecho de que siga siendo actual es motivo de alegría o de decepción, pero que bueno que tenemos a Mafalda. 

Tal vez después debería escribir algo más de Mafalda y Quino, pero ya veremos

lunes, 17 de febrero de 2014

Diferentes lecturas para diferentes edades, aunque son los mismos libros

Hace un par de años platicaba con EPriani sobre el Hobbit, el libro, supongo que a partir de la película de Peter Jackson. Me decía que el no creía que el libro fuera una fábula juvenil sino todo lo contrario; que muy seguramente era una deformación de los ex alumnos del Cole Madri -sus hijos tienen la misma opinión del libro y también estuvieron en el Colegio- pues es una buena costumbre leer a Tolkien en la secundaria del Madrid; que él lo leyó en la Facultad y que leyó una historia más adulta. 

Me pareció un buen punto, entre otras cosas por la cronología: cuando Ernesto entraba a la Facultad mi hermano Rodrigo estaba a la secundaria. De mi hermano mayor todos los demás asumimos a Tolkien como una lectura "de la época en la que uno deja de ser... y llega a ser...", es decir, de transición, de la adolescencia, una lectura juvenil. De hecho no soy el único, todos mis amigos que leyeron El Hobbit y El Señor de los Anillos en secundaria tienen hermanos mayores mas o menos de la edad de mi hermano. 

De modo que el libro se popularizó en la misma época pero debido a las diferentes edades cada cuál lo leyó de distintas maneras y pasó al acervo cultural de cada familia según la época en la que los primeros miembros de cada familia lo leyó. Creo que pasó un poco lo mismo con La conjura de los necios, que a Priani no le gustó -o no ha podido con él-, y yo a mis 14 años lo devoré porque decían que ese sería mi futuro (un chiste entre halagador y ofensivo de parte de una de mis maestras más estimadas e importantes en esa etapa formativa). 

No vi la segunda parte del Hobbit, la película, porque quería re-leer antes el libro, pero seguramente se me cruzó un perro con un jamón o que tenía la cola peluda y es un pendiente que tengo. 

Lo que sí hice fue re-leer a José Emilio Pacheco a partir de su muerte. Ya saben, esa especie de compromiso intelectualoide de recordar porque es importante leerlo y porque hay que leer lo que uno no conoce, como yo, que de su poesía no había leído nada, pero eso merecería una entrada aparte, y esta esta aquí un poco por el insomnio, un poco por el fin de semana que termina. 

Volver a leer El principio del placer y Las batallas en el desierto después de tantos años me hizo entender mejor la idea de Ernesto. Seguramente la primera vez que los leí en la secundaria, habré centrado mi atención casi completamente en el tema del amor, de la iniciación en el trato con el sexo opuesto, y la muchas veces frustrada y frustrante iniciación en el intercambio carnal con ellas (ájale, sólo me falto decir algo sobre los pecados veniales o algo así para sonar completamente anacrónico). Debo aceptar que en esa época tenía buenas razones para pensar así, me identificaba con los dos personajes y sus dos diferentes modalidades de amor no correspondido. 

- El de Las batallas en el desierto con una mujer mayor, porque como muchos otros tuve una muy seria infatuación, o enculamiento, o como quieran decirle, con una maestra, no tantos años mayor y que no era particularmente guapa ni estaba buenísma ni era objeto de deseo de otros compañeros, pero a mi me gustaba mucho (y ya, lo dije, ni modo, pueden burlarse de mi, y cabe aclarar que no es la otra maestra que me recomendó el libro de John Kennedy Toole). 

- Y el de El principio del placer con una chica de mi edad, pero que claramente tenía una idea más clara que yo de qué es lo que quería -y con quién lo quería- y que yo no figuraba en todos sus planes. La ventaja en este caso es que la chica en cuestión, con la que tuve muchos intentos de acercamiento y de entendimiento ahora es una amiga muy querida, sin la cual mi juventud podría haber sido tal vez más sencilla, pero mas aburrida, y menos... menos "de nosotros" (esto no lo voy a balconear, porque quien me conozca y tenga dos gigas de memoria sabrá quien es).

Supongo que a esa edad uno se atribula demasiado con esas preocupaciones y además encuentra por todos lados buenos argumentos y buenas refutaciones a lo que le está pasando, y mas si es literatura juvenil, esa en la que los personajes dejan de ser uno y llegan a ser otro aunque sean el mismo. O como pasa con los libros, como dice el título de esta entrada.

Lo que leí ahora en José Emilio Pacheco es menos la anécdota juvenil en sí misma como el hecho de recordarlas, el hecho de escribir y recuperar parte del pasado, pero no para revivirlo, sino para detener, o para acelerar la pérdida de ese pasado, aceptar que se ha terminado, que no hay más, que es tiempo de pasar a otras cosas, de dejar a los muertos muertos y a las relaciones rotas fuera de nosotros. Lo noté en la descripción constante que hace no sólo de como pasan los días mientras cuenta la historia, sino como va poniendo una sobre otra distintas medidas del paso del tiempo mientras cuenta una anécdota de semanas o meses. Es decir, indica en el paso de un día a otro también un paso más de semanas, y de meses, y de años. 

También la forma en que describe la forma en que la ciudad se transforma, en que decae, en la que coexisten y cohabitan distintos parajes de la ciudad, que aparecen y desaparecen, concretamente en la Colonia Roma. En Morirás lejos el recurso lo lleva a un extremo mas amplio, pues lo que coexiste sin estar realmente todo junto son los personajes con muy distintas historias y circunstancias. 

Esta relación o nueva visión a partir de la nostalgia y del paso del tiempo me ayudo a poder nombrar o señalar la sensación que tengo cada vez que vuelvo a Colima, la ciudad de mis abuelos que no es a misma en la que ellos nacieron y crecieron, ni la ciudad en la que nació mi padre pero no creció en ella, ni la que yo visitaba cuando era niño, y que a partir de la muerte de mi abuela dejé de visitar con frecuencia. Y sé que últimamente traigo la angustia -un poco pendeja- de saber que hay mucha gente que son mayores y que como todos habrán de morir y que no hay nada que uno pueda hacer al respecto más que aprovechar mientras todavía están aquí, mientras en el fondo, como la escenografía de un teatro va cambiando sin que uno se de cuenta sino hasta el final de la obra, o de una época. 

Creo que en cierta forma, parte de la obra de Tolkien tiene que ver con eso, con lo inexorable de la muerte para los seres humanos, con la corrupción que produce la codicia y la ansiedad ante lo inevitable, con el decaimiento de la tierra media y de cómo las cosas se van transformando, sin poder decir si para bien o para mal, pues el fin de la tierra media da paso a la era de los hombres, a la nuestra, pues.

Quizás en esta relectura de los libros estoy poniendo, de nuevo, demasiado de mi mismo, pero no hay otra cosa que pueda hacer, no puedo leerlos como alguien más ni de manera absolutamente objetiva y/o desprendida. Creo que una de las cosas más gratificantes e importantes de leer literatura es la posibilidad de leer-se en cada lectura. 

En fin, es importante leer a José Emilio Pacheco, háganlo, no por compromiso intelectualoide, sino porque les puede hablar de ustedes mucho más de lo que imaginan. 

lunes, 10 de febrero de 2014


Está decidido: dejaré de compra libros y discos hasta que logre revelar todos mis rollos pendientes... 

Y re-leyendo eso, publicado en blogger me hace pensar que sólo me faltaría mandar mensajes por fax e ir al trabajo en un Tiranosaurio Rex... pero nah, al diablo.

viernes, 24 de enero de 2014

¿Qué pedo con mi separador en Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime?

Me lo encontré ahora que estaba re-leyendo a Kant. 

Quiero creer que lo usé de forma irónica, pero claramente los que lo hicieron no conocen ni la sutileza, ni la ironía, ni el sentido del humor... No me extraña que en la Facultad tuviera tantos enemigos, algunos no declarados... Ni que tenga este tipo de cosas en mis libros, hay que ver que cosas usaba como separadores provisionales y nunca sustituí.

Debe ser como de 2003, la época en la que hicimos estampas contra la guerra (invasión a) Irak, esas estampas no las arrancaron como las de la campaña de Don Diablo, incluso algunas personas de algún cubículo de activistas me pidieron unas cuantas. 

Y lo curioso es que lo encontré mientras estaba buscando algunas citas políticamente incorrectas que enfurecerían a esas personas que se solidarizaban con Irak pero que no toleraba la propuesta "posmo" de Don Diablo para el Consejo Académico.

martes, 21 de enero de 2014

Esa angustia de adultos

Va avanzando el año más rápido de lo pensado y aunque algunas cosas van conforme lo planeado, hay otras que me llenan de aprensión y siento mas presionado por echar a andar pronto, pues me hace pensar que hay muchos personajes y personas que debo ver pronto, pues algunos de ellos son adultos mayores... 

Esa angustia rara que no tienes cuando eres niño, ni adolescente, y tampoco cuando eres adulto joven.

lunes, 6 de enero de 2014

Música para hipsters más allá de lo hipsters

Había pensado hacer una lista de los 10 mejores discos del 2013, o de los que yo había disfrutado más durante el 2013 porque tampoco compré tanta música nueva. 

Esos ejercicios son superfluos y pretenciosos, completamente banales y no dejan de ser una lista armada con criterios más o menos cuestionables (muchas veces basadas en el gusto y la opinión, o peor: la payola). Sé que lo hice en el pasado, pero pues ni modo, ni modo que borre las entradas que ahora me resulten incómodas para aparentar ser 100% congruente.

Me contentaré con decir que pueden llamarme el más hipster de los hipsters, porque ni ellos toleran ese tipo de música, pero a mi me mama, y estos son los discos que sí me gustan y escucho seguido no se por qué, sin ningún orden específico: 

- Sonic Youth - Sonic Death
- Ciccone Youth - The Whitey Album
- Melvins - Prick
- Sideways Soul: Dub Narcotic Sound System meets The Jon Spencer Blues Explosion in a Dancehall Style!
- The Thrownups - Seven Years Golden
- Los Nena, el I y el II
- Todo lo que hizo Naftalina y Los Sonámbulos (y hasta el disco "solista" de Arana)
- Basicamente toda la discografía de los Butthole Surfers
- Todo Faust pero sobre todo Faust, Faust Tapes, 71 Minutes, Faust Wakes Nosferatu...

Y así, sigue y sigue...

Feliz año (y ahora sí, escribiré todo lo que quedé de escribir como desde el 2010)

viernes, 27 de diciembre de 2013

Dos reflexiones para cerrar el año de reseñas de lecturas

1.
La Feria Internacional del Libro en Guadalajara se desarrollo hace unas semanas. Y por lo tanto fue el aniversario del episodio bochornoso de Peña Nieto en el que no pudo responder a la pregunta por los tres libros que marcaron su vida. ¿Tres libros? No mames, ¿neta? No poder responder eso es señal de ignorancia, seguramente.  Pero la pregunta tampoco es de altos aires intelectuales, es decir, no para quién la pregunta está dirigida, o no sólo, pues no pudo contestar, sino quién haya formulado la pregunta. Es como esos datos banales y superficiales que ponen en las secciones de fotografías de la prensa del corazón o de las publicaciones semi porno que llenan los puestos de periódicos, del país debo suponer. Ya saben, como en los Simpson, que Homero hojea su Playdude y ve la entrevista con Laura Miriam y dice "Eso no es bueno". Ese tipo de pregunta es la que pregunta por los tres libros que te cambiaron la vida.



Creo que ya dije que parte de lo que a mi me escandalizó fue la reacción moralina y gazmoña, la pretensión de superioridad intelectualoide y moralista de que quienes sí leen son mejores que los que no leen, sean candidatos presidenciales, cargadores de la merced, sexoservidoras, maestros y maestras, políticos, etcétera. Y que lo peor es que muchos de esos paladines de la lectura ni siquiera habían leído sus tres libros anuales, ya saben, el lugar común ese de que los mexicanos leemos sólo 3 libros al año. O podrían citar los mismos libros que Homero Simpson.



No padezco de regañonería crónica ni mucho menos vengo a sermonear o a aleccionar a nadie, nada más lejano de ello, pero lo que sí es cierto es que este año que me fije la tarea de hacer una reseña mensual de lo que leía a veces me preguntaba para qué o para quién, o si no estaría padeciendo del mismo mal que me pareció patético en su momento y yo no más estaba dando cuenta de lo que leía y que al final del año habría leído cuatro veces más que la mayoría de las personas. No lo sé. Es posible, no lo niego. 



2.
Realmente México es un país de malos lectores o más bien es un país no solo sin lectores en masa, más allá de los académicos y profesionales, intelectuales e intelectualoides, sino de pocos lectores y además malos y poco auto críticos. 

Y que muy probablemente pasa esto porque el mexicano promedio tiene necesidades mucho más urgentes e inmediatas que ponerse a leer, porque muchas veces tienen una pésima formación y no hay ni cómo hacerle para que lean y esas imposiciones de las buenas consciencias no necesariamente se vuelven usos o costumbres. Haría falta una campaña seria de alfabetización y de formación cívica para que la gente pueda entonces sí, libremente decidir si lee o no. 

En el fondo de está el mismo problema, o razón -aunque sea una mala razón-, de por qué la gente vende su voto: si no tienes ni que comer y alguien te ofrece una solución inmediata y sencilla, muy lejos de las abstracciones de "leer libera" o "un pueblo educado jamás será manipulado" o que "el voto es libre, universal y secreto", por supuesto que la mayoría que tiene necesidades inmediatas cederá ante las ofertas de "buena fe" o la presión. Y resultan reprochables por los otros, cuando en realidad son inenarrables para la clase media morigerada que blande su dedo flamigero para condenar y rechazar estas condiciones, pero que hace muy poco o nada para solucionar algo, no de fondo, pero si de forma... o de formación. 

Si a mi me preguntan cuales son los tres libros más importantes que leí este año podría dar una pequeña lista o dudar un poco, pero no podría decirlos categóricamente. Si me preguntaran por los tres libros que cambiaron mi vida yo creo que no podría responder de inmediato y seguramente cambiaría mi lista en repetidas ocasiones por el resto de mis días. Así que, a preguntas pendejas, respuestas pendejas, pero eso sí, chingos de pretensión e ínfulas de superioridad porque la ignorancia se asoma todos los días por todos lados, aun en nosotros mismos. 

Pero eso es lo que obtenemos en un examen superficial de un país que se burla de los otros por miedo a verse en ese espejo y que muchas veces esos alardes de superioridad son síntomas de un complejo de inferioridad mas bien triste. En país donde hay quienes piensan que leer Logicomix sustituye el estudio de la filosofía de Russell o de Wittgenstein, un país que no sabe estudiar a sus propios creadores y grandes intelectuales sin que te acusen de "intelectual orgánico", en el que la formación intelectual se reduce a "leer Teleguía, escribir a Teleguía... mmmh ¡Suscribirse a Teleguía!"... en fin, en un país de malos lectores, un monero es novelista.

Esto deberá archivarse en "Soy como el Abuelo Simpson".

viernes, 13 de diciembre de 2013

Jorge Ibargüengoitia - Sálvese quien pueda

Esta última reseña la adelanté por varias razones. 

Una de ella es para honrar a Ibargüengoitia, el pasado 27 de noviembre fue el 30 aniversario de su muerte y por un descuido imperdonable no lo recordamos en Ráfagas de Pensamiento. Vaya, llevamos años queriendo hacer una serie de cápsulas solo de él, y ésta que era la oportunidad perfecta simplemente se nos pasó, lo olvidamos. Lo difícil de hacer esa serie ha sido que tanto EPriani como yo somos fanáticos jurados y se nos ha dificultado escoger sólo 6 u 8 textos para publicar sólo 5 cápsulas de la serie de un mes. Yo creo que cada semestre deberíamos revisar a Ibargüengoitia, pero quizás sería demasiado.

Otra de las razones es que en en la reciente Feria Internacional del Libro de Guadalajara iban a hacerle un pequeño homenaje en la presentación de éste volumen que reseñaré e iban a estar regalándolo ahí mismo. De hecho es el mismo que estuvieron regalando el Día Nacional del Libro, que fue el 12 de noviembre (en el Natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz). Justo hasta ahora entiendo por qué fue Ibargüengoitia el autor que escogieron este año, que además es el número 33 de la serie de libros regalo del Día Nacional del Libro, si nos ponemos cabalísticos y sacamos la numerología porque además yo empecé a ser su fanS hace unos 20 años, pero no, de eso no se trata.

Y esa es la última razón, la personal. En los próximos días que iré a Manzanillo, a la casa familiar de siempre, con la familia, como cuando éramos niños, adolescentes, jóvenes y ahora de adultos. Ni siquiera es como que vaya a estar allá mucho tiempo y no me de tiempo de subir esta entrada. No, lo hago porque descubrí a Ibargüengoitia en un viaje a Colima, un diciembre (no sé si del 93 o del 94). Mi hermano Alvaro llevaba el libro La casa de usted y otros viajes, recuerdo que me lo prestó "para el camino", pero la verdad es que no lo volví a soltar hasta que lo terminé y luego se lo devolví. 

Recuerdo claramente que pensé que era una genialidad cómo escribía Ibargüengoitia, la desfachatez, el buen humor, los chistes elaborados y los chistes simplones intercalados con reflexiones muy serias y profundas, el rigor periodístico y narrativo que tiene, la inventiva que nunca es exagerada y sin embargo uno sabe que entre todo eso que parece ser cierto y familiar hay un tono fantástico; lo festivo y divertido al mismo tiempo que oscuro y hasta deprimente, mientras te mueres de la risa con lo que es mortalmente serio... En fin, tantas cosas que ahora que lo pienso influenciaron mucho la manera en que yo escribí durante años y que creo que aún lo hago.

Cuando en la secundaria y en preparatoria tuvimos que leer los libros que todos debieron haber leído: Los pasos de López, Los Relámpagos de Agosto y la obra de teatro El atentado y Maten a León. Yo no podía estar mas contento, leer algo que te gusta para la escuela es mil veces mejor que leer algo que detestas y además a huevo. Pero vayamos al asunto. 



Como casi todos los libros de Ibargüengoitia que no son novelas u obras de teatro, o para decirlo en una definición general: una unidad en sí misma, mucho del material recopilado proviene de sus columnas de los jueves en el Excélsior, me parece, por lo tanto pueden sentirse pasadas de moda o con los años encima si hacemos caso sólo a los detalles, pero en general, las ideas rectoras de una u otro comentario son actuales, horriblemente actuales. El problema con que muchos de los libros sean recopilaciones de textos sueltos es que tengo la sensación de que hay algunos artículos repetidos de otros libros, o quizás me confundo pues la primera vez que leí Sálvese quien pueda fue hace muchos años. 

El libro está dividido en tres secciones, cada una reúne ideas o temas similares, en la primera algunas sobre las mujeres y los niños llamada "Las mujeres y los niños primero" estratégicamente puesta al principio del libro. Digámoslo de una vez: si usted arma pedo de género cada vez que lee algún comentario o broma sobre las mujeres, o piensa que el humor que manejamos "los mexicanos" es machista y opresor de las mujeres, esta sección no es para ustedes. 

Los artículos sobre los niños son quizás los más autobiográficos y no me recuerdan tanto a mi infancia, pero por ejemplo, si noto algunas semejanzas entre lo que escribe Ibargüengoitia y cosas que me contaron mis padres de su propia infancia y alguna anécdota de mis abuelos y tíos abuelos en general, hombres y mujeres (no nos vaya a caer un ataque de paladines de la igualdad de género y me niego a escribir esas barbaridades de tod@s y demás mamadas). 

La segunda sección, llamada "Cuidado con los arrecifes" es en realidad una obra de teatro, "La conspiración vendida", que no es mala pero tampoco es lo mejor del teatro de Ibargüengoitia, hay quienes dicen que es el germen de lo que después se volvería Los pasos de López. Y por último, la sección que da nombre al libro tiene algunos artículos más sobre la vida diaria y el trabajo, la ciudad, la historia nacional y sus festejos que es quizás la mas divertida de las tres. 

El prólogo "La risa es sabia" de Alberto Ruy Sánchez  es nuevo y no sólo esta entretenido, sino que pone en perspectiva parte de la personalidad de Ibargüengoitia y de su historia personal que solemos pasar por alto, o al menos algunos de nosotros, al encontrar sus textos como una descripción de los mexicanos, asumimos que es universal, una f para toda x que sea mexicana. Pero no, o no sólo, sino que tiene mucho mas en su obra que también tiene mucho que ver con su historia personal, familiar y sus circunstancias. 

Además, Ruy Sánchez se encarga de recordarnos uno de los aspectos mas dolorosos de que Ibargüengoitia no esté ya entre nosotros: que nos hace falta para ver con buen humor el giro siniestro y ridículo que el país ha tomado en los últimos años y de como pudo haber hecho una contra-celebración oficial del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución, y que habría sido infinitamente más inteligente, entretenido y popular que los actos oficiales. Pero ni modo. 

La verdad es que si se pueden hacer de una versión que no sea ésta, háganlo, pues al ser un libro regalo la edición tiene sus problemas: es un formato pequeño y de letra apretada, las hojas están pegadas, no cocidas y pegadas, así que las hojas se sueltan si lo abres completamente, y si no lo haces al cabo de un rato se vuelve cansado leer un libro a medio abrir. Aunque se agradece el gesto de regalar libros, y que es loable e importante, seguramente existen las re-ediciones de la editorial Joaquín Mortiz/Planeta -las normales- son más cómodas y deben ser baratas y fáciles de conseguir. 



Un libro altamente recomendable para terminar un año mas bien medio raro en el que escribí muy poco en el blog, eso me avergüenza y apena un poco pero espero corregir el próximo año, pero que sirvió para sacar dos o tres cosas de filosofía que tenía pendientes y son importantes. Mientras les dejo saludazos y les deseo lo mejor para lo que queda de este año y para el que sigue. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Jorge Cuesta - Obras Reunidas

No sé si la Navidad se adelantó, porque según yo para que un regalo de Navidad cuente como tal debe ser algo que quieras y que vayas a disfrutar, que aunque lo uses no es como para trabajar (esta condición está aquí para justificar los regalos como suéteres y calcetines y esas cosas que las abuelas regalan, como la mía). Además que me regalen libros es como el chiste de Mafalda en que Felipe le regala una flor y al ver que su casa está llena de plantas piensa para sí mismo que es como regalarle un cubo de azúcar a Fidel Castro (¡Ah!, los metatextos).



No sé si esto es exactamente una reseña de los dos libros de Jorge Cuesta (Obras Reunidas Volumen I y Volumen II) o más bien un comentario sobre Cuesta y sobre otros filósofos y la tesis pero bueno... aquí va.

Este libro de Jorge Cuesta lo estuve buscando por meses, lo busque en la biblioteca de mi padre tenía sólo el volumen 1-el de poesía, así que decidí que tenía que hacerme del volumen 2 -el de prosa y ensayos-. Hace unos días mi padre me lo regaló, dijo que era el último ejemplar que había, lo que lo hace confuso es que es algo que ciertamente disfrutaré leyendo, pero que en realidad lo necesitaba más bien por trabajo y para ciertas investigaciones filosóficas que estoy desarrollando y que no sé muy bien en que terminarán, o si las terminaré. 

Jorge Cuesta es un personaje muy raro, muy loco, su biografía es muy extraña y eso sólo se ve en su poesía, pues su prosa es mas limpia y centrada, aunque no exenta de exabruptos y ataques a personas e instituciones de maneras completamente gratuitas, aunque no es mas riguroso, mas científico en ello, su poesía, aunque lo pretendiera hacer de la misma manera (seria, rigurosa, científica) está como dislocada, parecería que no pertenecen a la misma persona. Tener los dos volúmenes y leerlos me ha dado una idea más completa de Cuesta, y sí, sí estaba muy loco, pero es importante leerlo para entender el pensamiento de los grandes intelectuales de México que no son ni de izquierda ni socialistas sino todo lo contrario.

He desarrollado el extraño gusto por leer a los clásicos no tan clásicos de nuestra Universidad y del país: leí mucho de Gaos, que al final ni figuró en la famosa tesis; leí mucho a Fernando Salmerón, que sí resultó útil; re-leí a Eduardo Nicol que bueno, Nicol es Nicol; entre otros. Acabo de descubrir a Pedro Castera, de finales del siglo XIX y bueno, Jorge Cuesta desde hace unos meses me obsesiona y sigo pensando que su ataque al marxismo es completamente superficial y fuera de lugar, pero es importante entender que lo hace desde su muy peculiar perspectiva. 

Digo lo de los clásicos no tan clásicos porque creo que hay un malinchismo filosófico e histórico, y hasta científico bastante triste en el país y en las Universidades. Mucha gente prefiere leer y estudiar a los autores de media tabla internacionales que los portentos y gigantes intelectuales nacionales, a los que esos medianos no les igualan ni les superan... pero al ser nacionales como que a nadie le gusta mucho que los relacionen teóricamente con ellos. 

Me di cuenta de ello ahora que estuve leyendo a Cuesta, cuando leí su ensayo anti marxista me descubrí a mi mismo pensando "Quién chingados es este güey como para hacer una crítica tan áspera y poco convencional contra Marx... ¡Marx!". Después recordé que ahora mismo está de moda criticar con mala fe y mala leche, y muchas veces de manera ignorante, a dos pensadores muy importantes: Marx y Freud, que un católico mexicano de principios del siglo XX lo hiciera tan virulentamente no es extraño, que muchas buenas conciencias intelectualoides de gustos refinados y morbo por lo raro lo retomen ahora, tampoco es extraño.

Pasa lo mismo con el entusiasmo actual que hay sobre la filosofía de la filosofía, que en mis tiempos se llamaba filosofía analítica y filosofía de la ciencia y eran parte de la epistemología. Un proyecto similar, si no es que el mismo, lo intentó hacer José Gaos hace mucho tiempo, vaya, hasta tiene un libro sobre eso y se llama justamente Filosofía de la filosofía. Y también, es filosofía pro analítica y pro científica, lo que pasa es que Gaos era muy disperso y sus obras de largo aliento demeritan frente a sus ensayos y trabajos mas cortos, o los mas largos son sólo recopilaciones de las más cortas, el resultado es que de el proyecto de Gaos nadie se acuerda, o se quiere acordar y esta visto como una cosa pinche decir que todos esos filósofos gringos o se están robando a Gaos o están repitiendo su trabajo porque no lo conocen (hasta sus alumnos, el proyecto de Villoro que arranca con Creer, saber y conocer y llega hasta sus últimos trabajos de ética/política tiene mucho que ver con la Filosofía de la Filosofía de Gaos)

También lo descubrí trabajando en la famosa tesis. Había mucha bibliografía disponible sobre divulgación de la ciencia en inglés, sobre todo de Estados Unidos y algunos del Reino Unido. Conseguir libros de los investigadores y divulgadores mexicanos es un puto desmadre, no hay nada en librerías, en las bibliotecas nunca están o ni los conocen y ni pensar en un libro-e o en un vil pdf. Simplemente no hay nada. Pero de la literatura que alcancé a obtener debo decir que ni los 300 libros en inglés le llegan a los talones a muchos de los mejores divulgadores de la ciencia. Lo digo en serio, y me da mucho gusto saber que casi el 80% de mi bibliografía es de autores mexicanos y el 50% deben ser de la UNAM. 

Creo que con la música pasa lo mismo y por eso no me gustan muchas bandas nacionales, que en vez de ver las cosas buenas y bien hechas de aquí se van por la fácil y buscan emular y copiar lo chafa y lo mediocre de otros países, pues esos a su vez copian a los buenos artistas, creadores, músicos, etcétera. La verdad es que cuando algo está bien hecho se nota, y destaca de entre toda la mediocridad y basura, sea nacional o internacional, y hay cosas que bien valen la pena acá.

No sé, no quiero una medalla al chovinismo pero tampoco creo que el malinchismo sea la onda, al contrario, obliga a mucha gente a ir bien lejos, intelectual y a veces físicamente para encontrar lo mismo, y a veces peor, que lo que tienen acá, enfrente de ellos. 

En fin, felices fiestas, que por cierto, son netamente religiosas y/o capitalistas, así que quienes tengan que re-examinar su ideología, aprovechen las vacaciones y lean a Cuesta y vean si pueden defender sus puntos de vista contra los de él.