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martes, 9 de agosto de 2016

No soy booktuber, pero como sí lo fuera, va esta recomendación, reseña, comentario. 

Resulta que re-editaron esta novela que ya había reseñado:

¿Por qué no dijiste todo? de Salvador Castañeda.

Es una buena oportunidad para conseguirla y leerla, aunque tenga una portada espantosa digna de los libros de Carlos Trejo sobre Cañitas, si quitamos eso, sigue quedando un libro fundamental para entender la profundidad de la represión en México desde los 70, la guerra sucia que comienza en el 68 y sigue hasta nuestros días. 

Sin animo de ofender a nadie, lo que ha pasado recientemente en Iguala o Nochistlán son sólo dos muestras más del terrorismo de Estado que hemos experimentado por mas de 40 años, incluso más de 50 o 60, tal vez el México en paz ha sido sólo una ilusión todo este tiempo, la violencia y la brutalidad del crimen organizado no es una particularidad de este tiempo, mucho menos la represión y la violencia del Estado. No necesariamente Iguala o Nochistlán son las peores acciones represivas o las más significativas, pero si han sido las que ha pusieron a la vista de la mayoría que esas cosas pasan, y lamentablemente pasan más veces de las que nos gustaría admitir, de algunas nos enteramos mucho después cuando no hay nada que hacer. 

La anécdota de la novela es brutal y apachurra el corazón, y la sigo recomendando por las mismas razones que la vez pasada: si tienen ganas de saber qué o cómo es el proceso de un arresto después de estar en la clandestinidad y en la guerra de guerrillas, encontrará aquí una descripción fiel de la tortura física y psicológica a la que sometían a los presos políticos, aunque ahora lo siento un poco aligerado, tal vez porque tenemos más información que surge de varias fuentes, y son mucho mas descarnadas y directas que lo que era posible publicar en México en la década de los 80. Pero sobre todo para tener una idea de qué sucede con los prisioneros políticos y que puede iluminar en algo a todos esos pretenciosos luchadores sociales que se quejan de la inmovilidad de otros, pero que me parece muy difícil que realmente estén dispuestos a pasar a la clandestinidad y atreverse a soportar todas las formas y posibilidades del horror y la tortura de la que es capaz el Estado y sus policías, públicas y secretas. 

A todos esos jóvenes que creen que sus luchas organizadas no tienen nada que ver con los movimientos sociales de los 50, 60, 70, 80, simplemente porque ahora hay redes sociales y porque vivimos en un país aparentemente democrático y una sociedad abierta, tienen que reconocer en esos otros movimientos que abrieron la vía para que ahora ellos puedan salir a protestar y manifestarse –y a veces a desplegar su inmensa ignorancia sobre los movimientos sociales que los antecedieron y el sentido y contexto de cada una de esas luchas, sus sacrificios, etc.–. 

Pero no se trata de sermonear o ponerse de auto suficiente y mostrar una supuesta superioridad moral e intelectual como hacen aquellos que critico y que pienso que no les vendría mal leer este libro, solamente la invitación a leer una magnífica novela, que entretejida con la trama de la misma tiene mucha información valiosa sobre movimientos sociales de México que vale la pena considerar antes de rechazarlos por ignorancia, ya sea desconocimiento o por mala fe. 

jueves, 15 de enero de 2015

Coincidencias curiosas

Pero con sentido y explicables. 


I
Hace una semana de lo del ataque al semanario satírico Charlie Hebdo. No escribí nada de inmediato porque había mucho que reflexionar, comentar, leer, averiguar, sobre el hecho. Hubo reacciones que lamentaron los hechos y condenaron la violencia, hubo reacciones que lamentaron la violencia pero condenaron a los muertos -justificando directa o indirectamente a los asesinos. De pronto todos se volvieron expertos en el tema, y con ver las portadas seleccionadas contra el Islam, o que ilustraban con el profeta Mahoma para decir que es una revista islamófoba (cuando hay cientos de portadas contra los judíos, el cristianismo y los liberales, pero esas portadas nadie les dio ningún tipo de peso). Pero no pienso moralizar ni sermonear ahora, solo aclarar algunas cosas.

También me tarde en descubrir que Charlie Hebdo era la reencarnación de un periódico más viejo, el HaraKiri y el Hebdo HaraKiri. Mi padre tiene desde hace años libros que recopilan materiales de los 60 y parte de los 70. Sí, es soez, sí, es de mal gusto, pero no centra su atención sólo en un grupo de población, religión o política, mas bien, por la época su posición era izquierdoza mala leche libertaria ideológica y sexualmente -sí, esos valores que muchos países musulmanes consideran "decadentes" de occidente y que los regímenes autoritarios y totalitarios de izquierda y derecha rechazan-. En pocas palabras: luchaban en los 60 y 70 por una sociedad abierta, como diría Popper. De su segunda época, como Charlie Hebdo, no se mucho, solo que su nombre viene de dos cosas: una anécdota de política local (Charlie por una broma póstuma contra Charles de Gaulle -que los combatió hasta su muerte-, y porque aparecía la tira cómica Charlie Brown en ella, o sea, era por el "Charlie Brown semanal"). 


II
A raíz de las defensas y los malabares teóricos de algunos sectores radicales de izquierda, que combaten la islamofobia pero participan con gusto de la judeofobia, he pensado mucho en un texto concreto que desarrolla argumentos a favor de "Las Víctimas Propiciatorias", en términos simples es como cuando alguien dice "si las violan es porque se visten de manera provocativa", y en vuelto en un marisma de lenguaje políticamente correcto, medio pusilánime, pero que encubre de manera mas o menos eficaz el odio que conduce todo el texto.

El texto en cuestión ofrece muchos argumentos a favor de la tesis de "Las Víctimas Propiciatorias" (ese que dice que lo que le pasa a la gente o ciertos grupos sociales es porque se lo buscaron, algo han hecho, algo tienen, dicen, piensan; o son de alguna manera que provoca que los demás los odien, ataquen, roben, violen, maten, etc.). Ofrece hechos anecdóticos personales para fijar una postura que universaliza, y además: moralizante -acompañado, por supuesto, por esa supuestamente superioridad moral e intelectual-. Ofrece pruebas y antecedentes que sirven a su causa, lo que en lógica se llama Cherry-Picking o Sharp Shooter, es decir, usar sólo las evidencias que sirven a la tesis y rechazar o de plano ignorar las que la contradicen sin ofrecer argumentos o contra argumentos.

No, no son los textos que justifican la matanza en el semanario Charlie Hebdo de hace una semana, esos que hablan de la libertad de culto o de conciencia como si fuera superior a la libertad de expresión, que empatan una respuesta sumamente violenta -físicamente- a la sátira, por muy violenta que sea -en un nivel intelectual- como si uno pudiera transgredir esas diferencias y justificar un ataque a´si por lo que uno escribe. El texto al que me refiero es Mi Lucha de Aldolf Hitler. 

Todo mundo odia a Hitler, y que te comparen con él o te llamen nazi, cada vez con mayor ligereza, es una de las cosas mas odiosas y ofensivas en el mundillo del activismo político e intelectualoide. Sin embargo, me llama la atención que con malicia, o por ignorancia, muchos de los paralogismos de Hitler se repiten sin ton ni son por todos lados, incluso, o sobre todo, por gente que dice detestar a Hitler, el nazismo y toda expresión política o cultural que defienda una supuesta superioridad racial de unos sobre otros, pero que coinciden en una cosa: el odio, a los judíos, al imperialismo, miedo y odio a los otros, a los diferentes, esos que son causa de nuestras desgracias, las conspiraciones internacionales de sociedades secretas, etcétera. 


III
Una manera inteligente de combatir la islamofobia no es promover la judeofobia como hacen algunos izquierdozos e intelectualoides y el Islam radical, por el contrario, sino que es recuperar el concepto de antisemitismo, que algunos descerebrados creen que se puede "desarmar" o rechazar con el argumento de que no hay "antisemistismo" en el ataque disfrazado de crítica contra los judíos, porque los árabes también son -o son más- semitas que los judíos. Pues por eso: si judíos y árabes son semitas, y sea judeofobia o ya sea islamofobia, responden a lo mismo: al antisemitismo, pues es el rechazo a los otros, a los pueblos semitas, árabes y judíos. Que curiosamente hasta después de la Segunda Guerra Mundial, el principal promotor del antisemitismo contra los judíos habían sido países europeos que hoy también promueven el antisemitismo contra los árabes musulmanes. 

Para ver como la islamofobia opera de la misma manera que la judeofobia, una razón más para hablar de antisemitismo, recomiendo dos libros con el mismo título: La cuestión judía, la de Moses Mendelssohn y la de Karl Marx. Cabe aclarar que la "cuestión judía" se refiere al problema que significa cómo relacionar el Estado Moderno europeo con los grupos de población judíos en Europa en los que no confían porque no se "asimilan" y porque están marginados y se les tiene miedo (mitos difamatorios como que envenenaban pozos o el crimen ritual). ¿Suena familiar en el siglo XXI respecto a las comunidades no asimiladas de musulmanes en Europa que amenazan al Estado y la cultura occidental? 

Y también, en uso del lenguaje políticamente correcto, o indirecto, cobarde y tenebroso del nazismo, la "Solución final" del nazismo es la solución final a esa "cuestión judía" y alguien con tres dedos de frente y un mínimo de calidad moral sabe lo que eso significa, porque luego están los revisionistas y negacionistas que dicen que la Shoa no pasó, o que ya hablan del "Holocausto Palestino" o de los "pogroms contra los árabes" como una estrategia política e ideológica de "abrir" al mundo árabe categorías que originalmente servían para describir el abuso y el horror que sufrieron los judíos en Europa. Sobre el lenguaje políticamente correcto, encubridor y justificador, así como la gratuidad con que se usa y acusa de nazismo a los adversarios políticos, en fin: la "banalización del mal", recomiendo Eichmann en Jerusalén de Hannah Arendt. 

Y sobre el desarrollo del antisemitsimo, pero también de las simpatías árabes musulmanes con el nazismo, e incluso su cooperación, de la misma Hannah Arendt Los Orígenes del Totalitarismo, en el que desarrolla y analiza con profundidad la falacia de "Las Víctimas Propiciatorias" y de cómo se sirvió el régimen nazi de ello casi tanto, o más, que del mito ario de superioridad racial. En el mismo sentido de ese último punto El mito nazi de Philippe Lacoue-Labarthe y Jean-Luc Nancy es iluminador. 


IV 

La explicación que puedo dar es que en el fondo lo que pasa es el "Síndrome Micky Vainilla", personaje de Peter Capusotto, que no a todos les causa risa, no porque lo que presenta presente un desafío o provoque el desacuerdo, sino porque refleja lo que muchos piensan (de derechas, izquierdas, intelectualoides, militantes, etc). 

Como este video:


este otro:


este: 


o este: 




En fin, coincidencias curiosas, provocadores mendaces y cobardes que no sólo usan el lenguaje políticamente correcto que encubre y disfraza pero que si se analiza un poco hace visible mucho más de lo que se quiere, sino que repiten viejos y manidos argumentos de quienes, se supone, son sus antípodas políticos. 

Weas que no veas.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Sobre detenciones arbitrarias, presos políticos, marginación y re-marginación

(Esta entrada es resultado de una larga meditación, aunque de pronto parecerá no muy articulada y que franquea entre el problema político y la discusión ética con la moralina y la gazmoñería pero es porque lo escribí al calor de un par de cosas que leí y prefiero no re-escribirlo para dar un poco la idea de lo que sentí y que me condujo a finalmente escribir sobre lo que está en la segunda parte). 

Antes de continuar debo dejar claro que repruebo las detenciones arbitrarias y que no es posible llamarlo de otro modo: son presos políticos, y me uno a la demanda por su libertad inmediata:


(Luego me andan sermoneando porque por mi condición de intelectual clasemediero y pequeño burgues no puedo ver la "realidad" claramente y debo solidarizarme antes con los "de abajo" para ganarme la posibilidad de participar en el movimiento, y entonces tal vez ellos se solidaricen conmigo y me acepten como un igual). 

1.
Hace unos días un twittstar -que hasta hace poco consideraba muy inteligente- preguntaba que si los presos políticos del 20 de noviembre fueran en realidad estudiantes o personas que habían decidido pasar a la acción directa, que si pediríamos tan activamente su libertad, y lo que siguió fue un montón de malos razonamientos y falacias maniqueas que rechazaban justo eso: lo maniqueo. Ahora lo considero mas o menos inteligente porque es más que evidente que los 11 presos políticos poco o nada tienen que ver entre sí ni con los que generalmente están inmersos en la violencia, pero todos los presos tienen dos rasgos comunes: son estudiantes o académicos universitarios y son jóvenes, me resultó un poco chocante pensar en ellos como presos políticos que son estudiantes o personas decididas a tomar "acciones directas" porque no puedo sustituir a estos 11 con otros 11 que sabían cuales podían ser las consecuencias de sus "acciones directas". Creo que hay varias razones para rechazar la violencia y la acción directa en estos contextos, con lo que respondo a otro tuitero famoso:

1. El problema no es la violencia en sí. 
1.1 El problema es la violencia que genera y que se expande contra todos en una marcha convocada como pacífica.
1.2 El problema son las detenciones arbitrarias e injustificadas que siguen a ello.
1.3 No importa la puerta del Palacio Nacional ni el Metrobus, importa que eso sirve para justificar represión y arrestos arbitrarios, que nunca son contra los responsables directos. 
2. La convocatoria fue para una marcha pacífica y de ambiente familiar, si cabe la expresión. 
2.1 Si estas personas han decidido pasar a la acción directa, por qué tomarla en una situación en la que ponen en riesgo a muchas personas que no están dispuestas o prevenidas ante éstas (por no hablar de "niños, mujeres y ancianos" y como si todos los hombres y solo los hombres adultos pudieran participar de esas "acciones directas"). 
2.2 Hay muchos lugares y muchas formas de entrarle a la acción directa, no necesariamente en estas concentraciones y sin embargo siempre las aprovechan.
3. La acción directa que no está en, o no espera a las grandes concentraciones se llama de otra manera y opera de manera muy distinta. 
3.1 La primer regla de esa otra manera de actividad es "no hablar de la acción directa"
3.2 La segunda regla de esa otra manera de actividad es "no hablar de la acción directa"
4. Hay un "marco histórico" que permite decir que el "marco teórico" no está equivocado:
4.1 Tenemos muchas evidencias y anécdotas de marchas y movilizaciones anteriores que terminaron mal por provocadores y reventadores.
4.2 Tenemos muchas evidencias y antecedentes de cómo han terminado esas acciones directas que no se unen al contingente.

2.
Ahora, yo les devolvería la pregunta de otra forma: ¿qué harían si los detenidos Jacqueline y Bryan, detenidos injustificadamente, fueran estos?:




Porque hay que decirlo también: muchas veces estos otros jóvenes también son detenidos de manera arbitraria, para construir culpables y resolver crímenes, para cumplir cuotas de detenidos, para amedrentar, para criminalizar. ¿Alguien recuerda el documental "Presunto culpable" y cómo manejaron el caso? ¿De cómo construyeron el caso para inculpar a alguien que nada tenía que ver con el crimen del que se le culpaba? ¿Alguien recuerda de que medio social se trataba? Un sector de la población citadina pauperizada y marginada, lúmpen. Bueno, pues eso pasa muchas más veces de las que uno se entera, porque muchas veces no hay un documental que demuestre lo corrupto y mal hecho de cada caso.

Y lo digo porque hay un fenómeno muy curioso: a los mal llamados "Chairos" (o radicales de izquierda), y a lo que ahora llaman "Progresía" (pero que originalmente eran los "Chairos", es decir, los pensadores progresistas burgueses, que no es mas que la clase media, la burguesía intelectual), les molesta que los llamen de una u otra manera, pero no tienen el menor empacho en re-marginar a los "Chakas" y convertirlos en blanco de todo tipo de burlas y comentarios mas bien dirigidos por el odio, es decir: a la juventud de un amplio sector lumpenizado y marginado. 

Que es cierto que pueden ser delincuentes y atroces, y que por ello no merecen mas que el desprecio y el odio de esos bien pensantes y de buena voluntad que son el pueblo y la pequeña burguesía aliada (que debe solidarizarse con ellos pero no para-limpiar-su-conciencia-como-siempre-lo-hacen-¡malditos!) sino como un acto de redención y conciencia de clase -a la que no pertenecemos según ellos y a ver si nos dan chance de hacerlo algún día-. 

Porque los "Chakas" son delincuentes, tienen nombres horribles como la Yakie, el Brayan, el Yoni, el Yostin, la Wendy, o la Yanis; andan con sus San Juditas taloneando cada mes y molestando a los demás con ese monigote perteneciente a la religión mas pendeja y manipuladora que existe; pero además se monean, escuchan reaggeton, son ruidosos y se visten mal, van al CONALEP, tienen embarazos adolescentes no deseados, y seguro son peñabots (aunque a nadie le conste).

El problema es que no sólo se trata de re-marginar a quienes ya están marginados, además con un odio profundo con el que nunca conseguirás "despertar su conciencia" ni hacerle ver que está más jodido que tú que vienes a salvarlo pero sin perder de vista las diferencias. El problema es que esa es la gente a la que no le importa nada lo que pasa en el país, es la gente que puede hacer ganar o perder un proceso electoral porque votarán tarjeta de Soriana mediante. Que pueden y de hecho lo hacen, alimentar no sólo las filas del crimen organizado, sino también de los aparatos represivos del estado, el ejército o la policía y los paramilitares. Pero también podrían resultar un aliado valioso en estos momentos.  

No resulta muy inteligente tratarlos como enemigos jurados y valdría más la pena pensar en estrategias de colaboración, porque aunque resulten incómodos, también son mexicanos, de algún otro tipo y con otras ideas, pero mexicanos. Y que, aunque no lo crean también son víctimas del mismo tipo de represión y brutalidad criminal, quizás no se acuerden, pero el caso de los 13 jóvenes desaparecidos en el Bar Heaven's fue un crimen atroz contra jóvenes tepiteños que por alguna razón no causó una indignación como lo sucedido en Iguala, o el New's Devine, donde el victimario fue directamente el Estado o el Gobierno del Distrito Federal. Lo tenebroso del caso Iguala es la cooperación entre el crimen organizado y las fuerzas policiales de la ciudad, en ese sentido es una especie de suma o síntesis del Bar Heaven's y el New's Devine. 

3. 
Hace unas semanas EPriani se preguntaba por cuáles eran las razones por las que los jóvenes que crecen en las mismas condiciones de pobreza y marginación, incluso en las mismas comunidades, unos tomaban el camino para convertirse en maestros normalistas y otros el de sicarios. No faltó el que dijo que era una brutalidad lo que Priani decía y se rasgó las vestiduras por la idea de que los muchachos desparecidos pudieran tener alguna semejanza con los que los mataron, que también son muchachos, y también crecieron en condiciones de carencias muy cabronas pero tomaron un camino muy diferente. 

La pregunta era muy concreta, cual es la diferencia en educación y cultura que hace que uno de ellos quiera ser maestro y el otro matón, porque no podemos aceptar que haya una diferencia ontológica que haga a unos buenos y a los otros malos en sí o por sí mismos. La pregunta va más allá de ese supuesto superficial, y exige una respuesta mucho más meditada y profunda que este discurso de polarización: no es una cuestión ontológica, sino deontológica. 

Tal vez en el fondo 13 tepiteños o los 12 del New's Divine causen menos indignación y estupor que los 43 normalistas porque para muchos seguro hay una diferencia profunda entre unos y otros, que unos sean criminales o estén asociados con ellos y otros no y estén comprometidos con sus comunidades hace una diferencia que introduce valores tramposos. Por ejemplo, ese es el modo en que han apostado al olvido con el caso de los 22 muertos en Tlataya, Estado de México: estaban relacionados con una banda de secuestradores y atacaron primero (y es justo la lógica que usaba el idiota de Calderón, nótese).

Esto va a sonar muy Osho pero, si ustedes odian a los que consideran los aliados naturales de sus enemigos, aunque no necesariamente lo sea, no les sorprenda que ellos los odien a ustedes y que solo recojan más odio. Y piensen que, considerarlos unos orcos no los hace a ustedes paladines, elfos o enanos, solo unos Uruk-hai: orcos elitistas que desprecian a los orcos "inferiores". 

Así que si se trata de rasgarse las vistiduras y chantajear a los demás, no olviden que ustedes también son responsables de otras omisiones de solidaridad e indignación en otros cosas que seguramente se hayan preguntado como el idiota de Fox: "¿Y yo por qué?" y si tanto les ofende que mucha gente malbarate su voto porque no sabe ni que va a comer la semana siguiente y cualquier cosa a cambio de esa cosa tan abstracta como "ir a votar", y que es mejor que te digan por quién hacerlo y además recibir algo a cambio... bueno, pues únanse a una campaña de alfabetización y compártanles por qué es importante que no se dejen manipualr y que no vendan su voto, pero no vayan a "concientizarlos" como quien va a evangelizar y salvar a los demás, esas posiciones de supuesta superioridad nunca le ha ayudado a nadie....

(Disculpen los errores de dedo y la mala redacción, pero lo escribí un poco encabronado por la hipocresía y la doble moral).

martes, 25 de noviembre de 2014

El 18 Brumario de Luis Bonaparte para legos

Cuando Marx cita a Hegel, que dijo que "los grandes sucesos suceden dos veces", a lo que Marx añade "una como tragedia y otra como farsa" lo hizo pensando en el Golpe de Estado que dio Napoleón Bonaparte y que marcó el final de las distintas formas de gobiernos emanados de la Revolución Francesa, pues termina por imponerse como Emperador. Luis Bonaparte, sobrino de Napoleón, 50 años después, intenta emular la gloria de Napoleón y se lanza a hacer varias guerras, sólo que no tiene el genio político ni militar que su antecesor y parece una caricatura del primero. 

El segundo golpe de estado también es durante el mes Brumario, en una de esas hasta el mismo día. El mes Brumario del calendario que impuso la Revolución Francesa suele coincidir con el mes de noviembre del calendario que usamos nosotros.No sé donde dice Hegel lo que cita Marx, pero es congruente con la filosofía de Hegel.

La idea detrás de lo que dicen Hegel y Marx en realidad describen el desarrollo de la historia, en ambos la idea de historia es teleológica, tiene un fin, hay un desarrollo que hay que cumplir, por lo que se puede entender que la repetición no es tanto una repetición espontánea, sino que las causas o los orígenes de un suceso y del siguiente estaban latentes, soterradas, y eventualmente rebrotan, quizás sí una vez como tragedia y otra como farsa. Puede ser una nueva tragedia si no conocemos la historia reciente y cometemos los mismos errores que en el pasado. 

Según Hegel, en la dialéctica de las tesis, antítesis y síntesis, en esa especie de espiral ascendente hacia el Espíritu Absoluto, la historia (la europea, por supuesto) se repite cada cierto tiempo, los grandes cambios y ajustes son todos una antítesis de lo anterior y dan lugar a una nueva síntesis, que a su vez se vuelve una nueva tesis que habrá que negar, la repetición nunca es exactamente igual, pero la estructura se conserva, las revolucione sy convulsiones sociales responden todas a la misma dialéctica. 

Ahora, pongo un ejemplo más actual de lo que quería ilustrar Marx comparando a los Bonaparte:

El régimen de Stalin combatió a Shostakovich, así que mientras algunas de sus sinfonías más importantes, como su 4ª sinfonía, eran combatidas en su propio país, en otros eran celebradas y enaltecidas, tal vez como respuesta ideológica, en países como en los Estados Unidos, que nunca ofreció ayudarlo a exiliarse ni nada. Ese es el hecho histórico y la tragedia.

La repetición y farsa es que el régimen de Putin combatiera y encarcelara a las Pussy Riot, y que fuera de su país pero sobre todo en Estados Unidos, mas que ayudarlas a enfrentar un juicio injusto, se volvió una bandera políticamente correcta para combatir a Putin, sin importar que tan mal toquen ni que tan malas sean sus rolas, como la Plegaria contra Putin, un hecho de política local fue amplificado a nivel internacional como ariete ideológico. Como con Shostakovich, solo que las diferencias entre la música de uno y otras sea abismal, así como muchas de las características de los gobiernos que los combatieron, y las sociedades que los apoyaron. 

Pero podemos llevarlo a un extremo de caricaturización bananera y tropicalizada: el régimen de Nicolas Maduro combate a Chino y Nacho, porque a ellos los apoya la gusanada de Miami... 

Saquen sus propias conclusiones. 

Nota extra:

Si quieren apoyar o combatir a Marx tendrían que empezar por definir qué es lo que saben de él, si es marxismo, la escuela de seguidores y alumnos que se volvió dogmática y que impulsó el socialismo real y que tiene muchas cosas criticables pero también sus aciertos. O si es realmente el pensamiento marxiano, de primera mano, claro, en caso de que realmente hayan leído algo. Si no, les dejo esta breve lista de obras de Marx muy útiles como introducción al pensamiento (filosófico, político, económico, estético, etc) marxiano:
- Diferencia entre la filosofía natural de Demócrito y Epicuro.
- Tesis sobre Feuerbach.

- Manuscritos de Economía y Filosofía de 1844.
- El 18 Brumario de Luis Bonaparte.
Y en colaboración con Engels:
- La Ideología Alemana.- Manifiesto del Partido Comunista.
Y de Engels (ya sé que dije pensamiento marxiano pero este libro es fundamental):
- El origen de la Familia, la Propiedad Privada y el Estado. 
Ya sea para criticarlo o defenderlo habría que leerlo, también este ensayo de Jorge Cuesta del que ya había hablado y otro más: 
- Marx no era inteligente, ni científico ni revolucionario, tampoco socialista, sino contrarrevolucionario y místico. - El marxismo en el poder.
Y pues eso, después pueden leer algunas partes de El Capital, y luego otras cosas, escribió mucho y no todo está superado como sus opositores quieren hacerles creer. Y si de plano les da mucha hueva por lo menos lean el libro de Marta Harnecker Los conceptos elementales del materialismo histórico

Estoy seguro de que todos, o la mayoría de estos textos se consiguen como libro-e, e-pub o pdf. 

jueves, 30 de octubre de 2014

Idea suelta

A veces, deseando encontrar causas mayores y profundas en los hechos, en los movimientos sociales y sus manifestaciones, masacres y crímenes de Estado, el desarrollo de los sucesos históricos y sociales... las personas olvidan que muchos de sus responsables y actores son muy pequeños y sus razones también lo son y que muchas veces son simples e inmediatas, y eso puede empequeñecer la crítica, y otra vez, extraviarse entre explicaciones omniabarcates porque rechazan sin más una que sea mas simple, de "palancas y poleas", mundana, absurda, como muchas veces resulta "la realidad". 

Creo que el punto número 2 de esta entrada del blog sobre el Auditorio Justo Sierra de FFyL, y esta entrada de Martin Bonfil Olivera explican mejor algunas de las cosas que quiero decir aquí, y esta otra entrada del blog de Adela Cedillo Cedillo que da una perspectiva más histórica, pero muy útil para entender de dónde y cuándo, y cómo, y habla sin excesos sentimentales, y sin la frialdad del indiferente, de los 43 normalistas desaparecidos.

sSin embargo, intentaré escribir una entrada más larga y precisa sobre esta misma idea. 

martes, 7 de octubre de 2014

Extraviarse con la repetición y normalización de la violencia

1.
- Las muertas de Juarez, cientos de miles mujeres desaparecidas y cadáveres semienterrados en el desierto desde hace unos 20 años, cientos de miles de feminicidios sin resolver y hoy día ignorados...

- Cherán y posteriormente Santa María Ostula, Michoacán, dos municipios autónomos y con autodefensas perdidos en el olvido pero constantemente asediados por narcotraficantes, autodefensas de otras comunidades, paramilitares y militares...

- San Fernando, Tamaulipas: 72 migrantes secuestrados aparentemente para pedir rescate o usarlos como trabajo esclavo son asesinados y algunos destazados...

- Tlataya, Estado de México, 2014: el ejercito ejecuta a 22 "sospechosos" de ser parte del crimen organizado, las evidencias de manipulación de la escena del crimen son obvias e indignantes...

- Ayotzinapa, Guerrero, desaparecen 43 normalistas en Iguala la misma noche en que seis personas fueron asesinadas y 17 resultaron lesionadas. Casi dos semanas después encontraron en una fosa clandestina unos 28 cadáveres calcinados, aun no se sabe si son algunos de los estudiantes, que siguen en calidad de desaparecidos. 

Son sólo los ejemplos que recuerdo en este momento. Pero está Acteal, Aguas Blancas, El Bosque, todos en Chiapas, y un largo etcétera... Porque la historia de guerra sucia y la historia de la guerra de baja intensidad no se reduce a los episodios que recordamos y conmemoramos, llevan años y años y no parece que vaya a cambiar más allá del formato y de quién manda y quién realiza y ejecuta los actos criminales...

2. 
La sociedad civil, bien pensante y educada, los intelectualoides que abrazan sin más todas las causas nobles habidas y por haber, pierden el rumbo y quienes intentamos ser un poco más críticos no podemos hacer una lectura mas o menos clara de la situación ni formular una interpretación más o menos coherente... 

Muchos conocidos van indignándose, solidarizándose y movilizándose una por una con las pequeñas causas y sucesos y no ven la imagen más grande: van como Hansel y Gretel siguiendo su camino de migajas o guijarros sin darse cuenta de que están perdiéndose en un puto bosque bien culero... 

Yo sé que estoy en ese bosque y busco una salida, pero no sé en que parte del bosque estoy porque no veo nada/ningún claro o cúspide alguna...

3.
Y en la desesperación de la repetición de lo mismo con lo mismo está el infierno...

lunes, 22 de septiembre de 2014

Sobre las juventudes panistas y sus 75 años

Retomando algunas ideas de mi texto anterior, sobre cómo las críticas suelen no sólo ser tomadas a mal, sino que muchas veces ni siquiera las críticas se hacen sobre los puntos pertinentes y podemos terminar haciendo el ridículo, hay otro caso que parece paradigmático y que es un poco más delicado, sobre todo por los sucesos de hace algunos meses. 

Este caso no es tan nuevo, pero después de pensarlo brevemente me di cuenta de por qué la mayoría de las personas que criticaban a los jóvenes panistas de Jalisco que tenían afinidades con la ideología nazi, lo hacía porque ellos mismos no eran "arios" ni de "raza pura" y les endilgó el epíteto de "morenazis", o sea: nazis morenos. Lo interesante es que el mismo insulto contra estas personas sigue estando impregnada de clasismo y racismo, y de hipocresía, pues al reclamarles que fueran morenos y que eso les imposibilitaba ser fascistas o racistas y que ademas los hacía moralmente inferiores, ignorantes y hasta idiotas, y pues sí, pero hay que criticarlos no por se morenos, sino por ser neo-nazis. (Olviden la nota y vayan directo a los comentarios para que vean a que me refiero). 

Quienes esgrimían estas críticas lo hacían desde cómoda posición de supuesta superioridad moral e intelectual pero iban dejando ver sus verdaderos prejuicios e ideas, y además su ignorancia en dos sentidos. Una de las principales críticas -y de las mas obvias- eran los malabares teóricos que tenían que hacer para justificar su presencia y su ideología en un país como México, un país que es mestizo, pero cuyo mestizaje es parte de un mito nacional que justifica la dominación de unos y la exclusión de otros (de los indígenas principalmente, pero también de los descendientes de los africanos, nuestra "tercer raíz" que nadie recuerda nunca). 

Pero había más problemas, por ejemplo, cómo conciliar el fascismo con la religión católica, no es que sean completamente excluyentes entre sí, pero su relación no es clara ni sencilla, el fascismo construye sus propios mitos pero rechaza justamente las religiones organizadas que conocemos hasta ahora, porque justamente son parte de las fuerzas que embrutecen y someten al pueblo. 

Hablaban del "nacionalhumanismo" para mediar esta contradicción, el nacionalismo obviamente es el componente fascista que exalta la nacionalidad y la pertenencia a un grupo "selecto" y "superior", y el humanismo es el elemento católico de su ideología, humanismo que curiosamente en su sentido amplio de católico es incluyente y universal. La mera idea de un "nacionalhumanismo" una contradicción fuerte pero que pasa inadvertida, es decir es manipuladora, como la contradicción entre el Nacional Socialismo de los Trabajadores, es decir, los fascistas que buscan llevar a sus filas al proletario lumpen que usan como carne de cañón.

Cualquiera que haya estudiado mínimamente la historia del Partido Acción Nacional descubrirá sus filias y fobias bien delimitadas desde su origen: católicos, reaccionarios, judeofobos y xenófobos, que se encuentran desde sus documentos fundacionales, mezclados con ideas supuestamente progresistas como democracia, libertad, progreso, humanismo, etcétera. 

Criticarlos por "morenos" o por no ser parte de la "raza superior" y que esto signifique una contradicción ontológica absoluta que les impide ser nazis, fascistas o racistas es una fantasía muy ingenua o bien intencionada. Cualquiera que haya leído un mínimo sobre el nazismo, o sobre otros regímenes fascistas y totalitarios sabe que la limpieza étnica y las supuestas "razas superiores" siguen dependiendo de alguna manera  de las razas "inferiores": 

- A los enemigos que hay que combatir como símbolo de todo lo que está mal y de todo lo que representa peligro: los necesita ideológicamente para justificar sus acciones; 
- A las "razas inferiores" las necesita dentro de la lógica del Amo y el Esclavo de Hegel, cuando habla de la alienación del Amo con el mundo, se separa de ella de tal manera que depende de los Esclavos para las cosas más simples y cotidianas, sería ingenuo pensar que la idea es eliminarlos a todos, borrarlos del mapa, al contrario, necesitad de esos "inferiores" para poder vivir cómodamente como superiores; es más 
- En otras "razas inferiores" encontraban aliados y colaboradores, a los que les pueden dar la posibilidad de tener cierta independencia siempre y cuando rindan pleitesía a la "raza superior" y si responde a las necesidades específicas de sus "superiores". Algunos africanos colaboraron con los nazis, incluso algunas de sus víctimas como polacos, algunos gitanos, y paradójicamente hasta algunos judíos. 

Pero hubo otros colaboradores que lo hicieron profusamente y de buen ánimo, y esto causa escozor entre personas particularmente militantes, fanáticas e ignorantes, pero los árabes, y particularmente los árabes de lo que entonces era parte del Imperio Otomano, los ahora llamados árabes palestinos, o simplemente palestinos colaboraron con los nazis en algunas tareas de la Solución Final. Si no me creen averigüen quién fue Haj Amin al-Husseini, Gran Mufti de Jerusalem en el periodo de entre guerras y hasta mucho después del final de la Segunda Guerra Mundial. 

Pero, ¿por qué no hubo una reacción más fuerte? ¿Por qué no hubo una reacción mas clara para rechazar el nazismo o el neonazismo? ¿Por qué todo se concentro en la burla y en la descalificación por no cumplir con los requisitos para ser "arios" y "superiores"? 

Porque en el fondo en México sigue existiendo un profundo sentimiento de aversión y rechazo a los judíos, ahora llamado anti-sionismo, para hacerlo lucir políticamente aceptable, y porque la nueva teoría de la conspiración dice que los judíos no son "semitas reales" como lo son los palestinos (deberían decir árabes, pero no hay modo de abordar el diálogo, menos de hacer aclaraciones de tono o detalles)... y que los judíos son los antisemitas y los súper nazis, y bueno, sin darse cuenta arman sus argumentos hablando de razas puras y razas inferiores, originales e invasoras, legítimas y farsantes... 

Además de esta versión soterrada de la eugenesia se han dedicado a recuperar viejos mitos y actualizarlos como los supuestos secuestros, antes era para el asesinato ritual, o los mitos de dominación mundial, que antes conocimos como Los Protocolos de los Sabios de Sión, ahora no tiene un nombre como tal pero su esencia se percibe en muchos lados contra el Nuevo Orden Mundial, la Francmasonería, la geopolítica que raya en las teorías de la conspiración y que supuestamente tienen fundamentos teóricos muy firmes, pero sin ningún pudor mezclan ciencia con pseudo ciencia, periodismo libre que denuncia pero nunca demuestra, etcétera y etcétera (algún día tendré que escribir sobre eso).

Lo que es preocupante y que no llamó tanto la atención entre un amplio sector de la sociedad, aquella que se identifica como "la izquierda" o los "progresistas", es que no hubo un rechazo tanto del nazismo o del fascismo ni de las actitudes anti-judías, porque en el fondo muchos de los que criticaron a los jóvenes panistas comparten esas ideas y prejuicios. Lo que les hizo ganarse la mala reputación fue la supuesta incongruencia entre ser moreno y ser fascista, entre ser moreno y ser racista. Pero así como se puede ser judeofobo desde la derecha también se puede ser desde la izquierda -y últimamente se es principalmente desde la izquierda-. Así como se puede ser racista siendo moreno o negro... Lo que causó incomodidad fue que expresaran sus ideas (compartidas) desde la trinchera de enfrente, esa que sin importar lo que haga o diga, por ser la de "los otros" siempre está mal y siempre está equivocada. 

Además, resulta preocupante que todo lo que sabemos con claridad de los nazis en México se limite al periodo entre guerras y la Segunda Guerra Mundial, y los años siguientes, pero estén en completa oscuridad las ocurrencias actuales, es decir, no es la primera vez que algo así pasa, ni que nos enteremos de la existencia de personajes que estén ligados a ésta forma de pensamiento y a éste partido político en específico, otras veces han callado los escándalos con mayor efectividad, otras veces con mayor torpeza, el caso es que hay continuidad en ello y sabemos muy poco de los nazis y los neo-nazis mexicanos después de los años 50, y mucho menos después de la Guerra Sucia. No tenemos suficiente información de cuál es la posición oficial del PAN frente a estos hechor recurrentes más allá de cuando lo rechazan cuando las circunstancias lo exigen, pero ¿por qué esa extraña recurrencia? 

Y ya, porque si no esto se pone muy sospechosista y he andado un poco moralino en esta y la entrada anterior. 

Un dato que puede ser clave: intentar investigar sobre la faceta fascistas o súper nazi de José Vasconcelos es toda una aventura pues es casi imposible encontrar información sobre eso, o sobre su semanario Timón. Porque sí, es algo que debería causar vergüenza nacional, pero que no lo superaremos si no lo comprendemos y estudiamos, y en cambio lo seguimos poniendo debajo del tapete como a muchos de los elementos vergonzosos de nuestra historia reciente, u olvidarse de ellos: las carreras políticas o de posible "servicio público" de esos jóvenes panistas se ha terminado o está seriamente comprometida con arreglos políticos y la apuesta al olvido, o simplemente, cuando pase el escándalo político inventarse otros. 

Esta entrada llegó a ustedes gracias a la falacia ad ignorantiam porque al señalar la ignorancia de los críticos sobre algunos elementos necesarios en la discusión desestima sus argumentos, lo cual no significa que yo celebre la existencia de los neo-nazis en el PAN, y que use una falacia no quita que mi argumento sea bueno o válido: porque la crítica por incongruencia es menos relevante que la crítica frente al pensamiento selectivo e intolerante de unos y otros. 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Lo que criticamos y cómo lo hacemos

En otras ocasiones he hablado de lo importante que es la crítica y del bajo nivel de tolerancia que tenemos para escucharla, ya no digamos para aceptarla y no tomarlo como una agresión personal, pero como todas las cosas humanas, o que implican la relación entre dos o mas personas es un asunto de dos sentidos, no sólo se trata de que el otro acepte las críticas que le hacemos, es vital saber hacer buenas críticas, porque es importante que las hagamos. 

Pero la cosa no se reduce al simplista "el que este libre de pecado que lance la primera piedra" porque esa es una de las estrategias mas chafas para bloquear la crítica, pues establece una condición inicial casi imposible para cualquiera, pues todos somos sujetos de crítica como somos sujetos que podemos criticar y pedir que no seamos criticables para poder criticar es simplemente un absurdo. El argumento es este: hay que saber qué criticamos y cómo, de otro modo podemos quedar como unos tontos, en el mejor de los casos, o como unos hipócritas, gazmoños, fariseos como en la mayoría de los casos que vemos en las "redes sociales". 

El primer caso que puedo usar de ejemplo es uno que sucedió hace muy poco. El de un ex funcionario panista que llamo "simio" a un futbolista (y por puras ganas de joder aquí pongo de nuevo la imagen): 



No justificaré las expresiones de Carlos Treviño Núñez, el ex funcionario en cuestión, que son lamentables por donde se les vea. Lo curioso es que toda la gente que se indignó y que respondió con críticas muy viscerales y con mas insultos que buenos argumentos es la gente que piensa que el fútbol es sólo pan y circo, que los equipos y espectáculos están amañados porque son de una mafia que se dedica a embrutecer a la gente y cobrar sus ganancias... ah, y en año nuevo brindan ¡Por el mal! (fx de risa diabólica). 



No mames, es que coincide desde el principio en la justificación de que "trata de ser tolerante, pero..." (y con ese pero ya sabes que no va a ser nada tolerante), el uso de las mayúsculas para resaltar sus sentimientos, y hasta la justificación de este panista se la he escuchado a montones de marxistas e izquierdistas e intelectualoides que se escandalizaron con que llamara "simio" a alguien (olvidando que ellos a veces, también lo han hecho, y contra otros futbolistas, o contra los fans, pero ahí opera el clasismo entonces está bien decir que "estos ignorantes que ven el fútbol" y que "mejor apaguen la tele y lean un libro", pero ellos tampoco leen). 

Las expresiones que usó Treviño Núñez para insultar a Ronaldinho y para descalificar el fútbol como espectáculo son el mismo tipo de expresiones que usan los "bien pensantes" y "progres" que detestan el fútbol, y las usan contra los jugadores, contra los fanáticos, contra el espectáculo. Pero que se rasgan las vestiduras a propósito de las desafortunadas expresiones del panista (o de los panistas). Parecería que el problema es que alguien más, alguien del bando contrario o enemigo, use sus mismas expresiones e ideas, parece que verse reflejado en el espejo del contrario es lo que causa una especie de regodeo mal sano y se curan en salud, o ponen sus barbas a remojar o el refrán que mejor les parezca. 

Por supuesto que la actitud y las expresiones del panista son cuestionables y reprobables, como, me parece a mi, es rechazar sin más sus expresiones y sobre todo si lo hace quienes en otras ocasiones se han expresado de la misma manera del mismo tipo de espectáculo y de personajes públicos, el fútbol y los futbolistas). Tenemos que criticar a Treviño Núñez por su falta de sensibilidad y por su falta de empatía, sobre todo porque es un ex funcionario público que estuvo a cargo de áreas de desarrollo social, es decir, es grave porque estuvo al frente de la Secretaria de Desarrollo Social del municipio de Querétaro entre 2006 y 2009. 

Es alguien que estaría en contacto con personas menos afortunadas y marginadas, población indígena, indigentes, madres solteras, etcétera. Alguien en una secretaría que necesita de cierta sensibilidad y de mucha empatía, que alguien reaccione así en un momento de desesperación es comprensible, pero nos debería poner a pensar en si los políticos y los servidores púbicos tienen verdadera vocación de servicio o más bien se quieren servir de lo público. No es la primera vez que un panista dice algo insensible contra quienes son los destinatarios de su servicio público, y que además, también es de la SEDESOL, pero ese era de Michoacán. 

Todo mundo se pone como loco y se desespera en el tráfico, muchos conocidos lo hacen, eso no está mal en sí. Está mal en sí usar insultos racistas y sobajar a los que piensan distinto a uno, pero eso lo hacen todos -los panistas y todos los demás (estuve tentado a buscar algunas capturas de pantalla de amigos y conocidos que usaron las mismas expresiones antes y durante el pasado mundial pero ya eran muchas ganas de joder a todos). 

A estos personajes hay que criticarlos por lo que nos atañe, por sus puestos en el gobierno y por la incongruencia entre lo que piensan y expresan, y lo que deberían hacer por la sociedad, o el país o lo que sea, ese tipo de expresiones no deberíamos permitírselas a un funcionario público que trata con personas marginadas y desfavorecidas porque le hace falta vocación y sensibilidad. 


Lo importante de una crítica es que deja ver quienes somos, y podemos ser unos intolerantes militantes de ideas dogmáticas e irascibles, o seres pensantes que realmente pueden dialogar señalando con buenos argumentos qué es lo que consideramos bueno o malo, acertado o equivocado en cada caso, no descalificando o insultando a los demás con malos argumentos y por malas razones. Hay que aprender a criticar lo criticable, no tanto como los que ven la paja en el ojo ajeno e ignorar el tronco que traen en el trasero. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Bertrand Méheust - La política del oxímoron

Este mes he estado particularmente ocupado con cosas de Radio UNAM y de filosofía, pero no puedo faltar al compromiso que hice al principio del año de reseñar un libro al mes de los que leí en ese mismo mes. Ahora es el turno de comentar algo sobre La Politique de l'oximore, de Bertrand Méheust. 



La verdad es que no me esperaba un texto tan denso para el tamaño del libro, por lo cual se podrán imaginar que se trata de un trabajo abigarrado y lleno de ideas y de nociones que aunque interesantes pueden ser a veces un poco complicadas de hilvanar pues puede ser muy denso y hay algunos otros supuestos y tesis subyacentes en este texto que se refieren a otros: es pues un texto que se ubica en una discusión del autor con otros pensadores. Y debo admitir que es el primer libro de Méheust que leo, así que de ahí lo complicado. 

El libro esta dividido en dos partes según el índice pero en realidad son tres. La primera es sobre un repaso rápido y general sobre la sociedad occidental capitalista actual, y de cómo esa sociedad está agotando sus recursos materiales y abstractos (espirituales, culturales, ideológicos, etc.) para preservar su propia existencia, lo que resulta en una paradoja: cómo podemos conservar precisamente eso que estamos agotando continuamente. De ahí el oxímoron.

La segunda es la explicación precisa de que es esa política del oxímoron para preservar la sociedad que se esta devorando a sí misma, con ideas tales como "desarrollo sustentable" o la "agricultura razonable", inclusión de las minorías y de los grupos marginados, los derechos universales y su precaria relación con los derechos -o más bien los privilegios- de otros grupos de la sociedad; los derechos humanos, las "guerras preventivas", etcétera. Un oxímoron es justa la unión de dos términos contradictorios que dan lugar a una nueva expresión con sentido, el ejemplo más común es el de "silencio atronador", pero el de "desarrollo sustentable" es un buen ejemplo, sobre todo porque no ha demostrado su posibilidad real de existir. 

Es decir, la idea de desarrollo implica la transformación del medio, ya sea para bien o para mal, y entraña en el fondo la idea de progreso del positivismo: hay que hacer y actuar para mejorar, todo lo que se oponga a ello es un estorbo que hay que eliminar. Por el otro lado lo "sustentable" esta anclado en el concepto de conservar o preservar, el sustento es lo que sostiene algo, es lo que lo conserva (por ahí los filólogos y filósofos más clavados se van a ofender pero el término tiene algo, o mucho que ver con la "sustancia", lo que está "debajo o subyace" y "sostiene" al ente). El desarrollo implica cambio y movimiento, el sustento conservación y permanencia.

No es un libro que hable de darwinismo social o de la guerra entre culturas o el famos choque de civilizaciones, ni esas teorías conspiracionistas y paranóicas que le gustan a los grupos radicales, de izquierdas y de derechas por igual, sino que es un trabajo más bien centrado en la sociología y la psicología de masas, no tanto en la coyuntura política y las teorías de la conspiración, eso le da un valor agregado, no es un libro que se escandalice por o escandalice él mismo la situación actual y sus posibles desarrollos de seguir en ese escollo paradójico en el que nos encontramos, o si seguimos las políticas del oxímoron. Para decirlo claramente Méheust no cree que se trate de una aporía, solo de una dificultad momentánea que se puede resolver si nos olvidamos de los supuestos y de la ideología misma que sostiene la sociedad occidental capitalista, si superamos pues la paradoja sin caer en contradicciones. 

Cuando habla de los recursos materiales y de los abstractos en realidad lo que está haciendo es hablarnos de la estructura social, que es la infraestructura y la supraestructura de la que habla Marx. Además, la política del oxímoron es precisamente lo que Marx suele llamar la "ideología": todos los supuestos subyacentes y dados por hecho con los que opera la sociedad como conjunto amplio de personas que comparten -más que un idioma, un territorio o una cultura- una forma de vida, la del capitalismo, en la que hay dueños de los medios de producción y hay dueños sólo de su fuerza de trabajo. No es que sea un marxista romántico o peor aún: revisionista, por el contrario Méheust es bastante crítico y si mal no recuerdo no menciona ni cita a Marx, pero si han estudiado a Marx sabrán a qué y cuándo se refiere Méheust a su pensamiento. 

Y justamente esa es la tesis del libro, que la política del oxímoron, no es más que un aplazamiento de lo inevitable y de la búsqueda de ganancias a cualquier costo, incluso de la misma infraestructura que sostiene la supraestructura, pues al fin y al cabo en el momento en que las faltas o desaparición de la primera "alcancen" a la segunda, esta, la ideología, hará los ajustes que considere necesarios para sobrevivir, pero en todo caso es problema de las generaciones que vienen y no de estas -liberalismo a todo lo que da-. ¿Alguien recuerda la idea de "las contradicciones inherentes al capitalismo"? 

Eso es pues, puro marxismo, lo que pasa es que está mal visto y hay quienes piensan que no es actual y que lo han superado, y lo peor es que hay quienes estando de acuerdo con Marx creen que es cutre o que los van a ver feo si asumieran un compromiso abierto con las teorías que usan de Marx, y solo las usan, no las defienden. Quizás uno de los elementos de los que se desprende Méheust, y que con buenas razones podrían hacer todos los demás estudiosos y entusiastas de Marx es dejar de lado la teleología de su teoría: no hay un fin último de la historia ni nos dirigimos irremediablemente al final de esta forma de vida, pues hemos visto cómo se ha sabido adaptar y transformar, y ello no significa que llegaremos a la utopía que pensaba Marx, pero si hay que recordar que esas mismas contradicciones que están a la base del capitalismo son las que le costarán la existencia al capitalismo, Méheust ahí sí es más pesimista porque cree que dicho final es la muy posible desaparición de la sociedad y del ser humano. 

Esto lo explica en la introducción del libro, que es como de 2009, dice que es el momento de actuar porque es muy probable que aún no hayamos pasado el punto en el que no hay retorno, que todavía es posible revertir la tendencia con menos esfuerzo que intentar re-construir. 

Y ahí están las tres divisiones que no refleja el índice del libro pero si su desarrollo o que Méheust llama los "axiomas" de su texto: parte de la idea compartida por la inmensa mayoría de los sociólogos, que hay una diferencia clara entre cultura y naturaleza, y de hecho de esta diferencia depende toda la sociología. Lo cultural es precisamente la naturaleza modificada, la naturaleza domesticada, la naturaleza destruida. De ahí que se siga pensando que la domesticación de animales y semillas sea el origen de la cultura antes que el arte o la religión, que pueden o no ser independientes. 

Los tres axiomas, o ejes interpretativos de Méheust son uno social-histórico y precisamente uno naturaleza-cultura, con estos dos analiza a la sociedad actual y su desarrollo histórico, presente y futuro y sostiene que a partir de las interelaciones de los elementos de estos dos ejes es que se desarrolla la historia. Cabe mencionar que de nuevo estas dos ideas deben mucho más al marxismo de lo que aparenta. El tercer eje es el de la naturaleza en sí misma. 

Este es un concepto incómodo en sí mismo porque es difícil hablar de la naturaleza en sí mismas cuando somos una especie socializada y aculturada, no podemos evitarlo o escapar de ello, es más, difícilmente podríamos hablar de la naturaleza independiente o inmaculada como lo podríamos suponer con la idea de "naturaleza en sí", pero Méheust necesita introducir este eje para apoyar su idea de "recuperar el balance" antes que seguir en el "desarrollo sustentable, pues a lo que apunta es que hay que restituir parte de esa naturaleza para que la vida de la especie continúe sin problemas. 

Hablar de las cosas en sí y de a naturaleza en sí no es algo que la filosofía haga sin cierto rubor, pues después de Kant y Hegel la mayoría hemos aceptado que no hay modo de hablar de las cosas en sí y que no hay tal cosa pues todo depende de nuestra percepción y racionalidad -es un rollo muy largo para un apunte marginal de este texto, así que pido que me lo concedan así sin más-, pero hay entre ciertos filósofos y sociólogos franceses de la segunda mitad del siglo XX (Michel Serres, Bruno Latour, Edgar Morin, etc.) que se han planteado seriamente el concepto de La Naturaleza, como los recursos no renovables de los que dependemos pero que ellos no dependen de nosotros, sea territorio, fauna o flora, y que tenemos que empezar a entender a cabalidad y que tenemos que incluir en nuestra idea de desarrollo y progreso. Sin embargo, no creo que valga la pena extenderme mucho al respecto pues no es un ensayo sino una "pequeña" reseña del libro en cuestión.

Méheust no es solo deudor de esta escuela en cuanto a este aspecto y otros conceptos, también está dialogando con todos ellos, por ello es un libro tan denso a pesar de su tamaño más bien pequeño. No sé si exista traducción al español pero es un libro muy recomendable para poder ver más allá de lo inmediato y pensar en el futuro, en recuperar el equilibrio antes de seguir con el desarrollo sustentable, esa idea me gusta. 

viernes, 30 de agosto de 2013

Amos Oz - Contra el fanatismo

Reseña rápidona de un libro pequeño pero de contenido importante que no hay que pasar por alto: 


Amos Oz, Contra el Fanatismo

Es un libro conformado por tres conferencias que Oz dio en Tubinga, Alemania, en 2002 y 2003 por lo que se le conocen también como "Las conferencias de Tubinga", que podría ser un título más adecuado que el que tiene, pues contrario a lo que dice el título sólo la primer conferencia habla directamente del fanatismo y las otras dos son más bien sobre el oficio de escribir. 

La primer conferencia tiene un análisis interesante, no muy complejo, mezclado con algunos elementos anecdóticos de su propia vida en las que caracteriza de manera general a los fanáticos. Este es un punto que hay que considerar y agradecer pues no se trata de señalar y demonizar a algún grupo específico, nación, religión o ideología, sino que da una definición general que se puede aplicar a más de uno y que nos permite reconocer las actitudes fanáticas de muchas personas que podríamos considerar razonables y mesuradas, pero ninguno de nosotros está exento de caer en estas actitudes. 

La caracterización que hace del fanático como una persona mono temática, centrada en los demás más que en sí misma, sumamente gazmoña, hipócrita e incluso falta de sentido del humor es uno de los puntos mas importantes de su primer conferencia. No da la definición así, de golpe, como una definición de diccionario sino que a lo largo de la primer conferencia lo va delineando, lo va caracterizando, lo va definiendo poco a poco, mientras lo va criticando y al final pone en evidencia un punto muy importante para combatir el fanatismo, que no es ni la tolerancia al fanático y la aceptación dócil de cómo es, que es la solución fácil que como se podría asumir. 

No, lo que Oz nos propone es una cosa muy diferente, y de hecho es el punto común con las otras dos conferencias. El razonamiento de Oz es que las características del fanático tienen a encubrir o a borrar la alteridad, incluso a negarla. El fanático no desea la desaparición simple y llana de sus enemigos, quiere aniquilarlos para que sus semejantes, aunque menos radicales, se vuelvan como él: fanáticos. El enemigo externo es un medio para dominar al enemigo interno. 

La propuesta de Oz es sobre todo la aceptación de la alteridad y de la diversidad, pero sin ser una aceptación ciega, o dócil, sino que tiene que ser realista, incluso intolerante pero no violenta, dice que, antes que hacer el amor y no la guerra lo que hay que hacer es construir la paz y defenderla. 

Ese punto de vista es interesante, e impopular, la libertad y el amor y la tolerancia no son la solución para el fanatismo, sino de una forma de autocontención que puede ser intolerante, pero ojo: sin violencia, para mantener la paz todo lo que sea posible. 

Una lectura sumamente recomendable para los tiempos que corren en este país... y en muchos otros. 

lunes, 8 de julio de 2013

El miedo en Occidente de Jean Delumeau

Esta reseña debió salir el último jueves de junio, pero por muchas razones no fue así, una de ellas es que no había terminado de leer el libro. 



No sé que tengo con la Historia pero siempre que me harto de leer filosofía leo algo de esta disciplina, y no me lo tomen a mal historiadores, no lo demerito ni digo que sea una lectura ligera, al contrario, si alguien les dice que leer historia es como leer una novela sean tan amables de darles de mi parte una saludable y fuerte patada en los genitales (testículos u ovarios, que también son ovoides, como huevos). 

Uno puede leer una buena novela desparramado en su sillón preferido o de plano recostado en la cama, leer historia no, o por lo menos a mi me exige estar sentado, en mi escritorio o alguna mesa donde pueda leer cómodamente, muchas veces porque estas obras tienen un montón de datos, de estadísticas, de documentos antiguos, de citas de todas -absolutamente todas las demás disciplinas: arte, ciencia, humanidades, etc-. están llenas de referencias cruzadas, chistes velados y críticas sanguinarias en comentarios marginales... creo que por eso me gusta leerla. 

El libro de Delumeau es un tabicón de más de 600 páginas y no tiene tantas estadísticas ni un aparato tan técnico como otros libros de historia, lo que sí es es un compendio erudito de mil fuentes y documentos de una parte muy específica de la historia, se centra en un periodo histórico específico y en un continente específico, Europa aunque el título del libro diga que es Occidente, pero qué es Occidente sino la cultura basada en las tradiciones greco-latinas y judeo-cristinas. Contrario a lo estrecho que este horizonte podría parecer, en realidad es una obra que resuena bastante en nosotros en estos días porque aborda un fenómeno cultural que ha existido siempre y que seguira existiendo mucho tiempo más, y que lo vivimos de la misma manera, justamente como occidentales en parte, nos guste o no.  

Hay que reconocer que tiene a virtud de llevarnos por este paseo sobre el miedo por lo menos desde la baja Edad Media hasta el apogeo de la Modernidad (siglo XVIII) sin perder el hilo de una argumentación eficaz y limpia, que se basa en una estrategia muy simple: oponiendo el uso del miedo por los poderes fácticos (sí, la Iglesia, los reyes, y después los Estados nacientes, otra vez la Iglesia y los políticos, entre otros; pero también la misma sociedad en su conjunto y grupos específicos de la misma sociedad), frente a los sujetos que se vuelven motivo de miedo (el mal, lo ultramundano, la muerte, los espectros, la enfermedad), y que generalmente se concreta en sujetos de marginación y encono: las mujeres, los judíos, los musulmanes, los bárbaros, los nativos salvajes, los pobres, los extranjeros, lo otro, lo diferente. 

Y sobre todo hay que reconocerle esto: desarrolla su argumentación sin llegar a ser un sermón moralino de por qué temer es marginar y por qué no deberíamos hacerlo (como éste oootro tabicón con tema similar, pero tratamiento muy inmediato y pobre, y con una perspectiva maniquea, que reseñé hace unos años). Por lo tanto se agradece la objetividad y pulcritud con que Delumeau desarrolla su estudio histórico. No deja de ser una obra magna, digna y erudita, por lo tanto densa, muy densa pero nunca abotagada o insufrible, y en general muy interesante.

La desventaja es que bueno, es un libro grande y denso, uno no lo puede -ni debe- leerlo aprisa, hay que leerlo poco a poco e incluso hacer pausas para digerir la información que te está dando, siendo honestos empecé a leerlo en enero, y en general leo dos o tres libros así al año pero justo por eso, porque me los dosifico a lo largo de meses. ESE sí es un buen consejo de cómo leer Historia y no que se lee igual que la literatura. Y que muy probablemente uno tendrá que hacer algún tipo de apuntes porque luego del aluvión de información uno cree perder detalles y elementos que son importantes y que muchas veces, efectivamente, Delumeau retoma a lo largo del libro. 

Otra desventaja, o tal vez una ventaja, es que no aborda el fenómeno en su aspecto psicológico, ni siquiera se acerca a la época en la que aparece el psicoanálisis. Es una desventaja porque podría parecer que le falta una pata para sostenerse, pero puede ser una ventaja porque no introduce más elementos de otra disciplina además de los que ya tiene, la historia, la historiografía y algo de sociología, con referencias cruzadas a la filología, filosofía, teología, ciencias naturales y las paranormales, su estudio sobre algunas tradiciones esotéricas es interesante y completo, aunque claramente en deuda con el libro Las brujas y su mundo de Julio Caro Baroja que mencioné en alguna de las entradas de diciembre.

Un libro muy recomendable si quieren saber cómo funciona y ha funcionado en términos sociológicos e históricos esa rara sensación que nos invade alguna vez en la vida, sin sermones ni falsa moralina ni excesos retóricos ni falsas esperanzas de hacer una revolución televizada, twiteada y iLiketivista... bueno, el libro es viejo, la versión francesa es como del 78, pero aún así una lectura indispensable para estos tiempos de escandalosa manipulación y sospechosismo.

jueves, 28 de febrero de 2013

Zizek y la defensa de la intolerancia

Si yo fuera editor de Zizek le habría propuesto otro título para este libro, a saber Denuncia de la hipocresía, o que quizás lo usara como subtítulo.

Esto no se debe a un capricho o a una cuestión de gusto, si no de estilo, pues creo que esta idea describe mejor el contenido del libro que el de Defensa de la intolerancia. Voy por partes pues como la mayoría de los libros de Zizek tiene mucha más información de la que el pequeño volumen podría exibir en el caso de otros autores, y com siempre señalaré ventajas y desventajas de texto.

Empezando por las desventajas. 

1. Desventajas del libro.
El análisis de Zizek aunque es vigente y tiene resonancias en nuestra sociedad en este momento específico si adolece de cierto envejecimiento y de un sello específico de su origen y destino. Es decir, es un texto que delata muy claramente que fue escrito a finales del siglo XX, principios del siglo XXI, con los problemas propios de Europa de Este, su multiculturalismo y su apertura democrática de finales de la decada de los 80. Lo cual no está mal, pues es el principio de muchas de las situaciones que tenemos que enfrentar hoy día en el mundo: el capitalismo globalizado como única y omnipresente forma de organización social y la vorágine de la ultraderecha empresarial y política; el descrédito de la izquierda política y peor aun: el derrumbe de la izquierda económica; y lo acomodaticio e hipócrita de las "buenas conciencias" de posiciones de centro y moderadas. 

La otra desventaja es meramente de estilo, y es que sin que esté realmente dividido en tres partes, el libro si tiene tres momentos muy distintos que se notan al leer el libro pero que no queda del todo claro como conecta una cosa con la otra. 

Empieza con la definición del multiculturalismo y de cómo se proclama una tolerancia hipócrita con los extranjeros, los que son diferentes, los adversarios políticos y que lejos de admitir la posible animadversión que les tenemos, se usa la tolerancia como un medio de marginación y distinción toda vez que supuestamente su finalidad es la integración a la sociedad, pero lo interesante es quienes usan la tolerancia de este modo no son el Estado o los poderes fácticos de las sociedades, sino las propias minorias que se cobijan bajo el manto de la tolerancia para separarse de la sociedad y conseguir algún tipo de privilegio y distinción sobre el grueso de la población "que no son ellos" y que se los debe por la opresión de años. 

En el segundo momento Zizek analiza el fin de los regímenes del socialismo real en Europa del Este y las lecturas sesgadas y tramposas de la realidad y la cultura de otros grupos sociales, es decir: el fracaso del socialismo "real" y la imposición sin trabas del capitalismo no se debe al fin de la historia ni a que las sociedades socialistas estuvieran listas para el capitalismo así no más, sino que en el fondo, el andamiaje de corrupción y de negocios privados del capitalismo ya existía en los países socialistas pero con otra fachada. Así mismo, como el "regreso" de los mismos governantes a través de elecciones democráticas a los pocos años no se debe al desencanto del capitalismo, es que no había más opciones políticas que las mismas que habían desarrollado y manejado los regímenes socialistas a lo largo de años y años en el gobierno. 

Aquí la hipocresía consiste en pensar que los mismos modelos económicos y políticos sirven en todo el planeta y que las pequeñas diferencias culturales son de segundo orden, y su versión actual, que es pero: que por esas pequeñas deferencias culturales, económicas y políticas no podemos y no debemos intervenir en el desarrollo de otras sociedades aun cuando presenciemos abusos contra los derechos humanos, destrucción, guerra inenarrable y horror en la sociedad civil. 

Por ejemplo, es más fácil condenar y criticar a Israel porque es la única democracia con igualdad de géneros y participación amplia de su sociedad en el medio oriente y todo lo que pasé en Gaza, Irán, Siria, etc es incomprensible para nosotros y por lo mismo no debemos interferir en sus asuntos internos, como la opresión de mujeres, ancianos, niños y otras minorías; peor aun, parte del horror de lo que sucede en esos países es nuestra culpa. 

Lo que conduce al tercer momento del libro, que es un poco menos consistente, pero en fin, analisa el feminismo, que en su lucha por la apertura por espacios y por la igualdad de géneros ha descuidado las diferencias que existen entre los mismos y que siente una repulsa radical contra todo intento de conciliación y que con suma intolerancia exige la reivindicación de sus luchas y sus fines, pero exclusiva y radicalmente para las mujeres, o concretamente: para las feministas. 

Y eso es lo que lleva a la conclusión de que la atomización de las luchas y los intereses en la sociedad produce una neurosis y una psicosis socialmente activas y funcionales, pero no necesariamente saludables. Hay algunos pasajes mas oscuros que no terminan de ser ni filosóficos ni históricos, sobre todo sobre la tercera parte, o eso parece si olvidamos el hecho de que Zizek es, además, psiquiatra, de modo que cuando se pone a hablar de psicopatologías, complejos, reacciones y otros temas de psicología tiene buenas razones y buenos argumentos para ello y generalmente complementan muy bien sus ideas, aunque luego le da por mezclar todo en un párrafo con alguna oscura referencia cinéfila. Pero eso es parte del encanto de leer a Zizek.

2. Ventajas del libro.
Bueno, además de que soy un gran fan declarado de Slavoj Zizek, hay que reconocer en este libro que logra efectivamente, sin rodeos y sin reboso una denuncia de la hipocresía disfrazada de tolerancia casi impecable, y que defiende a la intolerancia como posicionamiento político claro y firme y no navegar según la corriente y no como una mera forma reactiva de oposición/defensa frente a lo extraño, desconocido o diferente. La palabra clave para la intolerancia que propone Zizek es la congruencia entre lo que pensamos, lo que hacemos y lo que decimos y no tres esferas separadas, independientes aparentemente y que eso produce cierto grado de psicosis

La hipocresía subyacente a la tolerancia, y que Zizek dice que deberíamos cambiar por una dosis de intolerancia política, se ha filtrado a todos los grupos políticos e ideológicos de la sociedad, es decir, ya no es de uso exclusivo de gazmoños y fariseos "bien pensantes" y "bien actuantes" (lo que Hegel llama las buenas conciencias y que con el paso del tiempo y por razones históricas se les identifico claramente con la iglesia católica y sus seguidores, pero eso ya no es tan preciso, si acaso alguna vez lo fue). Y donde calado ondo es en toda la pletora de movimientos que son "políticamente correctos" -curiosa simetría con la "buena conciencia"- de pensamiento progresista y de defensa de las particularidades de un sin fin de grupos variopintos, de toda tendencia ideológica, pero mucho más marcado a la "izquierda", porque la "derecha" defendería más la "tradición" y la "normalidad".

Por ejemplo, sobre la vigencia y virtud del texto en el caso de México, claramente podríamos esperar que esta forma de hipocresía podría presentarse en los grupos mas radicales y conservadores de la derecha y la ultraderecha nacional, pero esto no es así, esta actitud de exigir un nivel alto de tolerancia a una minoría que en la práctica es absolutamente intolerante con el pensamiento de otros es la izquierda, militante y activista del país. Un ejemplo bien claro son los grupos de activistas de la UNAM, esos que Ruba llama equivocadamente "hippies" o "estudiantes" que constantemente señalan los abusos, atropellos y la intolerancia con que son tratados por la sociedad, pero cuando uno no está de acuerdo con ellos, de intolerante, nazi, pro judío, vendido y demás epítetos no te sacan, aun cuando podrías estar de acuerdo con ellos en algunos elementos de su discurso, si no piensas como ellos y no eres como ellos tu opinión no vale para nada. 

O una curiosa distinción y separación entre lo que se convirtió el movimiento estudiantil #YoSoy132 de los grupos originales los 131 alumnos de la Ibero, o como los de Mas de 131 o o los de #YoSoy132 de distintas asambleas de universidades privadas frente a las asambleas de las universidades públicas, donde, hay que decirlo sin rubor, se sentía un cierto desprecio hacia unos y resentimiento hacia los otros (expresiones de desprecio que de pronto aflora encubierto en la mierda de programa ese Sin Filtro de ForoTv). Distanciamiento y oposición que se notaba claramente en las manifestaciones y en las distintas opiniones que vertían a los medios masivos de comunicación o en cómo cada una de las asambleas fijaba su posición sin dejar de señalar que ellos eran la asamblea específica de la institución específica y se deslindaban de los demás tal como los griegos con los bárbaros, ya saben, "nosotros somos el faro de luz y de civilización y los demás puro barbarismo".  

Otro tanto se podría decir de los últimos comunicados del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, por voz del Sup Comandante Marcos. También del Dalai Lama y el Tibet y sus entusiastas libertadores iLiketivistas.

3. Conclusiones.
Definitivamente es un libro que tendrían que leer todos los entusiastas de... bueno, básicamente de todo: de personajes públicos, de partidos políticos, teorías económicas, movimientos sociales, religiones, luchas de minorías, etc. Es un poco vergonzoso terminar por reconocer más de una actitud detestable de lo "politicamente correcto" no sólo en amigos, conocidos o familiares, sino en uno mismo.

Sobre mi posición sobre ese movimiento y la llamada Primavera Mexicana no diré nada porque no corresponde aquí, solo lo uso de ejemplo. Sobre el Zapatismo tendría que decir mucho más, pero tengo que pensarlo con calma, respecto a ese tema dudo que exista alguna manera de exponer mi posición sin ofender o agraviar a nadie (exactamente como en el 94-96 ¡que retro!).

Lo que hay que denunciar por medio de la intolerancia es pues, es la hipocresía de las minorías cobijadas por la tolerancia y que separan y sobajan a otras minorías, finalmente, como dice el propio Zizek, la idea de normalidad como hombre de mediana edad, blanco, rico, poderoso y con propiedades resulta ser la minoría más pequeña y que la mayoría de las personas si no son parte de una minoría, por lo menos si son "peculiares" o particulares, o ellos mismos. Pero en vez de pensar en un movimiento como el del 99%, los Ocupa-esto-y-aquello Zizek proponía que admitamos un cierto grado de intolerancia como la capacidad de disentir y de fijar claramente nuestras ideas y pensamiento, de no estar de acuerdo con lo políticamente correcto sin que te tachen de fascista o intolerante, y que curiosamente te señalen con medios, argumentos y  expresiones propias de fascistas e intolerantes. 

Lo mas feo de todo es que Zizek se convirtió en uno de los héroes o personajes emblema de los movimientos del 99% o del Ocupa-esto-y-aquello y creo que la deliciosa ironía que encerraba su propuesta de más intolerancia contra la tolerancia hipócrita fue coptada, le quitaron no solo los dientes sino las garras y todo lo que podía hacerlo realmente una propuesta peligrosa e interesante para la sociedad, pero bueno, luego me acusan de ser demasiado radical dentro de mi apatía conformista pequeño burguesa y así.