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lunes, 16 de mayo de 2022

Pensar fuera de los límites disciplinares

 La expresión "pensar fuera de la caja" es un anglicismo que se ha vuelto un lugar común, tanto que pensar fuera de la caja es en buena medida pensar dentro de ella. Pero como todo eslogan, a pesar de volverse un lugar común, aun puede transmitir de vez en cuando la intención que originalmente nos quería comunicar. 

Esta reflexión nace de la experiencia reciente que tuve en un Coloquio de Divulgación de la Filosofía, donde impartí junto con Ernesto Priani un mini taller de divulgación de la filosofía. Este mini taller fue una actividad única en su genero porque fue la única actividad más o menos práctica, la única que involucro a otros –practicantes de la divulgación añejos, principiantes y algunos interesados o intrigados en dicho que hacer. Además fue la única actividad a distancia, pues en la convocatoria estaba la opción de hacerlo presencial o remota, y por distintas razones elegimos participar a distancia. Fuimos los únicos. 

Una de mis razones para no ir es que me cansa un poco la dinámica del grupo que organizó el coloquio, discuten entre ellos cada cierto tiempo, nos invitan como familiares lejanos y a veces escuchan lo que tenemos que decir, pero la mayoría de las veces parece que lo echan en saco roto y continuan sus discusiones de siempre. Esto no significa que Ernesto y yo tengamos la palabra final en la teoría o en la práctica de la divulgación de la filosofía ni que lo pretendamos; tampoco significa que uno no pueda aprender cosas de los demás y que las ideas propias no se vean enriquecidas con las ideas diferentes con las que te encuentras, es simplemente que la discusión nunca sale de eso, la discusión sobre la divulgación y luego cada quien a sus cosas. 

Otra cosa que es extraña y a mi me dificulta dialogar con ellos es que a veces no ven más allá de los límites de la filosofía. Leen de filosofía popular, leen a los grandes divulgadores filósofos de la divulgación de la filosofía. Pero confunden pedagogía con comunicación pública del conocimiento. Leen poco o nada de divulgación de otros saberes, menos sobre teoría de la divulgación y mucho menos sobre teoría de las ciencias de la comunicación y estudios y prácticas de la comunicación, los medios, medios masivos, los encuentros y la comunicación inter personal. 

Y me quedé pensando, ¿de las cosas que he estudiado, leído, hecho, cuáles me han servido y cuales no? ¿De dónde saque las que sí me sirvieron? Una respuesta con tres ejemplos. 

Primero. Leí el libo de Samuel Larson Guerra Pensar el sonido hace unos años, el libro en realidad es sobre sonido para cine, pero tiene un montón de información sobre la naturaleza del sonido, la grabación y reproducción que me ha resultado sumamente útil para las Ráfagas de Pensamiento de Radio UNAM y otros podcast de por ahí. 


No es precisamente un manual, tiene una buena carga de teoría y esta pensado para un medio diferente al que yo trabajo, sin embargo esa parte teórica complemente muy bien la parte práctica de levantar sonido, arreglarlos y organizarlos en un mosaico que cumpla su cometido y sea semejante a lo que imaginamos. 

Segundo, el libro de Imagologies de Mark C. Taylor y Esa Saarinen, sobre filosofía de los medios, pero mas concretamente es sobre la cultura digital en el momento en que estaba naciendo, a principios de los 90, por lo que algunas de las ideas pueden estar más o menos superada o ser muy ingenuas aunque tengan cierta actualidad. 


El libro es de un seminario transatlántico –Estados Unidos-Finlandia, y recalco, a principios de los 90–, y desarrolla por un lado el texto filosófico que se discutió y estableció en dicho seminario, intercala algunos comunicados entre Taylor y Saarinen sobre las dificultades técnicas y las posibles soluciones para llevar a cabo el seminario el siguiente semestre, y cuenta cómo se desarrolló el semestre. Es una mezcla de McLuhan con Shannon y con Eco. 

Una de las lecciones más importantes que me dejó fue que no hay idea, por genial que sea, que se pueda transmitir sin más, hay que resolver un montón de problemas para poder comunicar de manera cercana a lo que queremos, y cuando hablamos de medios masivos o redes socio digitales, no está de más conocer sus aspectos técnicos, funcionales, básicos. Además del contenido de lo que queramos decir.  

Tercero. El libro de Scott McCloud Undestanding Comics, que como su nombre lo indica es sobre cómics, ¿qué puede tener que ver con la filosofía o la divulgación de la filosofía? Pues más o menos, pues una de las ideas fundamentales de este libro es que los cómics son un medio por derecho propio, no un medio menor o intermedio, y que una de las cosas que lo hacen ser un medio particular es que tiene la capacidad de transmitir ideas complejas en secuencias más sencillas, y nos puede dar mucha o poca información, todo depende de cómo los leamos. 

Mi tesis es que la divulgación de la filosofía tiene dos tareas, por un la de mostrar las herramientas básicas de la reflexión filosófica y mostrar que dicha reflexión es argumentativa, requiere de secuencias de pensamientos complejos, y a diferencia de la divulgación de la ciencia, no puede dar saltos espectaculares y mostrarnos los avances y resultados de la investigación y el pensamiento filosófico, en este caso, lo importante es el paso de un punto a otro, la secuencia. Como los cómics. Podemos añadir una tercera tarea que sería dar a conocer la historia de la filosofía o de las distintas escuelas y tradiciones filosóficas, pero esa la pongo al final porque suele confundirse la historia de la filosofía, tanto en contextos educativos como divulgativos. 

El libro de McCloud es ya un clásico dentro de su propio ámbito y vale la pena revisarlo para entender los cómics por sí mismos, pero también para entenderlos como un medio válido para divulgar filosofía o para pensar en cómo hacer un cómic filosófico sin que sea una presentación de diapositivas pasada al formato conveniente. Esas serían sus implicaciones más obvias, pero hay otra, que son las herramientas creativas que McCloud propone para desarrollar el arte o medio de los cómics. Destaco principalmente el capítulo el capítulo 7 y su esquema de los seis pasos


En la parte de imaginar, proponer y desarrollar nuevos productos de divulgación de la filosofía uno puede encontrase propuestas e ideas brillantes que no llegan a nada porque no están afinadas en sus aspectos prácticos, o encontrase con personas muy capaces en los aspectos técnicos pero con ideas poco originales, y los que no tienen ideas, quieren imitar o robar las ideas de otros y nada más. Y a veces las cosas salen como un menos lo espera y son exitosos los productos que menos posibilidades tenían, o fracasan los que tenían todo resuelto.  

Los seis pasos de McCloud sirven para desarrollar no sólo cómics y su lenguaje, sin mayor adaptación, uno puede aplicar las mismas ideas al desarrollo de los productos de divulgación de la filosofía. Yendo de derecha a izquierda, McCloud nos dice que uno parte de tener una idea superficial y tiendes a imitar lo que otros hacen. Para crear algo propio y algo de buena calidad, hay que empezar desarrollando habilidades y adquiriendo conocimientos básicos del quehacer, de los cómics, o de los medios que queramos usar para divulgar. Esto nos lleva a entender la estructura del medio –estructura que podemos llenar con el contenido que queramos–, y es precisamente ese contenido el que nos ayudará a desarrollar un idioma propio dentro del medio y eventualmente una forma particular que finalmente hace que tanto la idea que queremos comunicar y el propósito que tenemos coincidan y nos permita desarrollar un producto enteramente propio. 

De los cómics, como los productos de divulgación, son muy pocos los que llegan al 1, algunos llegan al 2 o al 3, muchos nunca salen del 6 porque no les interesa pasar siquiera al 5, dejen ustedes el 4.


Creo que deberían leerlo, al menos ese capítulo, el libro se puede conseguir digital –legalmente, por supuesto... pero también de otras formas–, el caso es que a veces pienso que ese libro y ese capítulo han hecho más por mi manera de entender, desarrollar y aplicar la divulgación que todos los libros y artículos especializados que podamos imaginar. Pero para encontrar este tipo de textos, es necesario pensar fuera de los límites disciplinares. 

lunes, 6 de diciembre de 2021

Ya quiero que sean vacaciones

Desde que tenía 12 o 13 años tengo la costumbre de iniciar mis vacaciones con cierto tipo de lecturas. En vacaciones de verano comienzo leyendo algo de terror o de misterio y al comienzo de vacaciones de invierno la lectura de inicio es siempre algo de Jorge Ibargüengoitia, ya a estas alturas varias cosas releídas. 

Tengo muy claro como comenzó esta costumbre. La literatura de horror fue porque mi padre me regaló un libro de cuentos de Sir Walter Scott al inicio de las vacaciones antes de salir de viaje familiar a Colima. Al año siguiente descubrí a H.P. Lovecraft y fue no más cosa de seguirse. 

Por otro lado empecé a leer a Ibargüengoitia porque mi hermano Álvaro me presto su libro de Instrucciones para vivir en México cuando íbamos de camino a ver a los abuelos, en Colima. Basta decir que es Jorge Ibargüengoitia y que hay que leerlo siempre que se pueda, aunque no sea sólo en vacaciones de invierno, pero es una buena manera de empezarlas. Quizás tenga que ver su temprana muerte a finales de noviembre, pero me gusta más el recuerdo de los viajes familiares. 

Este año me emociona particularmente porque encontré un libro que no he leído de Ibargüengoitia.


miércoles, 15 de febrero de 2017

Tenía una vieja sospecha

Ayer ayudaba a mi padre a buscar unos libros que extravió en algún lugar de la casa, y como otras tantas veces encontré a lo largo de la búsqueda varios tomos de Las elegías de Duíno, de Rainer María Rilke, alguna vez había pensado en escribir en este o en ooootro blog sobre tan peculiar hecho: que la casa este llena de distintos tomos, versiones, ediciones, traducciones –y algunos en idioma original–, del mismo libro. 

Aproveché que estaba junto a él y le pregunte por qué era así, y su respuesta confirmó mi sospecha: es un libro que considera importante y además es de sus preferidos, no es que haya trabajado ni el libro ni al autor particularmente, simplemente era un libro que hay que leer y re-leer. 

No es que temiera que la fijación de mi padre con el libro fuera como la que tenía Mark D. Chapman con El guardián entre el centeno de J.D. Salinger, y que además ha quedado demostrado que el libro no tuvo nada que ver con el asesinato de John Lennon. 

Escucharlo hablar del libro y de lo que significa para él fue interesante y conmovedor, y me hizo darme cuenta que cuando me regaló una edición –que nunca ha vuelto a comprar– cuando apenas tenía unos 14 años en realidad me estaba compartiendo algo muy preciado para él pero no me lo dijo, creo que para no imponerme ningún enfoque o relevancia y que simplemente yo me acercara al texto por mi mismo. 

Debo admitir que me costó mucho trabajo leerlo en ese momento –en términos de poesía yo estaba más en la onda de Los cantos de Maldoror del Conde de Lautréamont y algunas cosas dispersas que leía de Charles Baudelaire y Arthur Rimbaud que me prestaba AFerreia–, pero definitivamente he vuelto a Las elegías más de una vez a lo largo de mi vida, y que en retrospectiva entiendo muy bien lo que me dice sobre ese libro en particular pues a mi me pasa muy claramente con T.S. Eliot y La tierra baldía pero también con Canción de amor de J. Alfred Prufrock y Cuatro cuartetos

Y en retrospectiva también me doy cuenta que lo que Andrea me compartió decía mucho de ella misma que apenas ahora entiendo y aunque le estoy agradecido de muchas maneras y que se lo manifesté en ese momento, hoy tengo que agradecerle de nuevo el interés que puso en nosotros como sus alumnos, pues bien que mal, al compartir-nos nos mostró mucho de lo que ella era (y espero siga siendo) y que eso significó un encuentro también muy importante para mi, y esa es otra vieja sospecha que hoy confirmo. 

martes, 9 de agosto de 2016

No soy booktuber, pero como sí lo fuera, va esta recomendación, reseña, comentario. 

Resulta que re-editaron esta novela que ya había reseñado:

¿Por qué no dijiste todo? de Salvador Castañeda.

Es una buena oportunidad para conseguirla y leerla, aunque tenga una portada espantosa digna de los libros de Carlos Trejo sobre Cañitas, si quitamos eso, sigue quedando un libro fundamental para entender la profundidad de la represión en México desde los 70, la guerra sucia que comienza en el 68 y sigue hasta nuestros días. 

Sin animo de ofender a nadie, lo que ha pasado recientemente en Iguala o Nochistlán son sólo dos muestras más del terrorismo de Estado que hemos experimentado por mas de 40 años, incluso más de 50 o 60, tal vez el México en paz ha sido sólo una ilusión todo este tiempo, la violencia y la brutalidad del crimen organizado no es una particularidad de este tiempo, mucho menos la represión y la violencia del Estado. No necesariamente Iguala o Nochistlán son las peores acciones represivas o las más significativas, pero si han sido las que ha pusieron a la vista de la mayoría que esas cosas pasan, y lamentablemente pasan más veces de las que nos gustaría admitir, de algunas nos enteramos mucho después cuando no hay nada que hacer. 

La anécdota de la novela es brutal y apachurra el corazón, y la sigo recomendando por las mismas razones que la vez pasada: si tienen ganas de saber qué o cómo es el proceso de un arresto después de estar en la clandestinidad y en la guerra de guerrillas, encontrará aquí una descripción fiel de la tortura física y psicológica a la que sometían a los presos políticos, aunque ahora lo siento un poco aligerado, tal vez porque tenemos más información que surge de varias fuentes, y son mucho mas descarnadas y directas que lo que era posible publicar en México en la década de los 80. Pero sobre todo para tener una idea de qué sucede con los prisioneros políticos y que puede iluminar en algo a todos esos pretenciosos luchadores sociales que se quejan de la inmovilidad de otros, pero que me parece muy difícil que realmente estén dispuestos a pasar a la clandestinidad y atreverse a soportar todas las formas y posibilidades del horror y la tortura de la que es capaz el Estado y sus policías, públicas y secretas. 

A todos esos jóvenes que creen que sus luchas organizadas no tienen nada que ver con los movimientos sociales de los 50, 60, 70, 80, simplemente porque ahora hay redes sociales y porque vivimos en un país aparentemente democrático y una sociedad abierta, tienen que reconocer en esos otros movimientos que abrieron la vía para que ahora ellos puedan salir a protestar y manifestarse –y a veces a desplegar su inmensa ignorancia sobre los movimientos sociales que los antecedieron y el sentido y contexto de cada una de esas luchas, sus sacrificios, etc.–. 

Pero no se trata de sermonear o ponerse de auto suficiente y mostrar una supuesta superioridad moral e intelectual como hacen aquellos que critico y que pienso que no les vendría mal leer este libro, solamente la invitación a leer una magnífica novela, que entretejida con la trama de la misma tiene mucha información valiosa sobre movimientos sociales de México que vale la pena considerar antes de rechazarlos por ignorancia, ya sea desconocimiento o por mala fe. 

jueves, 28 de mayo de 2015

"El espíritu no es un hueso"

Estas líneas son para recordar y honrar a José Ignacio Palencia 


José Ignacio Palencia 
(1935-2015)

Fue maestro de muchos y un gran filósofo, y en excelente hegeliano. Aunque nunca fue líder de masas ni mucho menos, no tenía un séquito, ni fans, pero ciertamente creó escuela en la Facultad de Filosofía y Letras. Hay mucha gente que no estaba de acuerdo con su lectura de la Fenomenología del Espíritu o de la Ciencia de la Lógica, sin embargo era sabido por muchos que había que dialogar con él en muchos aspectos para tener una mejor comprensión de estos textos y en general de la filosofía de Hegel, y de la filosofía. 

Me atrevería a decir que en FFyL había tres tipos de hegelianos cuando yo estudié la carrera: los alumnos de Palencia, los alumnos de Ricardo Guerra, y los que habían estudiado con alguien más, pero ese alguien más era o alumno de Palencia o de Guerra. Yo afortunadamente tuve oportunidad de estudiar con ambos, pero me inclino un poco mas hacía el buen Profe Palencia, pero mas bien por motivos personales. 

Era el hermano de Xavier Palencia, que trabajó muchos años en el CCH y era un amigo cercano de mis padres que conocían también bastante bien a José Ignacio. De hecho mi madre me contó una anécdota un poco tonta pero divertida cuando empecé a tomar clases con él, me dijo que cuando yo nací se confundía cuando XPalencia le comentaba algo de su hermano, pues tenemos el mismo nombre, José Ignacio. Claro, yo no me llamo así por él, sino por que es un nombre familiar antiquísimo y viene de una larga línea de José-algo en la familia de mi padre, total que mi madre pensaba en mí cuando Xavier decía algo de su hermano José Ignacio Palencia, y que se preguntaba como un bebé podía escribir de filosofía. 

Creo que cuando yo tomé la decisión de estudiar filosofía mis padres no se sorprendieron porque era como poner una "sucursal" más del "negocio" familiar y porque ya conocían a un gran filósofo llamado José Ignacio (aunque aún queda la duda de que tan bueno soy yo en eso). 

Sin embargo, como dije antes, Palencia era un maestro que hizo escuela, formó a muchísima gente y aunque podía parecer parco y distante siempre sabía quienes eran sus alumnos y que pensaban de cada parte que habíamos estudiado con él, era además un maestro que podía estar fuera de la dinámica del amor-por-las-novedades y se daba chance de leer y re-leer los textos básicos de Hegel, bueno, la Fenomenología, la Ciencia de la Lógica y alguna vez la Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas con la paciencia y el ritmo necesarios para hacerlo lo mas comprensible que le fuera posible. Se tomaba el tiempo necesario para leerlas con cada grupo (seminarios de dos años, por ejemplo). Yo cursé uno de ellos, para la Ciencia de la Lógica, la Fenomenología la estudié con él en Ontología. 

Y es curioso, porque estos días había estado pensando en él, por dos razones.  

- Resulta que Katya, la chica de la que hablaba hace una semana, hizo su tesis de licenciatura con él, y en cuanto la empecé a leer noté ese cuidad y esa guía tan peculiar que Palencia tenía, y no puede evitar compararlo con las tesis de otros amigos sobre Hegel que trabajaron con otras personas y que se nota que esas tesis fueron hechas casi casi en una línea de ensamblaje, la diferencia puede ser sutil, e insisto, a muchos no les parecían algunos aspectos de su interpretación, pero creo que para estudiar a Hegel en serio, había que pasar por el salón de José Ignacio Palencia o por el de Ricardo Guerra. Lamentablemente ambos ya nos han abandonado

- Me parece que murió el lunes en la madrugada, el domingo en la noche yo estaba releyendo a Zizek y me acordé de él porque en algún momento Zizek menciona un pasaje de la Fenomenología en la que Hegel dice que la falsedad de la frenología está en pensar que "El espíritu es el hueso" (el cráneo), y con esta pequeña observación Hegel hace uno de los chistes mas oscuros de la historia de la filosofía pero que a Palencia le divertía mucho, sobre todo porque, como explicaba, ponía en juego la dialéctica y la negatividad: no, el espíritu no es el hueso, la forma de la cabeza no determina la personalidad, pero al mismo tiempo, no hay posibilidad de una "personalidad" si no esta contenida o atada a un hueso, y que en la relación del hueso y el espíritu, o de la mente y del cuerpo aparece el Espíritu, pero solo mediante esta relación dialéctica negativa, esto no es eso como el para-sí no es el en-sí (o algo así), y sin embargo, en dicha relación mediatizada aparece la conciencia, el para mí, que luego, muchos movimientos después, se eleva hasta el Espíritu Absoluto. 

No quiero pensar que ambas cosas tienen una relación causal, pero me pareció curioso, y hasta cierta ternura, pensar que mi último recuerdo del Profe Palencia es como sonreía al explicar este oscuro chiste, y de como mucho de mi lectura de Hegel depende de él. 

Lo extrañaré, sin duda. 

martes, 14 de abril de 2015

Murieron tres personalidades, unas mas conocidas que las demás, el más famoso debió ser Günter Grass, portento de la literatura universal, seguido por Eduardo Galeano, uno de los principales intelectuales de izquierda de Latinoamérica, su momento de máxima fama debe haber sido cuando le regalaron a Obama su libro de Las venas abiertas de América Latina, el tercero es un caso muy curioso, un francés ocupado en divulgar y editar el pensamiento político latinoamericano, su nombre es François Maspero, creo que le dirá muy poco a muchos pero mucho a muy pocos, mi madre lamento las tres muertes. 

Hablando de colonialismo cultural, extraño escalafón pero no es sorprendente.

Leí a Grass y a Galeano cuando era joven, quizás el mismo verano haya alternado uno y otro libro, los más famosos, el Tambor de hojalata y Las venas abiertas de América Latina, respectivamente. De Maspero supongo que habré de leer algo, lo que encuentre en la biblioteca de mi madre. 

Un dato curioso, una de las primeras grabaciones de Mono Capuchino se llama "Místico, Bárbaro, Aburrido" como uno de los capítulos de El tambor de hojalata. En general los nombres de nuestras rolas, y de los demos, grabaciones o conceptos -no sé qué sean- tenían nombres que no tenían mucho que ver con la música en sí, era más bien para poderlas identificar entre nosotros y saber que estábamos tocando o que íbamos a tocar en las contadas y extrañas tocadas que hacíamos. Esos nombres salían de chistes locales, expresiones recurrentes entre nosotros, conversaciones grabadas en las mismas cintas, conversaciones que habíamos tenido los días anteriores, anécdotas, etc. 

Sin embargo aunque los tres éramos lectores, muy pocos títulos surgieron de la literatura, muy concretamente "Místico, Bárbaro, Aburrido" surgió de un libro, pero no sé bien porqué, la grabación no es ni aburrida ni bárbara, pero tiene un halo raro, es de esa época en la que tocábamos por horas y grabábamos todo y luego sólo editábamos lo mínimo indispensable y es de las primeras que tenía un estilo que ahora llamarían post-rock o space rock pero sin llegar al progresivo. 

Quizás la única otra referencia a la literatura universal es "Glen or Glenda", pero no exactamente, pues que hace referencias cruzada a dos cosas, el título directamente a la película de Ed Wood -acabábamos de ver la película de Tim Burton-, pero la historia, porque era una especie de "disco conceptual", mezclaba la historia de la película de Ed Wood que tiene ese mismo título, con el cuento de Julio Cortazar "Queremos tanto a Glenda". El único punto de encuentro entre ambos es el cine y el culto a los personajes, y que la historia se desarrollaba en 8 o 9 títulos de las "canciones" que contaban de principio a fin la "historia", que no era muy larga y la improvisamos casi toda, excepto algunas pocas secciones que eran temas y palomazos recurrentes de esa época y termina con una especie de track oculto que es una versión particularmente brutal de "Mesías Adolescente", una de nuestras composiciones mas viejas... 

En fin, todos esto recuerdos me surgieron a raíz de la muerte de Grass y de Galeano, he querido releerlos, pero me temo que no resistan "la prueba del añejo" y me decepcione de ellos, pues los recuerdo con mucho cariño (ademas de que mis ejemplares están hechos mierda de las lecturas y re-lecturas que hice en esos tiempos). Pero si no los ha leído se los recomiendo, tal vez yo me atreva a hacerlo pronto y tenga algo que comentar en este blog. 

jueves, 15 de enero de 2015

Coincidencias curiosas

Pero con sentido y explicables. 


I
Hace una semana de lo del ataque al semanario satírico Charlie Hebdo. No escribí nada de inmediato porque había mucho que reflexionar, comentar, leer, averiguar, sobre el hecho. Hubo reacciones que lamentaron los hechos y condenaron la violencia, hubo reacciones que lamentaron la violencia pero condenaron a los muertos -justificando directa o indirectamente a los asesinos. De pronto todos se volvieron expertos en el tema, y con ver las portadas seleccionadas contra el Islam, o que ilustraban con el profeta Mahoma para decir que es una revista islamófoba (cuando hay cientos de portadas contra los judíos, el cristianismo y los liberales, pero esas portadas nadie les dio ningún tipo de peso). Pero no pienso moralizar ni sermonear ahora, solo aclarar algunas cosas.

También me tarde en descubrir que Charlie Hebdo era la reencarnación de un periódico más viejo, el HaraKiri y el Hebdo HaraKiri. Mi padre tiene desde hace años libros que recopilan materiales de los 60 y parte de los 70. Sí, es soez, sí, es de mal gusto, pero no centra su atención sólo en un grupo de población, religión o política, mas bien, por la época su posición era izquierdoza mala leche libertaria ideológica y sexualmente -sí, esos valores que muchos países musulmanes consideran "decadentes" de occidente y que los regímenes autoritarios y totalitarios de izquierda y derecha rechazan-. En pocas palabras: luchaban en los 60 y 70 por una sociedad abierta, como diría Popper. De su segunda época, como Charlie Hebdo, no se mucho, solo que su nombre viene de dos cosas: una anécdota de política local (Charlie por una broma póstuma contra Charles de Gaulle -que los combatió hasta su muerte-, y porque aparecía la tira cómica Charlie Brown en ella, o sea, era por el "Charlie Brown semanal"). 


II
A raíz de las defensas y los malabares teóricos de algunos sectores radicales de izquierda, que combaten la islamofobia pero participan con gusto de la judeofobia, he pensado mucho en un texto concreto que desarrolla argumentos a favor de "Las Víctimas Propiciatorias", en términos simples es como cuando alguien dice "si las violan es porque se visten de manera provocativa", y en vuelto en un marisma de lenguaje políticamente correcto, medio pusilánime, pero que encubre de manera mas o menos eficaz el odio que conduce todo el texto.

El texto en cuestión ofrece muchos argumentos a favor de la tesis de "Las Víctimas Propiciatorias" (ese que dice que lo que le pasa a la gente o ciertos grupos sociales es porque se lo buscaron, algo han hecho, algo tienen, dicen, piensan; o son de alguna manera que provoca que los demás los odien, ataquen, roben, violen, maten, etc.). Ofrece hechos anecdóticos personales para fijar una postura que universaliza, y además: moralizante -acompañado, por supuesto, por esa supuestamente superioridad moral e intelectual-. Ofrece pruebas y antecedentes que sirven a su causa, lo que en lógica se llama Cherry-Picking o Sharp Shooter, es decir, usar sólo las evidencias que sirven a la tesis y rechazar o de plano ignorar las que la contradicen sin ofrecer argumentos o contra argumentos.

No, no son los textos que justifican la matanza en el semanario Charlie Hebdo de hace una semana, esos que hablan de la libertad de culto o de conciencia como si fuera superior a la libertad de expresión, que empatan una respuesta sumamente violenta -físicamente- a la sátira, por muy violenta que sea -en un nivel intelectual- como si uno pudiera transgredir esas diferencias y justificar un ataque a´si por lo que uno escribe. El texto al que me refiero es Mi Lucha de Aldolf Hitler. 

Todo mundo odia a Hitler, y que te comparen con él o te llamen nazi, cada vez con mayor ligereza, es una de las cosas mas odiosas y ofensivas en el mundillo del activismo político e intelectualoide. Sin embargo, me llama la atención que con malicia, o por ignorancia, muchos de los paralogismos de Hitler se repiten sin ton ni son por todos lados, incluso, o sobre todo, por gente que dice detestar a Hitler, el nazismo y toda expresión política o cultural que defienda una supuesta superioridad racial de unos sobre otros, pero que coinciden en una cosa: el odio, a los judíos, al imperialismo, miedo y odio a los otros, a los diferentes, esos que son causa de nuestras desgracias, las conspiraciones internacionales de sociedades secretas, etcétera. 


III
Una manera inteligente de combatir la islamofobia no es promover la judeofobia como hacen algunos izquierdozos e intelectualoides y el Islam radical, por el contrario, sino que es recuperar el concepto de antisemitismo, que algunos descerebrados creen que se puede "desarmar" o rechazar con el argumento de que no hay "antisemistismo" en el ataque disfrazado de crítica contra los judíos, porque los árabes también son -o son más- semitas que los judíos. Pues por eso: si judíos y árabes son semitas, y sea judeofobia o ya sea islamofobia, responden a lo mismo: al antisemitismo, pues es el rechazo a los otros, a los pueblos semitas, árabes y judíos. Que curiosamente hasta después de la Segunda Guerra Mundial, el principal promotor del antisemitismo contra los judíos habían sido países europeos que hoy también promueven el antisemitismo contra los árabes musulmanes. 

Para ver como la islamofobia opera de la misma manera que la judeofobia, una razón más para hablar de antisemitismo, recomiendo dos libros con el mismo título: La cuestión judía, la de Moses Mendelssohn y la de Karl Marx. Cabe aclarar que la "cuestión judía" se refiere al problema que significa cómo relacionar el Estado Moderno europeo con los grupos de población judíos en Europa en los que no confían porque no se "asimilan" y porque están marginados y se les tiene miedo (mitos difamatorios como que envenenaban pozos o el crimen ritual). ¿Suena familiar en el siglo XXI respecto a las comunidades no asimiladas de musulmanes en Europa que amenazan al Estado y la cultura occidental? 

Y también, en uso del lenguaje políticamente correcto, o indirecto, cobarde y tenebroso del nazismo, la "Solución final" del nazismo es la solución final a esa "cuestión judía" y alguien con tres dedos de frente y un mínimo de calidad moral sabe lo que eso significa, porque luego están los revisionistas y negacionistas que dicen que la Shoa no pasó, o que ya hablan del "Holocausto Palestino" o de los "pogroms contra los árabes" como una estrategia política e ideológica de "abrir" al mundo árabe categorías que originalmente servían para describir el abuso y el horror que sufrieron los judíos en Europa. Sobre el lenguaje políticamente correcto, encubridor y justificador, así como la gratuidad con que se usa y acusa de nazismo a los adversarios políticos, en fin: la "banalización del mal", recomiendo Eichmann en Jerusalén de Hannah Arendt. 

Y sobre el desarrollo del antisemitsimo, pero también de las simpatías árabes musulmanes con el nazismo, e incluso su cooperación, de la misma Hannah Arendt Los Orígenes del Totalitarismo, en el que desarrolla y analiza con profundidad la falacia de "Las Víctimas Propiciatorias" y de cómo se sirvió el régimen nazi de ello casi tanto, o más, que del mito ario de superioridad racial. En el mismo sentido de ese último punto El mito nazi de Philippe Lacoue-Labarthe y Jean-Luc Nancy es iluminador. 


IV 

La explicación que puedo dar es que en el fondo lo que pasa es el "Síndrome Micky Vainilla", personaje de Peter Capusotto, que no a todos les causa risa, no porque lo que presenta presente un desafío o provoque el desacuerdo, sino porque refleja lo que muchos piensan (de derechas, izquierdas, intelectualoides, militantes, etc). 

Como este video:


este otro:


este: 


o este: 




En fin, coincidencias curiosas, provocadores mendaces y cobardes que no sólo usan el lenguaje políticamente correcto que encubre y disfraza pero que si se analiza un poco hace visible mucho más de lo que se quiere, sino que repiten viejos y manidos argumentos de quienes, se supone, son sus antípodas políticos. 

Weas que no veas.

lunes, 8 de diciembre de 2014

El 18 Brumario de Luis Bonaparte para legos Pt. 3

La entrada anterior explicaba algunos elementos del 18 Brumario y de por qué era importante re-leerlo ahora y de como es una de las piezas clave del pensamiento marxiano sobre la filosofía de la historia. Y de cómo a partir de éste podíamos hacer algunas críticas a los distintos movimientos sociales de este momento. Ahora señalaré algunas de las razones por las que es criticado/ble y detestado, especialmente por Jorge Cuesta. 

1.
Lo que Cuesta no soporta de Marx es no sólo la idea marxiana de que la historia tiene como único fin la revindicación de la clase obrera y de sus demandas de justicia social y de distribución de la riqueza. Parte de una crítica que no está del todo errada, pero que pone en evidencia las dos fobias de Cuesta: la religión y el proletariado y sus líderes. 

Digo que no está del todo errada porque la teleología de la historia marxiana, ese gran fin de la historia que es llegar al comunismo con justicia y y paz para todos, es ciertamente una especie de discurso religioso, aunque esté formulado a partir de supuestos y planteamientos cuasi científicos, hay veces en los que el método científico de Marx señala relaciones de causas y efectos muy acertadamente, pero falla en establecer las razones que dichas concatenaciones deberían derivar en lo que él dice que deberían derivar. Es decir, es bueno haciendo deducciones, pero pésimo con las inducciones. 

Jorge Cuesta era un intelectual muy peculiar, era científico y ateo, por lo cuál era fácil que advirtiera la contradicción entre el tratamiento científico de la historia al mismo tiempo que plantea que ésta respondiera a un plan mayor, que se dirigiera a un final inevitable. Su ateismo lo llevaba a detestar todos los rastros de una religión subvertida o transformada en una filosofía que daba esperanza a los desvalidos y a los desposeídos. Que tan clasista y que tan pequeño burgués pueda ser considerado Cuesta no lo sé, porque al mismo tiempo no toleraba a otros intelectuales más conservadores y alineados, tanto como a los más revolucionarios. Era una persona muy complicada. 

Un elemento que está muy poco estudiado, e incluso reconocido por los marxistas, son los elementos de influencia de las religiones católica y la judía. Si bien es cierto que Marx rechaza la religión, eso no quita que haya elementos, tonos, expresiones, etcétera de la religión cristiana, incluso de la judía, algunas cosas muy específicas de la Tora y de cábala. Porque, aunque a muchos de los izquierdosos les duela en el alma, Marx venía de una familia judía intelectual mas o menos acomodada, que renuncie a su herencia cultural y sus tradiciones es una cosa, que efectivamente se haya desprendido de algunos esquemas mentales, es otra muy diferente. Por eso hasta hace poco no se hablaba mucho de esa línea de pensamiento marxiano que es indudable que está ahí.  

2.
Ese es otro motivo de crítica, y a veces hasta de burla, como decía en la primer entrada, el pensamiento marxiano no es lo mismo que el marxismo, y apenas de unos años para acá se ha venido dirimiendo la diferencia, pues antes estaba efectivamente cooptado por los marxistas y estaba mal visto el estudio directo de Marx sin el contexto del marxismo, ser un revisionista era lo peor, no sólo un estigma intelectual sino que te podía mandar al Gulag (hoy día todavía hay quienes acusan de otros de trotskistas o maoístas como si fuera el peor anatema y estigma que exista). 

Dentro del marxismo dogmático, militante y organizado, que le causaba repulsión a Cuesta, hay, o había, un grupo dominante, que eran los líderes y que conducirían a los proletarios a la consecución de ese gran fin de la historia, o debería decir Gran Fin de la Historia, que es el comunismo, o el Comunismo, solo que antes hay que llegar al Socialismo, a partir del socialismo utópico a través del socialismo real, y no hace falta recordar los pésimos resultados de eso en tanto que fue real o práctico. 

Este dominio de una nueva clase o grupo es inherente al marxismo y tal vez propiciado por el propio Marx, pues si la historia tiende a ese gran fin, cabe esperar que todo lo que los líderes hagan por la consecución de dicho fin, aunque ahora, en este mismo momento parezca equivocado, no lo es, porque irremediablemente nos llevará a ese fin. Y eso pensando en que los líderes pudieran ser cuestionados ante algo que "aparentemente" está mal, porque la tendencia más bien era que los líderes siempre sabían lo que hacían e irremediablemente, aun con críticas y sabotaje de las naciones y potencias enemigas, el Gran Fin de la Historia era inevitable, y que mientras llegábamos a eso los que mandaban debían mandar y los que obedecían debían obedecer. Esa especie de secta dogmática que según Cuesta está en perfecta armonía con el discurso místico o religioso encubierto del marxismo...

3.
Otra de las razones por las que el 18 Brumario es sumamente criticable es su tono de admonición y su notable contenido coyuntural. 

Las ideas que he expuesto en estas tres entradas parecen muy elementales para un librito de casi cien páginas, bueno, no es un librito, es un ensayo que Marx escribe para una publicación de la época, mas bien ha cobrado relevancia por lo que decía de la cristalización del pensamiento marxiano de la filosofía de la historia, y que esa misma claridad y pieza central permitió al marxismo justificar mas de una barbaridad. 

La cosa es que mucho del texto se refiere a hechos históricos del pasado y de como los va relacionando con los hechos de la historia reciente de su momento, y a pesar de ello, las tesis fundamentales del texto se han mantenido con el paso de los años, porque Marx no era tonto, aunque sí tenga sus puntos débiles y criticables, pero es coherente con el resto de su pensamiento y lo coyuntural está como un ropaje que a veces puede parecer incómodo y no deja mucho espacio para lo importante, pero lo importante ahí está.

A manera de conclusión: 
No lo tomen a mal, yo soy de la idea de que Marx y su pensamiento sigue te mucha vigencia, mucha más de la que los dogmáticos a favor se imaginan, y mucha más de la que los dogmáticos en contra quieren reconocer. Peor mi idea es muy clara: hay que estudiar a Marx directamente y al marxismo como una pieza histórica pero no como una interpretación válida y establecida. 

Nota muy personal: 
Releyendo el 18 Brumario en el tomo de mi padre de Obras de Marx y Engels, con solo ver la tipografía y la formación de la página tuve un flashback de cuando lo leíamos en los círculos de lectura con mis amigos del Colegio Madrid en secundaria, y que la primera vez que alguien me habló de Marx fue mi padre cuando era chico, tenía un póster de Marx enfrente de su escritorio y alguna vez le pregunte si él y Jesucristo eran la misma persona, ese día me platicó de lo que era el capitalismo y el socialismo, todavía existía el real, debe haber sido el 87 u 88... Creo que en el fondo las interpretaciones dogmáticas de ambos pensadores no están tan lejos la una de la otra.

También pensé en una chica que conocí hace poco pero que es prima de un buen amigo, y que le parecía de lo más extraño que tuviéramos un círculo de lectura en la secundaria en vez de haber formado un equipo de fútbol, cuando le recordé que desde entonces conozco a su primo, dijo que todo tenía sentido. Debería llamarla no más para saludar. 

miércoles, 3 de diciembre de 2014

El 18 Brumario de Luis Bonaparte para legos Pt. 2

Olvidé decir la entrada pasada por qué había decidido escribir esa breve y chocante explicación del 18 Brumario, que es la obra mas clara y concreta del pensamiento marxiano de filosofía de la historia y por eso es importante estudiarlo, y que tiene algunos de los mejores pasajes de Marx. 

1.
Sucede que últimamente se cita mucho sin ton ni son, todos hablan de los hechos que se repiten una vez como tragedia y otra como farsa, comparando los distintos momentos de revoluciones en México y de movimientos sociales como el que vivimos en este momento. Yo un vez ya había ensayado una broma sobre eso, cuando apareció el Más de 131 y posteriormente el #YoSoy132, dije que era como la farsa del movimiento del 69 y del CNH, por no mencionar al CGH del 99, pues cometían un error fundamental que Marx señala en el 18 Brumario: ignorar la historia. 

Ya fuera por ignorancia o por soberbia, ambas características muy propias de la juventud, los participantes de dicho movimiento dijeron hasta la saciedad que era un movimiento horizontal, sin líderes, apartidista pero no apolítico, y que estaba muy fuertemente vinculado con las redes sociales. Es obvio, no hay manera de negarlo, pero porque es una perogrullada, en el 68 una computadora ocupaba el todo un piso de un edificio, cómo pensar en teléfonos inteligentes conectados a internet y a redes sociales. 

Pero las diferencias no se queda en lo superficial, pues en ese entonces, en el 68, había redes sociales, sólo que estaban en la calle. El movimiento estudiantil difícilmente hubiera logrado tanto si no se hubieran unido sindicatos- los ferrocarrileros notablemente-, y ciudadanos de todas partes -Tlateloco era una comunidad que apoyó a los estudiantes del Poli mucho, no era sólo una unidad habitacional, era una comunidad, una unidad social. Los lazos de entendimiento y colaboración que tejió el movimiento estudiantil es lo que originalmente era llamado "redes sociales" no la wea esa estéril del iLiketivismo y el RT-revolucionario. 

Pero además es falso que haya sido la primera vez que la gente de la Ibero se involucró activamente en un movimiento social que se opusiera al gobierno, tal vez sea la primera vez que lo inició, pero en el 68 participaron en el movimiento y apoyaban al CNH, es hora de librarse del prejuicio de que porque son de clase media, media alta o alta no puedan participar de un movimiento social, solidarizarse con otras causas o estar en desacuerdo con el gobierno, el viernes negro de EPN en la Ibero lo demuestra, pero también su participación en el 68.

Las diferencias entre un momento y el otro son obvias, no hace falta señalarlas, como tampoco hay que exagerar las semejanzas para que una absorba o disminuya a la otra. Pero de ahí a que una generación sea mejor que la otra y que una vaya a lograr todo lo que la otra no logró es una exageración... juvenil, ingenua. 

También se repite mucho en estos días por todas partes que esta es la generación de mexicanos que logrará todo lo que las anteriores sólo se atrevieron a soñar y tal vez ni eso. Esta es la buena. 

(Pensábamos igual en el 94, déjenme decirles). 

2. 
Ninguna generación y sus respectivas luchas surgen de manera espontánea ni sus características y circunstancias son del todo inéditas, mas bien son resultado de las luchas y circunstancias de las generaciones anteriores, por eso los movimientos más recientes al olvidar o ignorar todos los antecedentes, malos o buenos, exitosos o fracasados comenten errores fundamentales, que por ejemplo, en el caso del Más de 131 derivó en su rápida disolución y que el #YoSoy132 terminara conformado por los mismos colectivos de siempre que llevan años en la lucha y a los que golpean de vez en cuando, les rompen las pancartas, van todos los 2 de octubre a marchar y se unen a cuanta causa noble se les atraviese esa semana. 

Como dije en el punto anterior: no porque el movimiento de Mas de 131 empezará en la Ibero lo hacía mas efectivo ni mas poderoso, ni se desvirtuó ni ganó legitimidad cuando se convirtió en la asamblea general de #YoSoy132, eso suena mas a prejuicios clasistas que a conciencia de clase.

Cuando dije que lo consideraba como la farsa del movimiento del 68 no pocos se rasgaron las vestiduras y me gritaron que era un intolerante, viejo amargado ignorante, y no se cuanta cosa, y nunca pude explicar a qué me refería. 

Porque una de las partes mas maravillosas del 18 Brumario, y quizás unos de los pasajes mas geniales y maravillosos de Marx está en la parte en la que habla de los espectros y de los muertos del pasado, de la historia que presionan a las nuevas generaciones y que son opresivos porque impelen a no cometer los mismos errores y a cambiar las estructuras sociales, y que esta se irán agudizando conforme la historia se desarrolle. Así el pasado vuelve una y otra vez, como actualizado, pero es solo lo mismo en lo mismo pero peor, mas catastrófico. La historia tiene sus ciclos y es necesario conocerla para saber cómo superar los obstáculos que las generaciones anteriores no pudieron. Así que, si esta generación es la efectiva, logrará muy poco si sigue ignorando y pasando por alto lo que las generaciones anteriores hicieron por ellos. 

A riesgo de que me digan que soy peor que Hitler y Diaz Ordaz dándose un beso negro mientras matan a batazos a una foca bebé, solo añadiré esto: la generación del Más de 131 y de #YoSoy132 hubiera tenido muchas menos posibilidades -o acaso ninguna- de manifestarse (mas o menos) libremente y sin sufrir represión (abiertamente) si la generación del 68 no hubiera empezado con la lucha y logrando pequeños triunfos y una sociedad cada vez más abierta aunque hayan quedado pendientes montones de cosas que entre el 2 de octubre, el Halconazo y la Guerra Sucia que siguió interrumpió, pero no eliminó esa lucha social. 

El riesgo es volver al autoritarismo y a una sociedad cerrada, y si esta generación cree que puede lograr todo lo que las anteriores no pudieron sin detenerse a reflexionar en los aciertos y fallos de las generaciones anteriores están más que pendejos, y están llevando al fracaso a un eslabón que se debería conectar con la siguiente generación, y que si son capaces de darle continuidad no tendrán que empezar desde cero, o creer que hay que empezar desde cero, cada generación recibe de la anterior una serie de fracasos y demandas insatisfechas, pero también mejores circunstancias para lograr cambios efectivos y más profundos, y que por eso hay que atender a esos espectros del pasado. 

Y ya, ando muy cascarrabias últimamente.

martes, 25 de noviembre de 2014

El 18 Brumario de Luis Bonaparte para legos

Cuando Marx cita a Hegel, que dijo que "los grandes sucesos suceden dos veces", a lo que Marx añade "una como tragedia y otra como farsa" lo hizo pensando en el Golpe de Estado que dio Napoleón Bonaparte y que marcó el final de las distintas formas de gobiernos emanados de la Revolución Francesa, pues termina por imponerse como Emperador. Luis Bonaparte, sobrino de Napoleón, 50 años después, intenta emular la gloria de Napoleón y se lanza a hacer varias guerras, sólo que no tiene el genio político ni militar que su antecesor y parece una caricatura del primero. 

El segundo golpe de estado también es durante el mes Brumario, en una de esas hasta el mismo día. El mes Brumario del calendario que impuso la Revolución Francesa suele coincidir con el mes de noviembre del calendario que usamos nosotros.No sé donde dice Hegel lo que cita Marx, pero es congruente con la filosofía de Hegel.

La idea detrás de lo que dicen Hegel y Marx en realidad describen el desarrollo de la historia, en ambos la idea de historia es teleológica, tiene un fin, hay un desarrollo que hay que cumplir, por lo que se puede entender que la repetición no es tanto una repetición espontánea, sino que las causas o los orígenes de un suceso y del siguiente estaban latentes, soterradas, y eventualmente rebrotan, quizás sí una vez como tragedia y otra como farsa. Puede ser una nueva tragedia si no conocemos la historia reciente y cometemos los mismos errores que en el pasado. 

Según Hegel, en la dialéctica de las tesis, antítesis y síntesis, en esa especie de espiral ascendente hacia el Espíritu Absoluto, la historia (la europea, por supuesto) se repite cada cierto tiempo, los grandes cambios y ajustes son todos una antítesis de lo anterior y dan lugar a una nueva síntesis, que a su vez se vuelve una nueva tesis que habrá que negar, la repetición nunca es exactamente igual, pero la estructura se conserva, las revolucione sy convulsiones sociales responden todas a la misma dialéctica. 

Ahora, pongo un ejemplo más actual de lo que quería ilustrar Marx comparando a los Bonaparte:

El régimen de Stalin combatió a Shostakovich, así que mientras algunas de sus sinfonías más importantes, como su 4ª sinfonía, eran combatidas en su propio país, en otros eran celebradas y enaltecidas, tal vez como respuesta ideológica, en países como en los Estados Unidos, que nunca ofreció ayudarlo a exiliarse ni nada. Ese es el hecho histórico y la tragedia.

La repetición y farsa es que el régimen de Putin combatiera y encarcelara a las Pussy Riot, y que fuera de su país pero sobre todo en Estados Unidos, mas que ayudarlas a enfrentar un juicio injusto, se volvió una bandera políticamente correcta para combatir a Putin, sin importar que tan mal toquen ni que tan malas sean sus rolas, como la Plegaria contra Putin, un hecho de política local fue amplificado a nivel internacional como ariete ideológico. Como con Shostakovich, solo que las diferencias entre la música de uno y otras sea abismal, así como muchas de las características de los gobiernos que los combatieron, y las sociedades que los apoyaron. 

Pero podemos llevarlo a un extremo de caricaturización bananera y tropicalizada: el régimen de Nicolas Maduro combate a Chino y Nacho, porque a ellos los apoya la gusanada de Miami... 

Saquen sus propias conclusiones. 

Nota extra:

Si quieren apoyar o combatir a Marx tendrían que empezar por definir qué es lo que saben de él, si es marxismo, la escuela de seguidores y alumnos que se volvió dogmática y que impulsó el socialismo real y que tiene muchas cosas criticables pero también sus aciertos. O si es realmente el pensamiento marxiano, de primera mano, claro, en caso de que realmente hayan leído algo. Si no, les dejo esta breve lista de obras de Marx muy útiles como introducción al pensamiento (filosófico, político, económico, estético, etc) marxiano:
- Diferencia entre la filosofía natural de Demócrito y Epicuro.
- Tesis sobre Feuerbach.

- Manuscritos de Economía y Filosofía de 1844.
- El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
Y en colaboración con Engels:
- La Ideología Alemana.- Manifiesto del Partido Comunista.
Y de Engels (ya sé que dije pensamiento marxiano pero este libro es fundamental):
- El origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado. 
Ya sea para criticarlo o defenderlo habría que leerlo, también este ensayo de Jorge Cuesta del que ya había hablado y otro más: 
- Marx no era inteligente, ni científico ni revolucionario, tampoco socialista, sino contrarrevolucionario y místico. - El marxismo en el poder.
Y pues eso, después pueden leer algunas partes de El Capital, y luego otras cosas, escribió mucho y no todo está superado como sus opositores quieren hacerles creer. Y si de plano les da mucha hueva por lo menos lean el libro de Marta Harnecker Los conceptos elementales del materialismo histórico

Estoy seguro de que todos, o la mayoría de estos textos se consiguen como libro-e, e-pub o pdf. 

miércoles, 25 de junio de 2014

Mi padre, sin perder su bonita costumbre de los regalos bumerán (es decir, me regaló el libro a sabiendas de que lo más probable sea que se quede en su biblioteca cuando yo haya terminado de usarlo), hace unos días me dio este libro de Efraín Huerta: 



En otro blog ya había mencionado algo de mi nueva obsesión con la poesía de Huerta y que en parte pude recuperar cierta capacidad mía, más bien limitada, de escribir algunos versos, pero no sólo gracias que lo descubrí ahora que es su centenario de nacimiento y EPriani insistió en que mejor hiciéramos cápsulas de Huerta y no de Octavio Paz, sino que van acompañadas por otras razones. 

Quiero compartir este poemínimo, que es una especie de pieza en un rompecabezas personal, digno de una novela corta del personaje Horne Fisher -de la invención de Gilbert K. Chesterton-, y además es un chiste local: 



Lean a Efraín Huerta, puede que les guste. 

Por cierto, hoy es cumpleaños de RCastañeda, le mando un fuerte abrazo y le deseo lo mejor.

lunes, 17 de febrero de 2014

Diferentes lecturas para diferentes edades, aunque son los mismos libros

Hace un par de años platicaba con EPriani sobre el Hobbit, el libro, supongo que a partir de la película de Peter Jackson. Me decía que el no creía que el libro fuera una fábula juvenil sino todo lo contrario; que muy seguramente era una deformación de los ex alumnos del Cole Madri -sus hijos tienen la misma opinión del libro y también estuvieron en el Colegio- pues es una buena costumbre leer a Tolkien en la secundaria del Madrid; que él lo leyó en la Facultad y que leyó una historia más adulta. 

Me pareció un buen punto, entre otras cosas por la cronología: cuando Ernesto entraba a la Facultad mi hermano Rodrigo estaba a la secundaria. De mi hermano mayor todos los demás asumimos a Tolkien como una lectura "de la época en la que uno deja de ser... y llega a ser...", es decir, de transición, de la adolescencia, una lectura juvenil. De hecho no soy el único, todos mis amigos que leyeron El Hobbit y El Señor de los Anillos en secundaria tienen hermanos mayores mas o menos de la edad de mi hermano. 

De modo que el libro se popularizó en la misma época pero debido a las diferentes edades cada cuál lo leyó de distintas maneras y pasó al acervo cultural de cada familia según la época en la que los primeros miembros de cada familia lo leyó. Creo que pasó un poco lo mismo con La conjura de los necios, que a Priani no le gustó -o no ha podido con él-, y yo a mis 14 años lo devoré porque decían que ese sería mi futuro (un chiste entre halagador y ofensivo de parte de una de mis maestras más estimadas e importantes en esa etapa formativa). 

No vi la segunda parte del Hobbit, la película, porque quería re-leer antes el libro, pero seguramente se me cruzó un perro con un jamón o que tenía la cola peluda y es un pendiente que tengo. 

Lo que sí hice fue re-leer a José Emilio Pacheco a partir de su muerte. Ya saben, esa especie de compromiso intelectualoide de recordar porque es importante leerlo y porque hay que leer lo que uno no conoce, como yo, que de su poesía no había leído nada, pero eso merecería una entrada aparte, y esta esta aquí un poco por el insomnio, un poco por el fin de semana que termina. 

Volver a leer El principio del placer y Las batallas en el desierto después de tantos años me hizo entender mejor la idea de Ernesto. Seguramente la primera vez que los leí en la secundaria, habré centrado mi atención casi completamente en el tema del amor, de la iniciación en el trato con el sexo opuesto, y la muchas veces frustrada y frustrante iniciación en el intercambio carnal con ellas (ájale, sólo me falto decir algo sobre los pecados veniales o algo así para sonar completamente anacrónico). Debo aceptar que en esa época tenía buenas razones para pensar así, me identificaba con los dos personajes y sus dos diferentes modalidades de amor no correspondido. 

- El de Las batallas en el desierto con una mujer mayor, porque como muchos otros tuve una muy seria infatuación, o enculamiento, o como quieran decirle, con una maestra, no tantos años mayor y que no era particularmente guapa ni estaba buenísma ni era objeto de deseo de otros compañeros, pero a mi me gustaba mucho (y ya, lo dije, ni modo, pueden burlarse de mi, y cabe aclarar que no es la otra maestra que me recomendó el libro de John Kennedy Toole). 

- Y el de El principio del placer con una chica de mi edad, pero que claramente tenía una idea más clara que yo de qué es lo que quería -y con quién lo quería- y que yo no figuraba en todos sus planes. La ventaja en este caso es que la chica en cuestión, con la que tuve muchos intentos de acercamiento y de entendimiento ahora es una amiga muy querida, sin la cual mi juventud podría haber sido tal vez más sencilla, pero mas aburrida, y menos... menos "de nosotros" (esto no lo voy a balconear, porque quien me conozca y tenga dos gigas de memoria sabrá quien es).

Supongo que a esa edad uno se atribula demasiado con esas preocupaciones y además encuentra por todos lados buenos argumentos y buenas refutaciones a lo que le está pasando, y mas si es literatura juvenil, esa en la que los personajes dejan de ser uno y llegan a ser otro aunque sean el mismo. O como pasa con los libros, como dice el título de esta entrada.

Lo que leí ahora en José Emilio Pacheco es menos la anécdota juvenil en sí misma como el hecho de recordarlas, el hecho de escribir y recuperar parte del pasado, pero no para revivirlo, sino para detener, o para acelerar la pérdida de ese pasado, aceptar que se ha terminado, que no hay más, que es tiempo de pasar a otras cosas, de dejar a los muertos muertos y a las relaciones rotas fuera de nosotros. Lo noté en la descripción constante que hace no sólo de como pasan los días mientras cuenta la historia, sino como va poniendo una sobre otra distintas medidas del paso del tiempo mientras cuenta una anécdota de semanas o meses. Es decir, indica en el paso de un día a otro también un paso más de semanas, y de meses, y de años. 

También la forma en que describe la forma en que la ciudad se transforma, en que decae, en la que coexisten y cohabitan distintos parajes de la ciudad, que aparecen y desaparecen, concretamente en la Colonia Roma. En Morirás lejos el recurso lo lleva a un extremo mas amplio, pues lo que coexiste sin estar realmente todo junto son los personajes con muy distintas historias y circunstancias. 

Esta relación o nueva visión a partir de la nostalgia y del paso del tiempo me ayudo a poder nombrar o señalar la sensación que tengo cada vez que vuelvo a Colima, la ciudad de mis abuelos que no es a misma en la que ellos nacieron y crecieron, ni la ciudad en la que nació mi padre pero no creció en ella, ni la que yo visitaba cuando era niño, y que a partir de la muerte de mi abuela dejé de visitar con frecuencia. Y sé que últimamente traigo la angustia -un poco pendeja- de saber que hay mucha gente que son mayores y que como todos habrán de morir y que no hay nada que uno pueda hacer al respecto más que aprovechar mientras todavía están aquí, mientras en el fondo, como la escenografía de un teatro va cambiando sin que uno se de cuenta sino hasta el final de la obra, o de una época. 

Creo que en cierta forma, parte de la obra de Tolkien tiene que ver con eso, con lo inexorable de la muerte para los seres humanos, con la corrupción que produce la codicia y la ansiedad ante lo inevitable, con el decaimiento de la tierra media y de cómo las cosas se van transformando, sin poder decir si para bien o para mal, pues el fin de la tierra media da paso a la era de los hombres, a la nuestra, pues.

Quizás en esta relectura de los libros estoy poniendo, de nuevo, demasiado de mi mismo, pero no hay otra cosa que pueda hacer, no puedo leerlos como alguien más ni de manera absolutamente objetiva y/o desprendida. Creo que una de las cosas más gratificantes e importantes de leer literatura es la posibilidad de leer-se en cada lectura. 

En fin, es importante leer a José Emilio Pacheco, háganlo, no por compromiso intelectualoide, sino porque les puede hablar de ustedes mucho más de lo que imaginan. 

martes, 21 de enero de 2014

Esa angustia de adultos

Va avanzando el año más rápido de lo pensado y aunque algunas cosas van conforme lo planeado, hay otras que me llenan de aprensión y siento mas presionado por echar a andar pronto, pues me hace pensar que hay muchos personajes y personas que debo ver pronto, pues algunos de ellos son adultos mayores... 

Esa angustia rara que no tienes cuando eres niño, ni adolescente, y tampoco cuando eres adulto joven.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Dos reflexiones para cerrar el año de reseñas de lecturas

1.
La Feria Internacional del Libro en Guadalajara se desarrollo hace unas semanas. Y por lo tanto fue el aniversario del episodio bochornoso de Peña Nieto en el que no pudo responder a la pregunta por los tres libros que marcaron su vida. ¿Tres libros? No mames, ¿neta? No poder responder eso es señal de ignorancia, seguramente.  Pero la pregunta tampoco es de altos aires intelectuales, es decir, no para quién la pregunta está dirigida, o no sólo, pues no pudo contestar, sino quién haya formulado la pregunta. Es como esos datos banales y superficiales que ponen en las secciones de fotografías de la prensa del corazón o de las publicaciones semi porno que llenan los puestos de periódicos, del país debo suponer. Ya saben, como en los Simpson, que Homero hojea su Playdude y ve la entrevista con Laura Miriam y dice "Eso no es bueno". Ese tipo de pregunta es la que pregunta por los tres libros que te cambiaron la vida.



Creo que ya dije que parte de lo que a mi me escandalizó fue la reacción moralina y gazmoña, la pretensión de superioridad intelectualoide y moralista de que quienes sí leen son mejores que los que no leen, sean candidatos presidenciales, cargadores de la merced, sexoservidoras, maestros y maestras, políticos, etcétera. Y que lo peor es que muchos de esos paladines de la lectura ni siquiera habían leído sus tres libros anuales, ya saben, el lugar común ese de que los mexicanos leemos sólo 3 libros al año. O podrían citar los mismos libros que Homero Simpson.



No padezco de regañonería crónica ni mucho menos vengo a sermonear o a aleccionar a nadie, nada más lejano de ello, pero lo que sí es cierto es que este año que me fije la tarea de hacer una reseña mensual de lo que leía a veces me preguntaba para qué o para quién, o si no estaría padeciendo del mismo mal que me pareció patético en su momento y yo no más estaba dando cuenta de lo que leía y que al final del año habría leído cuatro veces más que la mayoría de las personas. No lo sé. Es posible, no lo niego. 



2.
Realmente México es un país de malos lectores o más bien es un país no solo sin lectores en masa, más allá de los académicos y profesionales, intelectuales e intelectualoides, sino de pocos lectores y además malos y poco auto críticos. 

Y que muy probablemente pasa esto porque el mexicano promedio tiene necesidades mucho más urgentes e inmediatas que ponerse a leer, porque muchas veces tienen una pésima formación y no hay ni cómo hacerle para que lean y esas imposiciones de las buenas consciencias no necesariamente se vuelven usos o costumbres. Haría falta una campaña seria de alfabetización y de formación cívica para que la gente pueda entonces sí, libremente decidir si lee o no. 

En el fondo de está el mismo problema, o razón -aunque sea una mala razón-, de por qué la gente vende su voto: si no tienes ni que comer y alguien te ofrece una solución inmediata y sencilla, muy lejos de las abstracciones de "leer libera" o "un pueblo educado jamás será manipulado" o que "el voto es libre, universal y secreto", por supuesto que la mayoría que tiene necesidades inmediatas cederá ante las ofertas de "buena fe" o la presión. Y resultan reprochables por los otros, cuando en realidad son inenarrables para la clase media morigerada que blande su dedo flamigero para condenar y rechazar estas condiciones, pero que hace muy poco o nada para solucionar algo, no de fondo, pero si de forma... o de formación. 

Si a mi me preguntan cuales son los tres libros más importantes que leí este año podría dar una pequeña lista o dudar un poco, pero no podría decirlos categóricamente. Si me preguntaran por los tres libros que cambiaron mi vida yo creo que no podría responder de inmediato y seguramente cambiaría mi lista en repetidas ocasiones por el resto de mis días. Así que, a preguntas pendejas, respuestas pendejas, pero eso sí, chingos de pretensión e ínfulas de superioridad porque la ignorancia se asoma todos los días por todos lados, aun en nosotros mismos. 

Pero eso es lo que obtenemos en un examen superficial de un país que se burla de los otros por miedo a verse en ese espejo y que muchas veces esos alardes de superioridad son síntomas de un complejo de inferioridad mas bien triste. En país donde hay quienes piensan que leer Logicomix sustituye el estudio de la filosofía de Russell o de Wittgenstein, un país que no sabe estudiar a sus propios creadores y grandes intelectuales sin que te acusen de "intelectual orgánico", en el que la formación intelectual se reduce a "leer Teleguía, escribir a Teleguía... mmmh ¡Suscribirse a Teleguía!"... en fin, en un país de malos lectores, un monero es novelista.

Esto deberá archivarse en "Soy como el Abuelo Simpson".

viernes, 13 de diciembre de 2013

Jorge Ibargüengoitia - Sálvese quien pueda

Esta última reseña la adelanté por varias razones. 

Una de ella es para honrar a Ibargüengoitia, el pasado 27 de noviembre fue el 30 aniversario de su muerte y por un descuido imperdonable no lo recordamos en Ráfagas de Pensamiento. Vaya, llevamos años queriendo hacer una serie de cápsulas solo de él, y ésta que era la oportunidad perfecta simplemente se nos pasó, lo olvidamos. Lo difícil de hacer esa serie ha sido que tanto EPriani como yo somos fanáticos jurados y se nos ha dificultado escoger sólo 6 u 8 textos para publicar sólo 5 cápsulas de la serie de un mes. Yo creo que cada semestre deberíamos revisar a Ibargüengoitia, pero quizás sería demasiado.

Otra de las razones es que en en la reciente Feria Internacional del Libro de Guadalajara iban a hacerle un pequeño homenaje en la presentación de éste volumen que reseñaré e iban a estar regalándolo ahí mismo. De hecho es el mismo que estuvieron regalando el Día Nacional del Libro, que fue el 12 de noviembre (en el Natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz). Justo hasta ahora entiendo por qué fue Ibargüengoitia el autor que escogieron este año, que además es el número 33 de la serie de libros regalo del Día Nacional del Libro, si nos ponemos cabalísticos y sacamos la numerología porque además yo empecé a ser su fanS hace unos 20 años, pero no, de eso no se trata.

Y esa es la última razón, la personal. En los próximos días que iré a Manzanillo, a la casa familiar de siempre, con la familia, como cuando éramos niños, adolescentes, jóvenes y ahora de adultos. Ni siquiera es como que vaya a estar allá mucho tiempo y no me de tiempo de subir esta entrada. No, lo hago porque descubrí a Ibargüengoitia en un viaje a Colima, un diciembre (no sé si del 93 o del 94). Mi hermano Alvaro llevaba el libro La casa de usted y otros viajes, recuerdo que me lo prestó "para el camino", pero la verdad es que no lo volví a soltar hasta que lo terminé y luego se lo devolví. 

Recuerdo claramente que pensé que era una genialidad cómo escribía Ibargüengoitia, la desfachatez, el buen humor, los chistes elaborados y los chistes simplones intercalados con reflexiones muy serias y profundas, el rigor periodístico y narrativo que tiene, la inventiva que nunca es exagerada y sin embargo uno sabe que entre todo eso que parece ser cierto y familiar hay un tono fantástico; lo festivo y divertido al mismo tiempo que oscuro y hasta deprimente, mientras te mueres de la risa con lo que es mortalmente serio... En fin, tantas cosas que ahora que lo pienso influenciaron mucho la manera en que yo escribí durante años y que creo que aún lo hago.

Cuando en la secundaria y en preparatoria tuvimos que leer los libros que todos debieron haber leído: Los pasos de López, Los Relámpagos de Agosto y la obra de teatro El atentado y Maten a León. Yo no podía estar mas contento, leer algo que te gusta para la escuela es mil veces mejor que leer algo que detestas y además a huevo. Pero vayamos al asunto. 



Como casi todos los libros de Ibargüengoitia que no son novelas u obras de teatro, o para decirlo en una definición general: una unidad en sí misma, mucho del material recopilado proviene de sus columnas de los jueves en el Excélsior, me parece, por lo tanto pueden sentirse pasadas de moda o con los años encima si hacemos caso sólo a los detalles, pero en general, las ideas rectoras de una u otro comentario son actuales, horriblemente actuales. El problema con que muchos de los libros sean recopilaciones de textos sueltos es que tengo la sensación de que hay algunos artículos repetidos de otros libros, o quizás me confundo pues la primera vez que leí Sálvese quien pueda fue hace muchos años. 

El libro está dividido en tres secciones, cada una reúne ideas o temas similares, en la primera algunas sobre las mujeres y los niños llamada "Las mujeres y los niños primero" estratégicamente puesta al principio del libro. Digámoslo de una vez: si usted arma pedo de género cada vez que lee algún comentario o broma sobre las mujeres, o piensa que el humor que manejamos "los mexicanos" es machista y opresor de las mujeres, esta sección no es para ustedes. 

Los artículos sobre los niños son quizás los más autobiográficos y no me recuerdan tanto a mi infancia, pero por ejemplo, si noto algunas semejanzas entre lo que escribe Ibargüengoitia y cosas que me contaron mis padres de su propia infancia y alguna anécdota de mis abuelos y tíos abuelos en general, hombres y mujeres (no nos vaya a caer un ataque de paladines de la igualdad de género y me niego a escribir esas barbaridades de tod@s y demás mamadas). 

La segunda sección, llamada "Cuidado con los arrecifes" es en realidad una obra de teatro, "La conspiración vendida", que no es mala pero tampoco es lo mejor del teatro de Ibargüengoitia, hay quienes dicen que es el germen de lo que después se volvería Los pasos de López. Y por último, la sección que da nombre al libro tiene algunos artículos más sobre la vida diaria y el trabajo, la ciudad, la historia nacional y sus festejos que es quizás la mas divertida de las tres. 

El prólogo "La risa es sabia" de Alberto Ruy Sánchez  es nuevo y no sólo esta entretenido, sino que pone en perspectiva parte de la personalidad de Ibargüengoitia y de su historia personal que solemos pasar por alto, o al menos algunos de nosotros, al encontrar sus textos como una descripción de los mexicanos, asumimos que es universal, una f para toda x que sea mexicana. Pero no, o no sólo, sino que tiene mucho mas en su obra que también tiene mucho que ver con su historia personal, familiar y sus circunstancias. 

Además, Ruy Sánchez se encarga de recordarnos uno de los aspectos mas dolorosos de que Ibargüengoitia no esté ya entre nosotros: que nos hace falta para ver con buen humor el giro siniestro y ridículo que el país ha tomado en los últimos años y de como pudo haber hecho una contra-celebración oficial del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución, y que habría sido infinitamente más inteligente, entretenido y popular que los actos oficiales. Pero ni modo. 

La verdad es que si se pueden hacer de una versión que no sea ésta, háganlo, pues al ser un libro regalo la edición tiene sus problemas: es un formato pequeño y de letra apretada, las hojas están pegadas, no cocidas y pegadas, así que las hojas se sueltan si lo abres completamente, y si no lo haces al cabo de un rato se vuelve cansado leer un libro a medio abrir. Aunque se agradece el gesto de regalar libros, y que es loable e importante, seguramente existen las re-ediciones de la editorial Joaquín Mortiz/Planeta -las normales- son más cómodas y deben ser baratas y fáciles de conseguir. 



Un libro altamente recomendable para terminar un año mas bien medio raro en el que escribí muy poco en el blog, eso me avergüenza y apena un poco pero espero corregir el próximo año, pero que sirvió para sacar dos o tres cosas de filosofía que tenía pendientes y son importantes. Mientras les dejo saludazos y les deseo lo mejor para lo que queda de este año y para el que sigue.